El 'Temo' dejó de ser el hijo predilecto de los jarochos

El amor que Cuauhtémoc Blanco dijo profesarle a toda prueba a los veracruzanos ya no es correspondido, pues en su regreso a la casa de los Tiburones Rojos pero con la playera de los freseros de...
 El amor que Cuauhtémoc Blanco dijo profesarle a toda prueba a los veracruzanos ya no es correspondido, pues en su regreso a la casa de los Tiburones Rojos pero con la playera de los freseros de Irapuato, fue abucheado hasta el cansancio.  (Foto: Notimex)
Estadio Luis 'Pirata' Fuente -
  • Abucheos e insultos recibió cada vez que tocó el balón
  • Regresó al puerto y fue tratado como un judas

El amor que Cuauhtémoc Blanco dijo profesarle a toda prueba a los veracruzanos ya no es correspondido, pues en su regreso a la casa de los Tiburones Rojos pero con la playera de los freseros de Irapuato, fue abucheado hasta el cansancio. Apenas saltó a la cancha enfundado en un uniforme blanco, la silbatina no se hizo esperar, pero los insultos tomaron forma cuando el sonido local dio la alineación de la escuadra visitante, justo cuando enunció “y con el número 10, Cuauhtémoc...”, el más florido repertorio de groserías, del cual tienen fama los jarochos de poseer, tuvieron un mismo blanco: el delantero fresero. La afición trató de regresar a la vida cotidiana tras los estragos de los que fue objeto gran parte de Veracruz por el paso del Huracán “Karl” y el futbol, como en tantas otras desgracias, fue un aliciente para despejar la mente, una catarsis para sacar tantos sentimientos por la crítica situación por la que atraviesan miles de jarochos. “Ya no sirves Cuauhtémoc. Ya estás viejo. Pasas más tiempo tirado que jugando”, fueron algunas de las frases que el público emitió contra el mundialista mexicano, quien sin perder su estilo recriminó cada acción donde fue a dar al pasto disputando la pelota. Dicen que donde hubo fuego, cenizas quedan, y esto se pudo comprobar en las tribunas del estadio, donde algunos aficionados se atrevieron a portar playeras de los Tiburones con el 10 en los dorsales y el apellido Blanco, muchas de ellas ya descoloridas, que sólo denotaron el paso del tiempo, como fotos viejas de amores pasados, reflejo de mejores épocas.

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