Estrenó el 'Volcán' pantalla gigante, pero no tapó el mal juego felino

Tigres estrenó este sábado la pantalla gigante en el Estadio Universitario, pero ni el implemento tecnológico pudo tapar la pobreza que arrastra el equipo en este arranque de campaña.
Tigres estrenó este sábado la pantalla gigante en el Estadio Universitario, pero ni el implemento tecnológico pudo tapar la pobreza que arrastra el equipo en este arranque de campaña.
 Tigres estrenó este sábado la pantalla gigante en el Estadio Universitario, pero ni el implemento tecnológico pudo tapar la pobreza que arrastra el equipo en este arranque de campaña.  (Foto: Edgar Quintana, Notimex, )

Oscar Adrián Velázquez | MEDIOTIEMPO (Corresponsal)Estadio Universitario, 24 de Enero del 2009

  • "Mucha pantalla, poco futbol"
  • Explotó la hinchada contra Tigres por el mal desempeño

Tigres estrenó este sábado la pantalla gigante en el Estadio Universitario, pero ni el implemento tecnológico pudo tapar la pobreza que arrastra el equipo en este arranque de campaña.

La hinchada regia terminó reventando al plantel por su actuación ante Chiapas, y al final, con todo y el monitor que se presume como el más grande en su tipo de Latinoamérica, el enojo de la multitud fue palpable.

"Borom, bom bom, mucha pantalla, poco futbol", entonó la barra Libres y Lokos en el segundo tiempo, justo cuando peor se veía el equipo en el campo.

Y es que Tigres lució desdibujado en el terreno de juego, y lo que parecía una noche de fiesta acabó en un reclamo colectivo, enfocado a jugadores como Guillermo Marino y José Antonio Castro, éste último, apenas en su primer partido ante la afición regiomontana.

Al inicio, y con el marcador 0-0, los seguidores se deleitaban viendo el partido en las alturas, y saludando mediante la cámara de circuito cerrado, que persiguió la vivencia de la gente en el graderío.

La pantalla, impecable, que corona una remodelación en la cabecera sur del inmueble.

Pero luego de los goles rivales, la expectación fue dando paso al descontento, hasta explotar en un reproche casi generalizado.

"A ver los jugadores si pueden oír, con la camisa de Tigres es ganar o morir", se escuchó a coro al final del primer tiempo, instantes después del gol de Itamar Batista, que selló el 3-0.

Para el complemento los regios intentaron remediar un poco el marcador con la entrada de Francisco Acuña, pero el entorno fue adverso con un abucheo justo al saltar del vestidor.

Y así, al paso de los minutos sin un cambio radical, el público siguió entonando consignas contra la identidad del plantel.

"Yo soy de Tigres, ustedes no", volvió a reclamar la barra, para después recordar al Capitán Lucas Ayala, quien se fue cedido al Atlas, y quien hoy se extraña por su rendimiento en el campo.

"Borom, bom bom, Lucas Ayala ¿Dónde quedó?".

Para el final del encuentro ya el estadio lucía semivacío, pero aún quedaba energía en la garganta de unos miles, para abuchear tras el silbatazo de Hugo León.

Es cierto, Tigres hoy tiene un toque de modernidad en su estadio, pero la lección que dejó el encuentro es que la ansiedad de la hinchada no era por tener una pantalla a su servicio, sino un mejor equipo que la represente en el Torneo.

[mt][foto: E.Quintana/MEXSPORT][r/edsa]

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