La afición se entregó al máximo en el Pumas-Cruz Azul

La tarde cayó en el Estadio Olímpico Universitario y el frío comenzó a apretar, pero el ambiente se mantuvo hirviendo en las tribunas, donde dos de las  más grandes aficiones del futbol mexicano...
La tarde cayó en el Estadio Olímpico Universitario y el frío comenzó a 
apretar, pero el ambiente se mantuvo hirviendo en las tribunas, donde dos de 
las  más grandes aficiones del futbol mexicano se dieron cita para defender 
a muerte sus co
 La tarde cayó en el Estadio Olímpico Universitario y el frío comenzó a apretar, pero el ambiente se mantuvo hirviendo en las tribunas, donde dos de las  más grandes aficiones del futbol mexicano se dieron cita para defender a muerte sus co  (Foto: Agustín Cuevas, Notimex, )

Héctor Cruz | MEDIOTIEMPOEstadio Olímpico Universitario, 30 de Noviembre de 2008

  • Los celestes han hecho del Olímpico una cancha a modo
  • Los seguidores de Pumas apoyaron hasta el final

La tarde cayó en el Estadio Olímpico Universitario y el frío comenzó a apretar, pero el ambiente se mantuvo hirviendo en las tribunas, donde dos de las  más grandes aficiones del futbol mexicano se dieron cita para defender a muerte sus colores.

El nerviosismo y la tensión durante el juego se respiraba en el ambiente, del lado de los Pumas, los seguidores apretaban los puños, la mandíbula, los músculos de todo el cuerpo en cada aproximación celeste, pero más en las pelotas a balón parado, lo mismo de los cementeros, la presión se sentía en cada contragolpe universitario.

En la cancha, 22 guerreros defendiendo a su tribu, emulando las gestas de sus antecesores, quienes vistieron los mismos colores y mostraron el mismo ímpetu en cada batalla que hace del duelo entre Pumas y Cruz Azul algo especial, no un partido más, por eso mismo la historia continúa, en otra época y con otros héroes, pero con la misma pasión.

Ahora fue el turno para La Máquina de tomar revancha, luego de que en torneos cortos nunca había podido vencer en Liguilla a los Pumas, el día llegó. Siempre hay una primera vez y esta tarde se emuló aquella última victoria de los celestes sobre los felinos en fiesta grande, cuando en la Temporada 1994-95, un gol de último minuto del "Lupillo" Castañeda dejó en la orilla a los entonces también dirigidos por Ricardo Ferretti.

El Estadio Olímpico últimamente se les da a los cementeros, seis victorias al hilo hablan ya de una hegmonía dolorosa para la afición felina, tanta ofensa en su propia casa es ya inaguantable y más ahora que han quedado fuera de la fiesta.

La afición celeste en el inmueble de los Pumas estuvo incontenible de alegría, bailando, saltando, gritando, burlándose de los seguidores del otro rival y con todo derecho, pues la paternidad que poco a poco han erigido sobre los felinos no es poca cosa.

Y justamente los seguidores cementeros fueron los primeros en abandonar el estadio por disposiciones de seguridad, pero lo hicieron con la sonrisa en el rostro, con los ojos brillantes de alegría, con la satisfacción de seguir en la Fiesta Grande pero más aún con la de haber dejado fuera a uno de los máximos rivales.

Del otro lado, la afición felina, siempre fiel, hasta lo último, con sus cantos propios, con su Goya única, con su "Cómo no te voy a querer", apoyando a sus guerreros que hoy fueron derrotados, apoyo que aún se escucha en toda Ciudad Universitaria.

[mt][foto: A.Cuevas/MEXSPORT][r/wago]

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