Monterrey, de la fiesta al caos

El festejo por el Campeonato de Rayados del Monterrey pasó de la alegría al llanto y desesperación, cuando el orden se perdió por completo en la Macroplaza, desatándose el caos cuando el plantel...
El festejo por el Campeonato de Rayados del Monterrey pasó de la alegría al llanto y desesperación, cuando el orden se perdió por completo en la Macroplaza, desatándose el caos cuando el plantel albiazul arribó a la explanada.
 El festejo por el Campeonato de Rayados del Monterrey pasó de la alegría al llanto y desesperación, cuando el orden se perdió por completo en la Macroplaza, desatándose el caos cuando el plantel albiazul arribó a la explanada.  (Foto: Jessika Méndez)
Monterrey, Nuevo León -
  • Lo que inició  con un festejo lleno de alegría casi termina en tragedia, al perderse el orden durante la fiesta del Monterrey

El festejo por el Campeonato de Rayados del Monterrey pasó de la alegría al llanto y desesperación, cuando el orden se perdió por completo en la Macroplaza, desatándose el caos cuando el plantel albiazul arribó a la explanada. Decenas de mujeres, hombres y niños tuvieron que ser rescatados por paramédicos de Protección Civil, debido a que el tumulto los había asfixiado, no sólo por ser más de medio millón la afición reunida, sino por los empujones que comenzaron a darse cuando el equipo arribó a su destino. Y es que las medidas de seguridad no fueron suficientes para contener la algarabía de tantas personas, de la cuales muchas no hicieron conciencia de que había niños presentes, quienes fueron los principales afectados por la furia albiazul.

En primera instancia parecía que la fiesta que comenzó a las 17:00 horas con el desfile de La Pandilla, pasaría con perfecto orden, ya que los aficionados respetaban el paso de los vehículos que transitaban antes de que aparecieran los héroes del futbol.

La noche cayó en Monterrey y los carros alegóricos que trasladaban a los jugadores llegaron a la Macroplaza, después de dos horas de haber iniciado el festejo; el caos comenzó con la afición que por quedar cerca de sus ídolos no se movía de su lugar, obstruyendo así el paso de los trailers.

El último transporte en llegar fue el que traía la consigo el trofeo, puesto viajaba el técnico Víctor Manuel Vucetich junto a los jugadores estrellas como Humberto Suazo y Aldo de Nigris, quien orgulloso se sentía al ver que el trailer mostraba en su frente una manta dedicada a su hermano Antonio. Desde arriba los elementos del club Monterrey observaban como sus hinchas se dañaban al empujarse por estar cerca del camión, no medían las consecuencias a pesar de que por el sonido local se les pedía orden, luego de ver como caían desmayados niños y jóvenes. Algunos fueron aplastados, pero rápidamente rescatados; fueron cargados por la misma afición para llegar al escenario, donde recibirían atención médica. Finalmente, los jugadores, técnico y Directiva de La Pandilla salieron ante su gente, para controlar lo sucedido con sus palabras de agradecimiento, pues sabían que mientras más tardaran en concluir el festejo, más daño se haría la afición. Sin embargo, estando en la tarima, los empujones empezaron a darse entre la prensa y demás personas que había arriba del escenario, provocando que el Gobernador del Estado, Rodrigo Medina, abandonara el lugar a los cinco minutos de haber salido, dejando al Monterrey festejando con el trofeo y cerveza que bañaba su felicidad.

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