Exigen que Chucho traiga a Blanco

América intenta entrenar en privado, pero cuando el equipo pisa Los Angeles la situación es imposible. El cuadro es agobiado por las decenas de mexicanos que radican en California y que dejan el...
 América intenta entrenar en privado, pero cuando el equipo pisa Los Angeles la situación es imposible. El cuadro es agobiado por las decenas de mexicanos que radican en California y que dejan el trabajo para poder estar cerca de sus ídolos.  (Foto: Diana Pérez)
Carson, California -
  • El estratega atendió por 10 minutos a los aficionados de las Águilas

América intenta entrenar en privado, pero cuando el equipo pisa Los Angeles la situación es imposible. El cuadro es agobiado por las decenas de mexicanos que radican en California y que dejan el trabajo para poder estar cerca de los ídolos que sólo observan cada fin de semana por televisión. Jesús Ramírez hace interescuadras tratando de que sus armas no sean reveladas, pero desde la colina, se puede ver al cuadro americanista realizar cada movimiento. Las decenas de seguidores esperan con tranquilidad que el equipo termine su trabajo; con ellos ya traen las banderas y playeras que quieren que sean firmadas. La práctica se alarga un poco más de la cuenta y el sol cae a plomo; de repente el silbatazo se escucha, los jugadores se dedican a estirar y luego ocupan unas bancas donde descansan un poco tras el arduo trabajo; entonces se escucha “Memo eres el número uno”, Ochoa responde con una sonrisa que es invisible en la distancia, pero el gesto que hace con la mano es suficiente para robar un grito más de la improvisada tribuna de los aficionados. Entonces, Memo decide que más allá de un gesto es justo acercarse a la rejas y regalar unos autógrafos, así lo hacen también hombres como Juan Carlos Silva e Israel Martínez y hasta el técnico Jesús Ramírez. Chucho es el hombre que más tiempo les regala, firma con paciencia cada playera que le avientan desde el otro lado de la malla, mientras escucha las frases pícaras del aficionado: “Chucho dale unas nalgadas a Cabañas para que meta más goles”, o “Chucho ya traete a Cuauhtémoc Blanco para que nos haga campeones”. Ramírez sin palabras responde con una sonrisa a las peticiones y reclamos del aficionado, mientras sigue dando su autógrafo; con América ha tenido que adaptarse a su nueva vida y ser el centro de atención, a recibir elogios y también críticas. “Chucho tienes que ser campeón, tienes que jugar más ofensivo”, escucha cuando el equipo de seguridad que acompaña al equipo se le acerca para pedirle que suba al autobús, pues el cuadro completo ya tiene varios minutos esperándolo. La mayoría de los aficionados abandonaron satisfechos el lugar de la práctica, otros aseguran que “nada les costaba haber firmado más autógrafos”, sobre todo para aquellos que se subieron al autobús sin responder a sus gritos desesperados. En la práctica de interescuadras que realizó Ramírez antes de repartir firmas a los seguidores de las Águilas, se pudo observar que el estratega hará dos movimientos por la banda derecha, pues jugará Layún en la posición de Óscar Rojas y Ángel Reyna en la de Enrique Esqueda; el resto de la plantilla saldrá igual al partido contra Atlante, situación que los vigilantes de Estudiantes –el rival en turno- pudieron apreciar, pues también fueron de los ‘mirones’ que estuvieron atentos al entrenamiento de los de Coapa.

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