Marco Rodríguez, el danzante invisible

Había que hacer de este texto un recuento de las imprecisiones, discusiones y fallas que tuviera durante los poco más de 90 minutos de labor, pero fue prácticamente imposible.
Había que hacer de este texto un recuento de las imprecisiones, discusiones y fallas que tuviera durante los poco más de 90 minutos de labor, pero fue prácticamente imposible.
 Había que hacer de este texto un recuento de las imprecisiones, discusiones y fallas que tuviera durante los poco más de 90 minutos de labor, pero fue prácticamente imposible.

Sergio Álvarez Reiset | MEDIOTIEMPOEstadio Azul, 20 de Mayo de 2008

  • Dejó correr dos jugadas vitales

Había que hacer de este texto un recuento de las imprecisiones, discusiones y fallas que tuviera durante los poco más de 90 minutos de labor, pero fue prácticamente imposible.

Pero eso sí, seguir al árbitro Marco Rodríguez durante la mayor parte del juego entre Cruz Azul y Santos dejó muchos elementos por mencionar, como esa estética forma de recorrer el terreno, siempre cerca de la jugada.

Sus primeras decisiones importantes en el juego se dieron entre los minutos 20 y 30, durante los cuales decidió no sancionar dos actuadas faltas de César Villaluz y Nicolás Vigneri.

Aparentemente, desde aquel momento se vio mucho más seguro y concentrado y por ende, más estético en esos recorridos en reversa, en los que suele erguir el pecho y aventar una miradita rápida y despectiva por encima de los hombros para verificar que no chocará con algún jugador.

En esta Final, Marco demostró su eterna potencia de piernas para estar siempre cerca de la acción y de forma madura, se permitió por momentos dialogar con los jugadores sancionados.

Cuando hubo que mostrarse enérgico, como la ocasión que advirtió a Christian Riveros que le bajara de... potencia a sus jugadas, lo hizo sin meterse en problemas. Eso sí, frunciendo el ceño y manoteando con la misma estilizada postura de siempre.

En la Final de vuelta del Clausura 2008, muy probablemente estará presente otro silbante también impecable en su labor regularmente.  Benito Armando Archundia ojalá tenga un juego tan limpio como lo vivió Marco Rodríguez este jueves, independientemente de que sus estilos puedan ser diferentes pero igual de efectivos. Suerte al próximo silbante de la Final, quien quiera que sea.

[mt][foto: A. Cuevas/MEDIOTIEMPO]

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