Con la panza de fuera

Los gritos y las porras de un puñado de aficionados del conjunto de Cruz Azul, no bastaron para superar a las decenas de gargantas universitarias que a pesar de lo tarde del evento, del tráfico de...
Los gritos y las porras de un puñado de aficionados del conjunto de Cruz Azul, no bastaron para superar a las decenas de gargantas universitarias que a pesar de lo tarde del evento, del tráfico de media tarde y de los precios de las entradas, rodearon des
 Los gritos y las porras de un puñado de aficionados del conjunto de Cruz Azul, no bastaron para superar a las decenas de gargantas universitarias que a pesar de lo tarde del evento, del tráfico de media tarde y de los precios de las entradas, rodearon des  (Foto: Agustín Cuevas)

Karina Xicotencatl | MEDIOTIEMPOEstadio Olímpico Universitario, Ciudad de México, 4 de Marzo de 2009

  • Pocos aficionados azules en el estadio

Los gritos y las porras de un puñado de aficionados del conjunto de Cruz Azul, no bastaron para superar a las decenas de gargantas universitarias que a pesar de lo tarde del evento, del tráfico de media tarde y de los precios de las entradas, rodearon desde temprano la explanada del Estadio Olímpico en busca de diversión y de una remontada de su equipo, los Pumas de la UNAM.

"!El que no brinque es Puma!", una petición fácil de cumplir ya que el 98 por ciento del estadio estaba ocupado por aficionados con playeras, gorras, bufandas, chamarras y demás aditivos universitarios, quienes hicieron vibrar las gradas del Olímpico.

Sin embargo, no faltó por ahí el extraviado con su playera celeste que tuvo que tolerar por algunos momentos los improperios de los vecinos pumas que lo invitaban a sentarse en otro lado, de ser posible, lejos muy lejos de ahí ya que está comprobado que la afición dorada es celosa de su territorio.

Con el paso de los minutos, los pocos seguidores cementeros se dieron cuenta que el sonido de sus trompetas, tambores y cantos, se perdieron con facilidad en el aire que envolvía al inmueble olímpico, fue por ello tal vez, que decidieron dejar de cantar y despojarse de la playera al puro estilo de la Perra Brava en Toluca, con la plena intención de llamar la atención de sus jugadores y de no perderse en la cabecera sur del estadio.

[mt][foto: A. Cuevas/MEDIOTIEMPO][r/apva]

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