La mejor noche de la afición celeste

Las butacas del Estadio Azul esta noche lucieron prácticamente vacías, a pesar de que la Directiva decidió poner todo el boletaje a 50 pesos para que los afcionados llegaran en mayor número para...
 Las butacas del Estadio Azul esta noche lucieron prácticamente vacías, a pesar de que la Directiva decidió poner todo el boletaje a 50 pesos para que los afcionados llegaran en mayor número para apoyar al Cruz Azul.  (Foto: Notimex)
Estadio Azul -
  • Esta noche los 10 guerreros vestidos de azul y blanco, se acordaron del peso de la playera

Las butacas del Estadio Azul esta noche lucieron prácticamente vacías, a pesar de que la Directiva decidió poner todo el boletaje a 50 pesos para que los afcionados llegaran en mayor número para apoyar al Cruz Azul en el encuentro de Vuelta de Semifinales de La Liga de Campeones de la CONCACAF ante el Puerto Rico Islanders, muy poca gente decidió venir. Después de 90 minutos apretaditos y en el cual se estableció un ambiente tenso en la cancha, llegaron los tiempos extra y con ello, el desborde de los aficionados cementeros. Esta noche los 10 guerreros vestidos de azul y blanco, se acordaron del peso de la playera, de la historia de la institución en el futbol mexicano y demostraron mucho más que futbol en la cancha: le pusieron corazón y coraje. Ante la demostración de ahínco de elementos como César Villaluz, Javier Orozco, Pablo Zeballos e incluso el mismo Fausto Pinto, quien jugó lesionado desde los últimos 20 minutos del segundo tiempo regular, los cánticos y las porras de la tribuna no se hicieron esperar. Incluso la zona en la cual trabajan los medios de comunicación se contagió del momento y se convirtió en una zona más de aficionados que se unieron a los gritos de: ¡Ábrete Villaluz!, ¡No mames, por ahí no!, ¡Bien Beltrán!, ¡Lugo, pónsela a Villaluz!, ¡ya, ya,ya! Incluso los vendedores de cerveza dejaron de expender por lapsos de cinco minutos, tan bueno se puso el partido que nadie quiso perderse el descenlace. Curiosamente, los gritos de la porra cementera ubicada en una de las cabeceras del inmueble, llenaron el ambiente con sus cánticos ¡Olé, olé, olé, cada día te quiero más!, la respuesta del Puerto Rico Islanders nunca llegó, debido a que sólo un pequeño grupo de aficionados portorriqueños se postró en la cabecera contraria sosteniendo una bandera de su país.

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