Mauro Cejas y su pasión por los tatuajes

Además del futbol, de la música y de la buena comida, Mauro Cejas, volante ofensivo de Estudiantes Tecos, tiene una pasión que nació hace años, y que con el correr de los mismos parece que se ha...
 Además del futbol, de la música y de la buena comida, Mauro Cejas, volante ofensivo de Estudiantes Tecos, tiene una pasión que nació hace años, y que con el correr de los mismos parece que se ha convertido en una obsesión.
Zapopan, Jalisco -
  • Cejas dijo ser una persona tranquila

Además del futbol, de la música y de la buena comida, Mauro Cejas, volante ofensivo de Estudiantes Tecos, tiene una pasión que nació hace años, y que con el correr de los mismos parece que se ha convertido en una obsesión. Y es que el nativo de Adrogué, Provincia de Buenos Aires, es el hombre más rayado de Tecos, y esto es por sus trece tatuajes que muestra en su anatomía, algunos de ellos con gran valor sentimental. Todo nació como curiosidad, con un dibujo bastante pequeño, pero poco a poco ha convertido su piel en un verdadero lienzo para el tatuaje, y Mauro comparte con la Casa del Futbol dicha pasión. “Antes no era una pasión u obsesión por los tatuajes, simplemente me hice el primero que es el más pequeño, y bueno, me gustó y poco a poco fueron llegando los demás, ahora tengo trece en total”, dice de entrada el pampero. Mauro tiene tribales, un calendario azteca, una frase en japonés que significa “vive el presente sin pensar en el futuro”, y hasta un duende, pero los más especiales para él son las iniciales de cada uno de los integrantes de su familia, empezando por su esposa Sabrina Ileana Belén, y sus nenes, Lucila Rosario y Ezequiel Tobías. “Los más especiales son los que tienen las iniciales de mi Señora (Sabrina Ileana), mi hijo Ezequiel y mi hija Lucila, pero también en la pierna tengo uno dedicado a la Virgen de Rosario de San Nicolás, que es una Virgen a la que soy devoto porque quedaba a 30 kilómetros de donde jugaba de rosario”. Pero los tatuajes no es un tema que llegó de sorpresa a la vida del universitario, pues uno de sus grandes amigos ha sido el artífice de esta pasión. “Lo que pasa es que tengo un amigo que hace tatuajes y vive justamente al lado de mi casa, en Argentina, y cada vez que voy prueba conmigo, me hace uno nuevo, y así poco a poco me he llenado”. Cuando llegó a Zapopan hace más de dos años, Mauro tenía únicamente cuatro tatuajes; ahora con el número de los mismos se ha triplicado, no descarta acudir nuevamente a su compañero pues “en la espalda tengo espacio, no sé qué me haré, pero seguramente me tatuaré”, pero reconoce que su esposa Ileana no quiere más, para ella ya son suficientes aunque “mi esposa me dice que ya, que me quiere ver cuando esté viejito para ver cómo se verán mis tatuajes”. Fuera de la cancha Mauro Emiliano dice ser una persona bastante normal, tranquila, común y corriente, pues el dinero, la fama y el estatus social no significan mucho para él. “Mis hobbies son simplemente estar con la familia, salir a pasear y a comer con ellos, la verdad soy una persona normal, así me gusta ser y seguiré de la misma manera”.

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