La violencia se apoderó de las tribunas del Nou Camp

Dentro del estadio todo era triunfalismo hasta el primer tiempo. Cuando llegó el complemento, las cosas cambiaron y los ánimos comenzaron a encenderse.
 Dentro del estadio todo era triunfalismo hasta el primer tiempo. Cuando llegó el complemento, las cosas cambiaron y los ánimos comenzaron a encenderse.

Juan Téllez | MEDIOTIEMPO (Corresponsal)Estadio Nou Camp, Guanajuato. 25 de Mayo de 2008

  • La seguridad fue insuficiente

Dentro del estadio todo era triunfalismo hasta el primer tiempo. Cuando llegó el complemento, las cosas cambiaron y los ánimos comenzaron a encenderse.Desde hace muchos años se sabe que el público de León es caliente, que no tolera una derrota y mucho menos cuando los años en la división de plata ya superaron el lustro.El coraje, la rabia y la ceguera por la derrota hicieron que los Panzas Verdes se liarán entre ellos y cuando se toparon con aficionados a los Indios, les hicieron pagar muy caro el derecho de piso.En la zona de sol todo estaba bajo control, hasta el las cervezas y el coraje se fusionaron. Tres aficionados y un menor de edad simpatizantes del equipo fronterizo festejaron la segunda anotación de su cuadro y en pocos minutos se arrepentirían de haber celebrado.Un señor de más de 50 años fue y los encaró, no conforme con amedrentar a los foráneos le tiró un tremendo derechazo que hizo tambalear al oponente.De inmediato unas cinco personas ayudaron al mayor a propinarle una golpiza a los de Ciudad Juárez. En lugar de separarlos muchos presentes ayudaron a pegarles y fue tanta la cobardía que al menor de edad, de unos 12 años le dieron dos patadas en el suelo; una verdadera vergüenza que pase eso en un estadio con aspiraciones a ser de la Primera División. Después llegó la policía y la gente de las tribunas no querían que detuvieran al señor que provocó la golpiza y trataron de quitárselo.Cuando faltaban diez minutos para que finalizara el duelo, la policía, de manera atinada, sacó del estadio al Cartel de Ciudad Juárez, nombre con el que se identifica a la barra de los Indios y pese a que los llevaron escoltados no evitaron que los bañaran de agua, cerveza y otros líquidos de dudosa procedencia. Por fortuna, los ánimos se calmaron y la gente de a poco empezó a irse a sus casa, dolidos, pero sanos. La violencia apareció, pero se pudo controlar a tiempo.[mt][foto: M.Venegas/MEXSPORT]

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