La Independencia del futbol mexicano

Hace dos siglos comenzó la gesta heroica de la lucha de los nacidos en esta tierra por dejar a un lado lo que olía a español y constituir una nación: la mexicana.
 Hace dos siglos comenzó la gesta heroica de la lucha de los nacidos en esta tierra por dejar a un lado lo que olía a español y constituir una nación: la mexicana.
Ciudad de México -
  • Chivas inició la independencia; América, la consumó
  • Ingleses y españoles, los vencidos

Hace dos siglos comenzó la gesta heroica de la lucha de los nacidos en esta tierra por dejar a un lado lo que olía a español y constituir una nación: la mexicana.

En el futbol, el dominio no vino principalmente de los hispanos, sino de los ingleses, quienes trajeron el balompié a México.

Con la llegada del Football Association a nuestro país hacia finales del siglo XIX comenzaría una nueva época para el deporte en México. Con el paso del tiempo, el futbol se convertiría en el referente número uno por la gran cantidad de mexicanos que decidieron adoptarlo como su actividad física y de consumo preferidas, tal vez por el recuerdo ancestral del Juego de Pelota.

Pero en un principio no todo fue bello. Así como mantuvimos el yugo español luego de la conquista, el futbol tuvo su propio dominio, el de los ingleses, quienes no permitían que algún mexicano -salvo honrosas excepciones- practicara el que ellos consideraban su deporte nacional.

Con la Revolución Mexicana primero, y luego con la I Guerra Mundial, los mexicanos se fueron abriendo espacios hasta lograr su propia independencia.

En Jalisco, por ejemplo, hacia 1908, once mexicanos desafiaban a los europeos y abandonaban las filas del Unión -un cuadro creado por belgas y franceses- para constituir el primer equipo totalmente nacional: el Guadalajara. En la Ciudad de México, dos años más tarde surgía el México, un equipo que, sin embargo, tenía en sus filas a elementos nacidos en nuestro país, pero también a jóvenes españoles que poco después marcarían toda una época conformando al poderoso Club España.

Como en la Independencia de México, la lucha fue larga, comenzando en 1810. Tras un largo periodo lleno de cruentas batallas y un desenlace que culminó en 1821 con la Consumación de Independencia, el futbol experimentó algo similar. Sería hasta 1924 cuando comenzaría el principio del fin del dominio extranjero en la entonces Liga Mayor, hoy llamada Primera División.

Cuenta la historia que pocos años atrás, en 1916, un equipo compuesto exclusivamente por estudiantes mexicanos conformó el Club América. Los primeros años no fueron nada fáciles. Los jóvenes aztecas batallaron para salir adelante en un medio en el que los extranjeros no soltaban ningún espacio y en el que los equipos campeones hasta ese momento tenían entre sus filas una gran cantidad de elementos no nacidos en nuestro país.

En años cercanos, el Club España, fiel representante de la colonia ibérica, dominaba con fuerza y orgullo la liga del futbol mexicano. Su prosapia, avalada con títulos y trofeos, no tenía discusión alguna. Considerado como un conjunto casi imbatible, al España era difícil no digamos arrebatarle un título, sino tan sólo algún punto. Con 9 títulos en sus alforjas, el España era el máximo ganador de campeonatos de liga del futbol nacional hasta ese momento. En la temporada 1923-1924, el conjunto ibérico se quedaría con un nuevo título, mismo que prácticamente le quitó de las manos al América, que ya comenzaba a dar muestra de su naturaleza independiente.

Para la temporada 1924-1925, las cosas fueron diferentes. El América desde un principio fue dando cuenta de los rivales más importantes, incluyendo al mismísimo España, que al final del torneo de liga quedaría relegado hasta el tercer sitio. El partido clave, que decidiría el campeonato, se disputó el 1 de marzo de 1925 en el Parque Asturias, ubicado en pleno Paseo de la Reforma, en lo que hoy son las calles de Rhin y Lerma, muy cerca del monumento a la Independencia que 15 años atrás había sido inaugurado por Porfirio Díaz.

El cotejo entre Asturias y América se jugó a tribunas llenas. El encuentro fue en verdad emotivo, resultando victorioso por 1-0 el conjunto nacional. Rafael Garza Gutiérrez, el incansable "Récord", desbordó desde la defensa y tomó un balón en la media cancha, se escapó por el lado izquierdo ante la marca de dos asturianos y centró por donde entraba Juan Terrazas, quien desbalanceando al portero, anotó el tanto de la victoria y del título. México representado por el América, obtenía por primera vez un título ante los incrédulos españoles.

En aquella tarde memorable, el América alineó con Nacho de la Garza; Manuel Yáñez y Rafael Garza Gutiérrez "Récord"; Francisco "Camión" Henríquez, Enrique "Matona" Esquivel y Luis "Oso" Cerrilla; Rosendo "Picorete" Terrazas, Pedro Legorreta, Guillermo Márquez Acuña, Horacio Ortiz y Juan Terrazas.

ONCE MEXICANOS QUE LE DABAN LUSTRE REAL AL FUTBOL PROPIAMENTE NACIONAL

El Guadalajara inició la Independencia en 1908 y la culminó el América en 1928 al lograr su cuarto título consecutivo. A partir de ahí, los jugadores nacionales, rompieron por completo y sin discusión la hasta entonces hegemonía extranjera, con lo que cada vez mas mexicanos tendrían cabida en los diversos equipos de la capital y la provincia.

No había duda, el futbol mexicano se había independizado...

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