Ochoa y Álvarez son campeones de la vida

La cita era en el oriente de Guadalajara. Ese mítico recodo de la Perla de Occidente, esa parte llena de "peligros" y centros nocturnos que para la demás gente se encuentra ubicada "pasando la...
La cita era en el oriente de Guadalajara. Ese mítico recodo de la Perla de Occidente, esa parte llena de "peligros" y centros nocturnos que para la demás gente se encuentra ubicada "pasando la Calzada Independencia".
 La cita era en el oriente de Guadalajara. Ese mítico recodo de la Perla de Occidente, esa parte llena de "peligros" y centros nocturnos que para la demás gente se encuentra ubicada "pasando la Calzada Independencia".

Juan Téllez | MEDIOTIEMPO (Corresponsal)Guadalajara, Jalisco. 24 de Febrero de 2009

  • Rigoberto Álvarez aseguró ser gran seguidor de Chivas
  • Ochoa espera vencer a Everton

La cita era en el oriente de Guadalajara. Ese mítico recodo de la Perla de Occidente, esa parte llena de "peligros" y centros nocturnos que para la demás gente se encuentra ubicada "pasando la Calzada Independencia".Ahí en la Calle Dioniso Rodríguez casi esquina con Francisco Villa, está el gimnasio Julián Magdaleno, cuna de boxeadores y campeones mundiales, como Óscar Larios, "Canelo" Álvarez y el "Chatito" Jáuregui.Este recinto huele a vaselina, huele a sudor después de darle diez vueltas a la calle y brincar 200 veces la cuerda; pero también huele a esperanza, a victoria, a dar todo en pos del triunfo sin darle una mínima posibilidad a la duda y la cruenta derrota.Hasta este sitio llegó Carlos Augusto Ochoa, delantero de las Chivas, quien en este torneo sólo lleva dos anotaciones; la razón del arribo de este atacante es que se parece mucho en el físico al campeón de boxeo Rigoberto el "Español" Álvarez.Al bajar de su auto gris, Carlos dice que "nos parecemos en lo greñudo", después el atacante del Rebaño ve cómo se entrenan los boxeadores, y hay uno muy peculiar. Se trata del “Chocorrol”, quien está en el ring y amaga con un gancho a Carlos, sólo que el apodo de pastelito mide 1.30 y no pasa de los doce años, Ochoa sólo amagó con tirar el jab, pero no pasó de una anécdota. Pero aunque no se crea, el atacante del Rebaño dice que en su infancia practico esta disciplina."Cuando tenía como catorce años me metí para que me pusieran unas buenas friegas. No, no dije que esto no es lo mío. Fue poquito lo que entrené y con los mismos chavos que entrenaba me puse los guantes".Así mismo, Ochoa comentó que el camino para llegar a ser lo que es hoy, fue duro y que por eso valora más lo que tiene."Todos pasamos por momentos difíciles en la vida y uno tiene que pelear por lo que uno quiere. Ahora hay que hacer un gran partido contra el Everton, la afición se lo merece y en los últimos partidos se mostró un equipo diferente y ahora buscaremos revalidarlo para regalarle un triunfo a la gente".Sobre su experiencia al convivir con los pugilistas, el delantero de Chivas señaló que tiene que reconocer el gran esfuerzo que hacen los fajadores para llevar a cabo su desempeño boxístico."Mucha gente que le gusta el Rebaño, y para mí es muy halagador estar aquí y es muy importante con gente que quiere que dejar muy en alto al boxeo mexicano. La verdad que la de ellos es una vida muy, pero muy difícil y hay que respetarse, es muy disciplinada, requiere de mucho esfuerzo".Por su parte, el "Español" Álvarez, dijo que es un aficionado a las Chivas y que para llegar a los campeonatos batallaron mucho, que no sólo lucharon contra sus adversarios, que mucha gente en su colonia, no creían en ellos.

"Soy  Chiva de corazón y pierdan o ganen estoy de corazón con mi equipo y desde niño veía a mis tíos que nos llevaba al estadio a verlos y les deseo lo mejor que ganen. Quiero decirles a muchas personas que llegaron a decir que lo nuestro eran sueños guajiros y que no íbamos a llegar a nada en el boxeo; porque déjame decirte que nosotros empezamos a entrenarnos hasta en la calle y veía a mis hermanos que tenían talento y sabía que llegaríamos, por qué no y pues bueno acá estamos y entre los dos tenemos ocho cinturones y es una muestra de que estamos poniendo en alto el nombre de la familia".Así fue el encuentro de los ídolos del pueblo; uno hace goles en las Chivas y el otro practica el deporte del barrio, de la gente de abajo, de los que se la parten de forma literal, de los que ponen a prueba su hombría, lo que luchan toda una vida, para llegar al doceavo asalto y después del fragor de una contienda pueden tener la mano en alto y presumir que son campeones, pero no del deporte. Campeones de la vida.[mt][foto: Cortesía Periódico Público][r/apva]

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