'Chelís', un espectador más de la fiesta rojiblanca

Ha sido un año complicado para él. Lleno de presiones, nervios, un despido y todo lo que conlleva la quema del descenso. Y a pesar de que el objetivo lo logró, el técnico de Puebla, José Luis...
 Ha sido un año complicado para él. Lleno de presiones, nervios, un despido y todo lo que conlleva la quema del descenso. Y a pesar de que el objetivo lo logró, el técnico de Puebla, José Luis Sánchez Solá, vivió de la misma manera el partido contra Chivas

Rigoberto J. Esquivel | MEDIOTIEMPO (Corresponsal)Estadio Jalisco. 26 de Abril del 2008

  • Estuvo inquieto con la llegada de los goles

Ha sido un año complicado para él. Lleno de presiones, nervios, un despido y todo lo que conlleva la quema del descenso. Y a pesar de que el objetivo lo logró, el técnico de Puebla, José Luis Sánchez Solá, vivió de la misma manera el partido contra Chivas.

Con gran elegancia. Saco negro y su tradicional calva, el famoso "Chelís" estuvo parado prácticamente todo el partido.

En los primeros minutos le anularon  un gol a su jugador Javier Cámpora por estar en fuera de lugar, y de inmediato el estratega poblano volteó a su banca y platicó con sus futbolistas.

Fue común observar a José Luis con diferentes poses, tal cómo si estuviera frente a un fotógrafo. Brazos cruzados, en la espalda, uno en el abdomen y otro en la barbilla, eran las posiciones del estratega poblano.

En cada jugada a táctica fija a favor del Rebaño Solá se veía desesperado. Quería meterse al campo para explicarles a sus defensores cómo marcar. "Chelís" se movía de un lado a otro en su área técnica como león enjaulado, sin embargo, el ánimo cayó con las anotaciones del "Gaucho" Ávila y Edgar Solís.

FIESTA ROJIBLANCA

Lo peor para su equipo estaba por venir. Un segundo tiempo total para Chivas, que borró por completo a sus pupilos. José Luis Sánchez Solá perdía de a poco ése ánimo que lo caracteriza.

Sus gritos se apagaban de a poco. Pero todo se derrumbó con el tercer gol del Rebaño. Fue es especial, simplemente porque Omar Bravo llegó a la anotación 100. No se podía hacer más. Mientras Solá hablaba con algunos elementos camoteros el sonido local decía: "el gol 100 de Omar Bravo" ante la algarabía de los seguidores tapatíos.

Con un par de cambios intentó el calvo técnico poblano. Pero en el campo sólo existía Chivas, un Guadalajara que parece estar cerrando de la mejor manera el torneo y que prácticamente está asegurando el liderato general.

Lo que le faltaba al "Chelís" llegó en la recta final del partido. Un joven, Antonio Salazar, el que se dice será el sucesor de Omar Bravo en el ataque rojiblanco ingresó justamente por el mochiteco. El "Hulk" tenía unos segundos en el campo y anotó el cuarto gol para Guadalajara.

Sánchez Solá no era el mismo. Ya no caminaba como león enjaulado en su área. El silbatazo final fue lo mejor para él. Mientras sus jugadores intercambiaban saludos y camisetas con los del Rebaño, él platicó unos minutos con su rival Efraín Flores. Seguramente lo felicitó por el gran éxito que tuvo: salvar al Puebla del descenso. [mt][foto: V. Straffon/MEXSPORT]

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