Botinelli, cumbia villera y futbol descarado

Darío Ezequiel Botinelli lleva un balón con las manos, se lo da a su papá y grita gol. Después va por otro esférico, lo lanza con una potencia notable para sus dos años, y va a dar contra la mesa.
Darío Ezequiel Botinelli lleva un balón con las manos, se lo da a su papá y 
grita gol. Después va por otro esférico, lo lanza con una potencia notable para 
sus dos años, y va a dar contra la mesa.
 Darío Ezequiel Botinelli lleva un balón con las manos, se lo da a su papá y grita gol. Después va por otro esférico, lo lanza con una potencia notable para sus dos años, y va a dar contra la mesa.  (Foto: Notimex, )

Juan Téllez | MEDIOTIEMPO (Corresponsal)Zapopan, Jalisco. 24 de Octubre de 2008

  • Piensa en emigrar a Europa
  • Está feliz en el Atlas

Darío Ezequiel Botinelli lleva un balón con las manos, se lo da a su papá y grita gol. Después va por otro esférico, lo lanza con una potencia notable para sus dos años, y va a dar contra la mesa.

El ruido lo asusta, pero no lo para. El hijo del Capitán del Atlas se divierte con las pelotas, después llora por un encuentro con la perra Tasha, que lo tumbó en un intento por jugar y después cambia el llanto por un chupetín (paleta), que su madre Carla le da y siguen las fotos.

Botinelli es la esperanza del medio campo del Atlas. Es un jugador que sabe qué hacer con el balón, que es hábil, que viene de jugar en dos grandes de Sudamérica, que tiene la mente puesta en Europa y que quiere ser un ídolo en Guadalajara, como lo fue en Santiago de Chile.

El "Pollo" recibe a Medio Tiempo en su casa y acepta un mano a mano; es una tarde soleada en la capital de Jalisco, lo primero que hace es acomodarse en la sala y ofrece "Seven Up o agua", después se vienen los primeros días en el Gran Buenos Aires, la seducción de las calles en Caseros, los amigos, los asaltos a manos de "pibes chorros", el debut en San Lorenzo, las ganas de mandar todo a la borda el semestre que fue a Racing, el medio año de la resurrección en la Universidad Católica y el presente en rojo y negro, en una casa con asador, dos puertas de ingreso, cuarto de juegos para el niño y el sueño de ir y alcanzar al hermano mayor en Italia.

BALAS CRUZAN LOS AIRES DE CASEROS

Los primeros días de este argentino fue en el noroeste de la Provincia de Buenos Aires, por los rumbos de San Isidro, Vicente López y San Martín.

"Me crié en el barrio de Caseros. Fue una infancia normal, tranquilo, un barrio medio complicado, pero tranquilo, con un grupo de amigos que todavía los sigo teniendo, y con ellos pasé toda la adolescencia".

-¿Era bravo el barrio?- "Complicado, un par de balas por ahí pasaban, pero tranquilo y después de eso todo tranquilo; mis papás a cierta hora nos hacían entrar a la casa y nada más".

-¿Quién lo debutó en San Lorenzo?- "Me hizo debutar el "Bambino" Veira y después me consolidé con (Gustavo) Alfaro… Yo estaba contento, porque en lo personal estar a los 17 años en el plantel de un equipo grande y con jugadores importantes, yo vivía un sueño, era una meta que me tracé desde chiquito, pero eran temporadas malas y había problemas con la prensa, con el mismo club".

-¿Cómo era la relación con Jonathan?- "Bien, con mi hermano había una relación bárbara, que después se fue afianzando por tres años de concentraciones juntos, en la misma habitación, compartiendo viajes, hoteles, partidos y se hizo a pasar de ser hermanos, una amistad muy fuerte y hoy día la seguimos teniendo".

-¿Por qué salió de San Lorenzo?- "Después de Alfaro, llegó Óscar Ruggeri, con el que tuve mucha participación y después llegó Ramón Díaz y empiezo con una lesión, una fractura en el pie y estuve todo ese campeonato fuera y en las últimas siete fechas vuelvo al plantel y me toca vivir esa fiesta grande que es salir Campeón en San Lorenzo y al no ser tomado en cuenta en el siguiente campeonato me fui a préstamo".

-Después llega ese pasó por la U. Católica…- "En Racing fue un paso breve, lo digo yo siempre, y siempre digo que le doy vuelta a la página y lo de Católica lo digo como el mejor club que estuve, en que voy a estar y sé que voy a regresar porque hoy estoy acá gracias a la confianza del club y del Cuerpo Técnico".

PELEA CON RAMÓN DÍAZ

En una Pretemporada en Acapulco, Guerrero, el "Pelado" Díaz, hoy entrenador del América, le dijo que no jugaría más en el equipo, y una plática con un jugador experimentado como el "Lobo" Ledesma lo hizo ir a Racing donde tampoco le fue bien, por eso cuando lo quiso el América de México, prefirió venir al Atlas, con tal de no estar con el técnico que lo marginó de jugar con el "Ciclón".

-¿Qué lo pretendió América y cuando supo que el técnico será Ramón Díaz optó por no venir?- "Sí, estaba casi todo acorde y con la venida de Ramón Díaz, decidí dar un paso al costado yo para que no volviera a pasar lo que en San Lorenzo, de no ser tomado en cuenta y estar en un país lejos de Argentina y es difícil y no salió lo de América y fue esto de Atlas, que fue un paso importante en mi carrera… Yo no quería ir a Chile, quería jugar en Argentina y después dar un salto a otro lado, me tocó cumplir etapas y fue de madurez ir a Chile y después venir a México, la última sería ir a Europa".

-Con 22 años y jugando en el Atlas, ¿Cuál es el futuro inmediato de Botinelli?- "Primero que tengo 21 años, no me pongas más; tengo que jugar, terminar este campeonato y hacer bien las cosas y en mi mente está jugar en un club grande de Europa y sé que lo voy a lograr, pues hay interés de clubes que uno sabe, pero hay que seguir trabajando en tu club y mantener mucha humildad".

-¿Te sorprende ser Capitán del equipo?- "Sorprende porque se dice es joven de 21 años y hace tres meses está en el club y que el Cuerpo Técnico, sumado a Claudio Vivas, me den la responsabilidad es algo que uno se lo ganó y está contento, porque con corta edad, estar al mando de un grupo, no es nada fácil".

ATLAS Y LA ETERNA JUVENTUD

Botinelli es el enganche de los rojinegros, una de las soluciones del ataque y eso que aún tiene 21 años, y eso no es todo; el resto del equipo en realidad es muy joven. Es lo que hay y con estos juveniles tratan de darle pelea a cuadros llenos de experiencia.

-¿Hay crisis interna en el Atlas?- "En el grupo no, crisis no hay. El equipo está bien, está contento, pero sabemos que en el futbol mandan los resultados, pues pierdes dos partidos y no estás en una Liguilla, y ganar dos te pone de vuelta y crisis no hay y eso lo descartamos y siempre lo descarte y quédense tranquilos que no hay".

-¿Cómo vez a la hinchada del Atlas?- "Siempre lo digo que es increíble, le pelea a cualquier hinchada de Sudamérica, a las de Argentina, porque la gente pelea con intensidad los partidos y la gente de Atlas vive igual que los jugadores, lamentablemente no le pudimos dar tantos triunfos a la gente porque tuvimos una rachita negativa".

-¿Quedó una espinita para el duelo ante Chivas?- "Sí, la gente quiere ganar el Clásico y el jugador también y lamentablemente no lo logramos; fue un partido típico de Clásico, porque el que hacía gol ganaba y después terminó el partido ahí, pero después esperamos la revancha en el torneo que viene… Le llamo madurez de 21 años de saber jugar estos partidos, de la intensidad y el riesgo que tiene que jugar los clásicos; si me quieren pegar que me peguen, no me molesta y estoy con tranquilidad".

LO ESPERAN EN ITALIA

Jonathan el mayor de los hermanos, fue fichado por la Sampdoria de Italia; después Juan, el mellizo de Darío, es portero de futbol de sala y anda de novio en Caseros; el toque femenino lo aportan Joana, Paola y Florencia, quienes son las hermanas que completan la familia.

-¿Qué le falta adquirir a Botinelli?- "Siempre el jugador tiene que ir creciendo, le tomo cosas a los jugadores importantes, que están en Europa o en Argentina, para llegar a Europa, que es mi próximo objetivo y ser muy maduro para poder estar en estas ligas".

-¿Qué tu hermano ya juegue en Europa te viene bien?- "Me pone contento porque se lo ganó y se lo pudo haber ganado por ahí un año antes, pero tranquilo y ojalá que le siga yendo bien".

-¿Crees que en Junio lo puedas alcanzar?- "Ojalá, pueda llegar lo más rápido posible y hay que ver si los clubes siguen interesados en mi ficha y si el Atlas quiere que Botinelli se vaya a mitad de año. Es un trampolín importante o el más importante de México y sé que es un club que lo mira en todo Europa y corro con ventaja de ser un jugador joven y de ser comunitario y eso les interesa mucho a los equipos europeos".

-¿Qué le seduce más, los reflectores de la Liga Española, la fuerza de la Inglesa o todo lo que encierra la italiana?-

"La inglesa la descarto porque creo que por ahí tendría que mejorar mucho para jugar en esa Liga, porque con dos toques llegan al área y es muy dinámica, me gusta la Española o la Italiana, pero si tuviera que elegir sería Italia, más que nada".

"HAZLO POR ELLOS"

La vida futbolística de Darío ha tenido de todo en cuatro años de ser profesional ha jugado ya en el mismo número de equipos, pero las horas más bajas fue cuando pasó a Avellaneda para militar con el Racing, le fue tan mal, que meditó irse del futbol.

Se fueron las ganas de entrenar, sin jugar y colgar los botines parecía la única alternativa. Para Mitigar las ganas de huir, se hizo un tatuaje en el brazo derecho que dice "Hazlo por ellos", "ellos" no son más que Darío Ezequiel y Carla, su familia.

-¿Cómo empezó la pasión por los tatuajes?- "Pasión no es, el primero fue un pollo pisando una pelota y después en el transcurso de los tiempos me fue gustando como me quedó y me puse el nombre de mi hijo y de mi Señora y el que más me gusta es éste que tengo acá y me lo hice en la época que jugaba en Racing, y que no la pasé bien y ya no quería jugar y dice: ';Hazlo por ellos'; y me lo hice y es uno de los que más me gusta".

-¿Pensaste en retirarte de futbol?- "Sí, no quería irme a entrenar y no quería jugar más, pero tenía en las espaldas a mi Señora y a mi hijo y soy yo el que los mantiene. Lo que me orilló fueron injusticias, que estás para jugar y no te tienen en cuenta y muchas cosas, que entrenas al 100 por ciento y vez que en la concentración no estás y van pasando días y no estás en donde quieres estar y la mente te hace a no jugar más".

El "Pollo" prende la computadora portátil y comenta que es amigo de Néstor En Bloque, el máximo referente de la cumbia villera, una invención argentina, como el dulce de leche.

-¿A usted le gusta la cumbia?- La pregunta es para Carla, la Señora de la casa responde que sí, "pero no tanto como a Darío, él todo el día escucha cumbia, le gusta demasiado".

Néstor es un ídolo de los suburbios bonaerenses y aficionado a San Lorenzo de Almagro y Botinelli presume las fotos del cantante de Mi Cumbia eres tú y Mi Único Amor, con la camisa que le regaló del "Ciclón", ahora dice que le mandará una del Atlas, equipo en el que juega, que lo tiene en una casa donde el ambiente no se parece en nada a Caseros, donde no se dejó vencer pese a las balas, las calles de tierra y los pibes chorros que una vez le robaron un auto a punta de pistola.

[mt][foto: Mexsport][r/osra]

No te pierdas