'Ya me vi'... Derrocha confianza afición celeste

Era una fiesta. El Estadio Azul se convirtió en el lugar perfecto para que atlantistas y celestes convivieran, bebieran cerveza y disfrutaran de un buen juego de futbol. El boleto a la Final está...
Era una fiesta. El Estadio Azul se convirtió en el lugar perfecto para que 
atlantistas y celestes convivieran, bebieran cerveza y disfrutaran de un buen 
juego de futbol. El boleto a la Final está en juego, no hay mañana para ninguno 
de los dos, pero
 Era una fiesta. El Estadio Azul se convirtió en el lugar perfecto para que atlantistas y celestes convivieran, bebieran cerveza y disfrutaran de un buen juego de futbol. El boleto a la Final está en juego, no hay mañana para ninguno de los dos, pero  (Foto: Agustín Cuevas)

Diana Pérez | MEDIOTIEMPOEstadio Azul, 3 de diciembre de 2008

  • Los seguidores de La Máquina se sienten campeones
  • Un Santa azul, el enemigo de los niños

Era una fiesta. El Estadio Azul se convirtió en el lugar perfecto para que atlantistas y celestes convivieran, bebieran cerveza y disfrutaran de un buen juego de futbol. El boleto a la Final está en juego, no hay mañana para ninguno de los dos, pero ambos se extasiaron hasta el límite; jamás importó que la chela costara 50 pesos o que la reventa tuviera casi todos los boletos en sus manos, lo mejor fue ver la disputa por un boleto a la gloria, y la afición lo disfrutó.

Los celestes abarrotaron el estadio, el apoyo fue total. Insurgentes inundado de automóviles con las banderas de La Máquina, las caras pintadas, las playeras caras pero siempre codiciadas, y es que los de casa ya se vieron campeones.

"La Máquina va a ser campeón, la Máquina va a ser campeón" se corea en las tribunas de general, donde la raza hace espacio y las escaleras son opción para sentarse después de ver abarrotadas las tribunas. Es imposible ir al baño, aún después de haber injerido un par de chelas, el estadio no se mueve, la multitud celeste está firme en su postura, y hasta no ver campeón a su equipo podrá descansar.

El penal a su favor lo hace vibrar, aunque nadie cuestionó al árbitro sobre la falta, incluso, pocos creyeron que había sido una pena máxima, el segundo los eleva, los mata de emoción, el brazo al cielo y las esperanzas al límite, los aplausos, son una constante en territorio celeste.

Los Potros intentan opacarlos, pero el "chiquitibum" no es suficiente, las porras han pasado de moda, hay quien refiere que son porque los de Cancún son un equipo de historia, de leyenda y tradición que evitan copiar el modelo de animación sudamericana.

Llega el gol del Potro, la tribuna celeste entra en un lapso de incomprensión, de silencio, pero de inmediato el grito de gol se hace presente en cada jugada, La Máquina "ya se vio".

Al final, sólo los aviones de papel que surcaban los aires eran el espectáculo en el azul; pero el gol de Lozano terminó por llevar a los celestes cerca del cielo.

[mt][foto: A.Cuevas/MEDIOTIEMPO][r/wago]

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