Las fotos impresas, un mal negocio en el Azul

Don Javier tiene 68 años, 40 de ellos dedicados a la fotografía, a los retratos personales, de familia o de parejas, que en la actualidad son un mal negocio.
Don Javier tiene 68 años, 40 de ellos dedicados a la fotografía, a los retratos personales, de familia o de parejas, que en la actualidad son un mal negocio.
 Don Javier tiene 68 años, 40 de ellos dedicados a la fotografía, a los retratos personales, de familia o de parejas, que en la actualidad son un mal negocio.

Héctor Cruz | MEDIOTIEMPOEstadio Azul, 11 de Diciembre de 2008

  • A Cuarenta pesos las vende Don Javier

Don Javier tiene 68 años, 40 de ellos dedicados a la fotografía, a los retratos personales, de familia o de parejas, que en la actualidad son un mal negocio.Con su cámara digital, artículo que contrasta con sus arrugas, con su gorra y con sus ropas percudidas del humo de las calles de la ciudad, Don Javier acude a cualquier acto público, sea una marcha de protesta, la inauguración de la pista de hielo en el Zócalo capitalino, la Basílíca de Guadalupe o en esta tarde y noche el Estadio Azul.Además de la cámara digital, este fotógrafo viaja con una mini impresora que en dos o tres minutos da a luz ese papel con el momento capturado, un matrimonio y dos hijos que acudieron esta noche al inmueble cementero con la ilusión de que su equipo, Cruz Azul, tome ventaja en el duelo de ida de la Final ante Toluca para cortar de tajo una racha de 11 años sin títulos.Cuarenta pesos vale cada foto de Don Javier y desde la tarde sólo ha vendido dos, en parte por la crisis, pero también por la modernidad, explica este trabajador de la lente."Ya nadie quiere retratos, ahora prefieren tomarse las fotos con el celular, la situación está muy dura, sólo me han comprado dos y no creo llegar ni a diez", explica.Aunque la venta esté floja, Don Javier dice que no se da por vencido, mañana irá a la Basílica o al Zócalo o a donde haya mexicanos vueltos multitud, donde haya mexicanos contemplando a alguna de sus pasiones, donde haya alguien que se deje retratar.Pasa la énesima familia o pareja que pretende entrar al estadio, Don Javier les ofrece sus servicios para escuchar la frase que se sabe de memoria y que esta noche ha escuchado hasta el hartazgo."No, gracias".[mt][foto: H. Cruz/MEDIOTIEMPO][r/edsag]

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