Miles de personas en las taquillas del infierno

Desde el lunes por la noche, aficionados del Toluca, decidieron pernoctar a las afueras del Nemesio Díez para conseguir un boleto para la Final frente a Santos del próximo domingo.
 Desde el lunes por la noche, aficionados del Toluca, decidieron pernoctar a las afueras del Nemesio Díez para conseguir un boleto para la Final frente a Santos del próximo domingo.  (Foto: Diana Pérez)
Toluca, Estado de México -
  • Miles de aficionados trataron de conseguir una entrada
  • La zona de sol se agotó en menos de una hora

Desde el lunes por la noche, aficionados del Toluca, decidieron pernoctar a las afueras del Nemesio Díez para conseguir un boleto para la Final frente a Santos del próximo domingo. La posible obtención de la décima estrella orilló a la afición mexiquense a volcarse en las taquillas, pero estas se abrieron hasta el día de hoy. Las colas para adquirir un máximo de tres entradas fueron infinitas; por ello, la policía tuvo que generar un dispositivo de seguridad para salvaguardar la integridad de los asistentes. Las calles aledañas al Nemesio Díez fueron cerradas, pues los colas hechas por los aficionados le daban vuelta al inmueble. En las taquillas los letreros eran claros, sólo se vendería un máximo de tres boletos por persona; además, las entradas de sol general, las más baratas (200 pesos fue su costo) se agotaron en menos de una hora. El estadio que alberga unos 24 mil aficionados, tenía vendidos los boletos para los abonados desde los primeros días de la semana y fue hasta hoy cuando abrieron las taquillas para el público en general, al cual no le importó formarse varias horas bajo el rayo del sol, con tal de conseguir una entrada. Las localidades que tuvieron un costo de entre 200 y 600 pesos, comenzaron a circular en las manos de los infaltables revendedores, quienes le subieron el precio hasta 800 pesos, la más barata y sólo por hoy, pues conforme el partido se acerque, los precios irán en aumento. En las calles la espera transcurrió con normalidad, pues decenas de policías estuvieron vigilando la taquilla. Al final, los revendedores o los dueños del propio estadio, no fueron los únicos que salieron beneficiados por la venta de boletos, pues en las calles los vendedores ambulantes ofrecieron comida, agua, raspados y refrescos para todos aquellos que estuvieron esperando.

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