¡Y todo Jamaica a bailar!

Podemos encontrar similitudes al igual que las hay en todos los estadios del mundo. Pero la forma en que el pueblo jamaicano vive un encuentro de futbol tiene un espíritu especial, un sabor...
Podemos encontrar similitudes al igual que las hay en todos los estadios del 
mundo. Pero la forma en que el pueblo jamaicano vive un encuentro de futbol 
tiene un espíritu especial, un sabor distinto. Se mueve a ese ritmo pausado de 
reggae que da el
 Podemos encontrar similitudes al igual que las hay en todos los estadios del mundo. Pero la forma en que el pueblo jamaicano vive un encuentro de futbol tiene un espíritu especial, un sabor distinto. Se mueve a ese ritmo pausado de reggae que da el  (Foto: Walter González)

Walter González | MEDIOTIEMPO (Enviado)Estadio Nacional de Kingston, Jamaica. 9 de Octubre de 2008

  • Las reglas en Jamaica son muy distintas

Podemos encontrar similitudes al igual que las hay en todos los estadios del mundo. Pero la forma en que el pueblo jamaicano vive un encuentro de futbol tiene un espíritu especial, un sabor distinto. Se mueve a ese ritmo pausado de reggae que da el tiempo necesario para que el cuerpo se mueva enterito, sienta y deje sentir.

Podemos decir que oficialmente el estadio llegó al lleno, pero algunos huecos quedaron, tal vez a propósito para que hubiera espacio para el baile. Sí, porque en Jamaica se baila antes, durante y despues del juego. Es más, desde la entrada la gente baila, al ver las cámaras baila y con una sonrisa en la boca pueden decir, "Jamaica 3, México... ( y acto seguido pasarse el dedo por el cuello asemejando a un cuchillo)".

Antes del juego, los medallistas olímpicos de Jamaica ocuparon la zona VIP, llamaron a atención de la prensa y fueron vitoreados por el público. Motivación total, baile eterno.

Pero la verdad es que los aficionados jamaicanos respetaron en todo momento a la prensa y los jugadores mexicanos. A veces parecía que era cuestión de un detalle para cruzar la línea, pero nunca realmente dieron pie a temores fundados y lo más cercano a un desorden fue cuando tras una amonestación a un jugador caribeño, llovieron tres botellas de plástico a la pista de tartán, pero la lejanía de la tribuna hacía imposible que llegaran al césped.

Acá las reglas son distintas; la gente aún sigue entrando al estadio empezado el partido, se mueve alrededor, camina constantemente por los pasillos. Y en cuestión de seguridad la cosa es radical, sobre todo para los mexicanos que estamos acostumbrados a revisiones, procesos intensos de acreditación, reglas estrictas en la cancha y limitaciones para la prensa, por lo que realmente nos encontramos con una relajación en el Estadio Nacional de Kingston, de llamar la atención.

Y es que acá no importan muchas cosas, casi cualquiera puede entrar a la cancha, la gente festeja los goles bailando en la pista de tartán, la mascota de la Selección de Jamaica arenga a la afición en pleno partido, la pantalla del estadio pasa todas las repeticiones aún de las jugadas más polémicas... Aquí, las disposiciones de FIFA son otras.

La mezcla es curiosa, porque a pesar de que en unas tribunas tubulares habilitadas en la pista de tartán para tener más cupo siempre hubo unos tambores sonando, la afición atiende al juego con costumbres inglesas, aplauden las jugadas pero cada que hay una opción de gol empiezan con un grito "uuuuuuuuuuuh" y cuando ésta no termina en gol, se trasnforma en un "aaaaaaaaaaaah" e inmediatamente en aplausos.

El gol cayó temprano y el partido se volvió una tensa fiesta, sobre todo en el segundo tiempo cuando la gente se notaba nerviosa. Los últimos 15 minutos se escucharon gritos de "defense, defense!", y muchas expresiones que denotaban que el gol de diferencia no lucía tan confiable. Sin embargo, faltando tres minutos algunos se comenzaron a mover de sus asientos y tomaron las salidas... extraño para un partido que se vivía con tal intensidad  y tensión en el campo.

Y cuando llegó el silbatazo final comenzó el reggae... ¡A bailar! la gente saltó a donde pudo y comenzó a moverse a toda cadera. Era un festejo total, extraño, intenso y alegre. Y por si algo curioso faltaba, la salida para los jugadores y vestidores es la misma que para prensa y... la misma que tomaron varios aficionados, hasta que a alguien se le ocurrió que no era tan lógico y cerró el paso a los civiles.

"Don´t be sad", decían algunos felices jamaicanos que dejaban el estadio, precísamente por donde futbolistas y medios de comunicación, aguardaban la hora de partir con una fenomenal sonrisa.

No pasó nada... pero fue porque la gente no quiso, no gracias a la organización.

[mt][foto: W.González/MEDIOTIEMPO][r/wago]

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