'El Cerrito' y las leyendas que le rodean

El motor de la bomba de agua comenzó a sonar cuando la noche había caído, eran las 12, recuerda mi madre con puntualidad. Mi padre, el cuidador de “El Cerrito” se levantó para apagarla.
El motor de la bomba de agua comenzó a sonar cuando la noche había caído, eran las 12, recuerda mi madre con puntualidad. Mi padre, el cuidador de “El Cerrito” se levantó para apagarla.
 El motor de la bomba de agua comenzó a sonar cuando la noche había caído, eran las 12, recuerda mi madre con puntualidad. Mi padre, el cuidador de “El Cerrito” se levantó para apagarla.  (Foto: María Elena Partida)
Monterrey, Nuevo León, México -
  • Más de uno ha visto espectros y escuchado ruidos raros

El motor de la bomba de agua comenzó a sonar cuando la noche había caído, eran las 12, recuerda mi madre con puntualidad. Mi padre, el cuidador de “El Cerrito” se levantó para apagarla.

Arropado recorrió por fuera la casa que habitábamos, llegó hasta el motor de la bomba y lo apagó sin problemas aunque un tanto confundido pues no encontraba explicación al suceso.

De pronto, mientras su mente buscaba respuestas, se topó con una mujer rubia que resplandecía; atónito por el hecho, mi padre se quedó inmóvil. La mujer de túnica blanca salió de la cocina, observó la bomba de agua apagada, caminó hasta las escaleras, las subió y desapareció.

Lo que sucedió marcó a mi padre, cuenta Isaac Estrada, Utilero de Rayados desde hace 15 años.

Después de ver a la rubia mujer, mi padre entró a la casa, estaba asustado con el rostro negro, las palabras se le atoraban en la garganta, no podía hablar, entonces ella le dio un té sin presionarlo para que le contara lo que había pasado.

Él se fue calmando conforme los minutos pasaron y entonces la historia fluyó mientras mi madre, silenciosa, se quedaba atónita. De inmediato decidieron revisar la casa, negándose a la idea de que lo que vio mi padre era un fantasma.

Levantaron a mis siete hermanos mientras yo seguía dormido porque era el más chico. Apoyados con los perros que teníamos para cuidar el terreno, se revisó habitación por habitación; la búsqueda fue inútil porque se pretendía encontrar a alguien que no estaba.

Un año más tarde mi padre murió de causas naturales, en la familia no volvimos a ver a la misteriosa mujer rubia ni otro fantasma, pero sí he escuchado ruidos que prefiero establecer como ecos propios del inmueble porque no creo en los espíritus ni en las apariciones; aunque algunas personas que se han quedado aquí han referido no poder dormir bien al sentir la presencia de seres extraños, pero nada se ha comprobado.

El padre de Isaac no es el único que experimentó situaciones extrañas o fantasmales en “El Cerrito” (lugar que fuera casa de entrenamientos y de concentraciones del primer equipo de los Rayados), también le sucedió a Antonio de Nigris (QEPD) quien escuchó algunos ruidos y voces en la habitación número dos, la misma en la que murió el padre de Isaac Estrada.

El hecho más reciente lo vivió un joven de la categoría mayor quien decidió quedar en el anonimato. El jugador de Rayados aseguró que hace alrededor de un mes tocaron la puerta de su habitación a media noche; al levantarse para abrir no había nadie, todos sus compañeros estaban dormidos.

Leyenda o realidad, el hecho es que “El Cerrito” ha recibido en sus terrenos a algunos espíritus.

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