Tigres en la Cueva del terror

Desde hace tres años que llegué a Tigres he tratado de acostumbrarme a entrenar en Zuazua pero no puedo con ese lugar, trato de no permanecer mucho tiempo ahí o por lo menos de no quedarme solo;...
Desde hace tres años que llegué a Tigres he tratado de acostumbrarme a entrenar en Zuazua pero no puedo con ese lugar, trato de no permanecer mucho tiempo ahí o por lo menos de no quedarme solo; no me gusta estar ahí cuando la noche cae.
 Desde hace tres años que llegué a Tigres he tratado de acostumbrarme a entrenar en Zuazua pero no puedo con ese lugar, trato de no permanecer mucho tiempo ahí o por lo menos de no quedarme solo; no me gusta estar ahí cuando la noche cae.  (Foto: Notimex)
Zuazua, Nuevo León, México -
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(Video: MEDIOTIEMPO.COM)

En la Cueva suceden cosas extrañas

Desde hace tres años que llegué a Tigres he tratado de acostumbrarme a entrenar en Zuazua pero no puedo con ese lugar, trato de no permanecer mucho tiempo ahí o por lo menos de no quedarme solo; no me gusta estar ahí cuando la noche cae (en los entrenamientos vespertinos), rápido entro a bañarme, no quiero ser de los últimos en irme.   Sé que en la Cueva suceden cosas extrañas, cuenta el contención de Tigres, Lucas Ayala, consciente de los testimonios de personas que han sufrido la fuerte impresión de ver a un ser del más allá en dicho recinto. Él no ha tenido encuentros con dichos seres y trata de hacer lo necesario para no topárselos; sin embargo, en Zuazua las historias de miedo pululan.   Luego de adquirir el terreno en 1984, la UANL construyó la Cueva de Zuazua en los patios de la Hacienda San Pedro, la cual data de 1666 y a lo largo de estos años ha sido testigo de más de un centenar de asesinatos, algunos entre tribus de indios que devoraban humanos y tropas militares que los enfrentaron, u otros que involucran a los celos tal como relata Teresa Vázquez, Coordinadora e Investigadora Cultural de la Hacienda San Pedro.   Uno de los tantos dueños que ha tenido la Hacienda, descubrió que su esposa le era infiel; sin piedad la mató y ocultó sus restos en una de las paredes, nadie sabe en cuál, pero todavía está aquí y por eso su alma sigue vagando.   Otro caso que me estremeció, fue cuando una muchachita no dejaba de gritarme: ‘Tere, Tere, algo le pasa a mi amiga’, acudí de inmediato, la encontré pálida, no podía respirar, una mujer se le había acercado demasiado a su espalda y una fuerza extraña la dejó inmóvil.   Tuvo que verla un Médico, pero no pudieron dar una explicación lógica; yo sabía lo que había ocurrido, todos en la Hacienda lo sabemos, es aquella mujer, a quienes muchos hemos visto vestida de negro, flotando por todos los alrededores de este lugar.   No importa si es de día o de noche, las almas no duermen y son vistas aunque haya luz del sol; hay empleados que han preferido renunciar a su trabajo, otros hemos elegido continuar aquí intentando creer que lo que vemos y escuchamos es parte de nuestra imaginación, pero en el fondo sabemos que no es así.   Por si fuera poco, la Hacienda San Pedro cuenta con su propio panteón, el cual se ubica a escasos metros de las canchas donde el conjunto felino entrena por lo menos tres veces a la semana.   En el cementerio se han encontrado infinidad de objetos utilizados para la santería, así como restos de animales que sacrifican para rituales de magia negra.

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