Giménez, el villano de la noche

Una gran fiesta, muy habitual en el infierno, tuvo lugar otra vez esta noche en el Nemesio Díez: La Liguilla.
 Una gran fiesta, muy habitual en el infierno, tuvo lugar otra vez esta noche en el Nemesio Díez: La Liguilla.

Héctor Cruz | MEDIOTIEMPO (Enviado)Estadio Nemesio Díez. 15 de Mayo de 2008

  • La tribuna arrojó objetos a la cancha

Una gran fiesta, muy habitual en el infierno, tuvo lugar otra vez esta noche en el Nemesio Díez: La Liguilla.

Y es que Toluca, uno de los equipos más exitosos de los últimos años, se ha mantenido como invitado constante a la Fiesta Grande, situación que mantiene siempre con esperanzas a su público que esta noche abarrotó el averno.

Aunque con retraso, la gente comenzó a llegar al inmueble mexiquense, con su idumentaria tan roja como su sangre toluqueña, con la mirada de quien confía en que su equipo es sólido en sus líneas.

Pero la prueba para los pingos no era sencilla, si bien el torneo pasado también hicieron una buena campaña, incluso mejor que la actual en cuanto a la posición que ocuparon, la del sublíder, a José Pekerman le tocó debutar en la Liguilla ante uno de los técnicos en activo con más experiencia en Primera División: Ricardo Ferretti y sus Pumas.

Y el chorizo no salió bien librado, ya que se quedó a la orilla en Cuartos de Final, misma instancia donde ahora Pekerman, uno de los candidatos a dirigir al Tri, enfrentará a otro timonel que se las sabe de todas, todas: Raúl Arias y sus Gladiadores.

La gente llega al estadio vestida para la ocasión y con sus mejores ropas, es decir, con alguna prenda en rojo, para presenciar un duelo muy sufrido e intenso, donde San Luis se fue al frente en el marcador, bien parado atrás, y con gran orden.

La desesperación llegó pronto, tanto de los rojos como de su gente, y el chivo expiatorio fue el delantero Christian Giménez, quien dada su baja productividad, y la inevitable comparación con José Saturnino Cardozo y Bruno Marioni, fue abucheado en cada balón que tocó.

Los ánimos se calentaron, y la "Perra Brava" demostró que su apelativo no es coincidencia, y comenzó a arrojar objetos cuando Marcelo Guerrero, jugador potosino, abandonaba el campo porque fue sustituido.

Las cosas no pasaron a mayores, y en tiempo de agonía, en el ocaso del encuentro, Santiago Fernández mostró la puntería y suerte que le faltó en el Preolímpico con la Selección Mexicana Sub-23, y anotó un gol de taquito, quizá el más importante de su vida, y con ello, la afición choricera se fue un poco tranquila a casa porque todavía tienen vida en la Liguilla.[mt][foto: H.Carbajal/Mexsport]

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