Una bala en el cerebro, de lo más complicado en la medicina

Una herida de proyectil de arma de fuego en el cerebro es algo grave, tan grave que la gran mayoría muere, es decir, el 80 por ciento de los casos no logran sobrevivir y el 20 por ciento restante...
 Una herida de proyectil de arma de fuego en el cerebro es algo grave, tan grave que la gran mayoría muere, es decir, el 80 por ciento de los casos no logran sobrevivir y el 20 por ciento restante son los que alcanzan a llegar al hospital.  (Foto: Reuters)
Ciudad de México -
  • El 80 por ciento de los casos de heridos por una bala en la cabeza mueren
  • Las secuelas dependen de la ubicación de las lesiones dentro del cerebro
  • En terapia intensiva se puedan dar complicaciones que pueden detonar la vida del paciente

Una herida de proyectil de arma de fuego en el cerebro es algo grave, tan grave que la gran mayoría muere, es decir, el 80 por ciento de los casos no logran sobrevivir y el 20 por ciento restante son los que alcanzan a llegar al hospital, algunos pueden recuperar su vida normal, otros tendrán secuelas. Los pacientes que logran sobrevivir a una herida en el cráneo causada por un proyectil pueden volver a su vida normal en un tiempo determinado, o en algunos casos quedar con secuelas.

El diagnóstico de una persona con este tipo de traumatismos es un reto para los neurocirujanos, ya que depende de dónde esté localizada la bala y cuáles fueron las zonas que se dañaron en el cerebro. El neurocirujano del Hospital Ángeles Metropolitano, Heriberto Herrera Gómez, detalló los puntos que hay que observar para empezar a levantar un diagnóstico de pacientes con heridas de bala en la cabeza. “No se puede opinar de eso hasta no saber dónde está la bala. El cuadro clínico va en relación en dónde está, dónde fue el daño, qué tan extenso fue el daño y qué áreas involucró la lesión. Hay que saber la localización de la bala, el daño que generó la extensión de la bala para poder precisar cuál es el cuadro clínico”. Hay personas que pueden ser o no operadas. Esto depende de la ubicación de la bala y los efectos que ésta pueda causar dentro del organismo. Pero aunque se haga una cirugía, no siempre se extrae la bala del cuerpo, la cual podría permanecer dentro del cerebro sin problema alguno. “La bala no importa, importa el daño. La bala se va encaminando, se va moviendo como pueda, se va acomodando por la gravedad”, detalló el Doctor Herrera. Cabe mencionar que lo único que preocupa a los médicos es cuidar y tratar de reparar el daño que el proyectil causó dentro del cerebro. Después de ser operados, los pacientes pasan a terapia intensiva y se mantienen bajo una sedación profunda, lo que les evita tener el mínimo estímulo externo. Esta sedación se hace para el cuidado del cerebro, ya que por la misma lesión, el está inflamado y se puede agravar a partir de una tos o incluso al hablarle fuerte. El paciente empieza a despertar de la sedación profunda hasta después de las 72 horas, sin embargo, es hasta los cinco días cuando los doctores empiezan a valorar al paciente y a determinar el diagnóstico del mismo,  ya que el chequeo se tiene que hacer cuando la persona se encuentra totalmente despierta para ver si los daños pueden ser reversibles o no.

La sedación profunda también puede ser llamada “coma inducido”,  esto es que tal y como lo dice su nombre, es inducido por medicamentos, mas no se refiere a un estado de coma. En términos médicos, hay una medida que se utiliza para valorar el estado del paciente con traumas en el cerebro la cual se denomina Escala de Coma de Glasgow, ésta va de 3 a 15 y está compuesta por la respuesta ocular, motora y verbal. Algunas consecuencias que se pueden presentar en las personas en estado de “coma inducido” son a causa de las complicaciones propias de la terapia intensiva que van desde un infarto hasta una pulmonía.

Por último, la calidad del neurocirujano Ernesto Martínez, médico del Hospital Ángeles y quien operó al delantero del América, fue reconocida por su colega Heriberto Herrera, también médico neurocirujano. “En el medio nos conocemos, los que estamos en determinado nivel, Martínez estuvo de jefe muchos años en el Hospital López Mateos, fue el Jefe de Servicios, así que él es muy bueno en lo que hace y es de los mejores en la materia”.

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