La afición rojinegra tiene un nuevo ídolo en Pacheco

Al finalizar el partido las manos se pusieron rojas. No era de frío, era de aplaudir. La afición rojinegra estaba loca, sin voz, sin recato. La locura embargó a los más de 25 mil almas que fueron...
Al finalizar el partido las manos se pusieron rojas. No era de frío, era de aplaudir. La afición rojinegra estaba loca, sin voz, sin recato. La locura embargó a los más de 25 mil almas que fueron testigos del tercer triunfo de los atlistas.
 Al finalizar el partido las manos se pusieron rojas. No era de frío, era de aplaudir. La afición rojinegra estaba loca, sin voz, sin recato. La locura embargó a los más de 25 mil almas que fueron testigos del tercer triunfo de los atlistas.  (Foto: Refugio Ruiz, Notimex)

Juan Téllez | MEDIOTIEMPO (Corresponsal)Estadio Jalisco. 7 de Marzo de 2009

  • Los aficionados reconocen la calidad del joven rojinegro

Al finalizar el partido las manos se pusieron rojas. No era de frío, era de aplaudir. La afición rojinegra estaba loca, sin voz, sin recato. La locura embargó a los más de 25 mil almas que fueron testigos del tercer triunfo de los atlistas.

Ganarle a Indios era una obligación de los jugadores, porque de afuera de la cancha había un compromiso enorme por parte de los seguidores del Atlas.

Desde que comenzó el partido, los presentes orillaron a los suyos a entregarse en cuerpo y alma, por el triunfo.

El estadio estaba a media entrada, pero los gritos hacían pensar en una entrada cercana al lleno; los de la zona B y C, que están lejos de la Barra 51, se entregaron y gritaron hasta el grado de lastimar la garganta. "Atlas, Atlas" era el grito de guerra.

Es digno de resaltar cómo los seguidores rojinegros son fieles. Siguen siendo cuarto lugar de grupo, pero la gente ahí está, alentando, rogando por el triunfo, llevando a los muchachos a que den un extra, pero desde este día, la Fiel tiene un representante en la cancha, se trata de Édgar Pacheco.

Desde la época en que Andrés Guardado y sus rizos hacían quiebres por la banda izquierda, ningún jugador hacía que la afición perdiera el aliento como el "Pache", cada que el volante toca el balón, la gente de las tribunas espera que pase algo.

"Pacheco se engolosinó, abusó de tanto tener el balón; debió dar más juego. Si él hubiera soltado más la pelota el Atlas gana por cinco goles de ventaja", decía un aficionado al Atlas, después de la cuarta cerveza.

Otro analista deportivo, que también disfrutaba de la cebada en su versión en lata, decía que el atacante del Atlas merece ganar más dinero. "Este muchacho gana una madre (sic) se merece mucho más, por eso luego se van a otro equipos a ser campeones. Tienen que darle más beneficios, que los directivos se den cuenta de que Pacheco es el futuro del Atlas y que es importante que los muchachos ganen bien", ese era el discurso de un atlista embriagado por los goles y por la satisfacción de llegar en mejor momento que Chivas al Clásico.

[mt][foto: R.Ruiz/MEXSPORT][r/wago]

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