Monterrey–Pachuca... El Ajedrez

Monterrey tuvo en sus manos una labor ejemplar del ajedrez futbolístico, pero su ejecución sobre el final evitó que se le aplicara el calificativo perfecto.
Monterrey tuvo en sus manos una labor ejemplar del ajedrez futbolístico, pero su ejecución sobre el final evitó que se le aplicara el calificativo perfecto.
 Monterrey tuvo en sus manos una labor ejemplar del ajedrez futbolístico, pero su ejecución sobre el final evitó que se le aplicara el calificativo perfecto.
Monterrey -
  • Monterrey estudió mejor al Pachuca, pero sufrió al perdonarle goleada
  • Gran planteamiento de los regios, con pésima ejecución en el cierre

Monterrey tuvo en sus manos una labor ejemplar del ajedrez futbolístico, pero su ejecución sobre el final evitó que se le aplicara el calificativo perfecto. La Pandilla demostró tener alcances de mucha riqueza cuando cuenta con todos sus jugadores, poniéndole un traje a la medida a su rival, al que nunca dejó encontrarse en los terrenos que deseaba. Pero tras plasmar una obra de mucha calidad, Rayados falló al perder la concentración en los últimos cinco minutos, para complicarse una partida que tenía ganada y que empaña su presencia en la Liguilla. La sorpresa llegó con un Víctor Manuel Vucetich recurriendo a un esquema de cinco defensas para maniatar los deseos de unos Tuzos, que salieron agresivos en busca de un gol que les diera el sentido favorable del cronómetro. El plantel rayado se olvidó de la presión de ser favorito y de querer deslumbrar con su accionar. Jugó de forma práctica, sin correr riesgos en defensa, como avisando que se toma en serio el objetivo de la Liguilla.

El equipo local se paró con un 5-3-2 en el campo, con la novedad de poner a Severo Meza y Walter Ayoví en las esquinas del campo, y de darle todo el peso de la contención a Jesús Zavala, que se creció teniendo a Luis Pérez de regreso, ahora colocado ligeramente a la derecha, para salir al frente como un interior. Sin Osvaldo Martínez, a quien el técnico decidió sacrificar para el ingreso de Meza, el equipo perdió profundidad por el sector derecho, pero ganó una gran solidez viendo a Osorio más arropado jugando como central por derecha. Pachuca estuvo consciente que tenía que forzar el partido y se plantó con un 4-3-3, con Cvitanich, Arizala y Benítez al frente, que se volvía 4-5-1 cuando defendía, dejando sólo a Cvitanich en punta. La doble contención hidalguense fue una buena decisión de Marini, dejando a Braulio Luna como dupla de Francisco Torres, y permitiendo a Manso aparecer como enganche libre. Así, los Tuzos formaban un rombo en la zona de ataque, que con un poco más de trabajo quizá le hubiera redituado mejores resultados. Ayoví y Meza se anclaron bien en los rincones de la zaga rayada, y supieron cerrar las vías a los extremos del rival. Para el minuto 20, y buscando mejor suerte, Benítez y Arizala cambiaron de banda.

Monterrey fue preciso en sus desdobles, y cuando el duelo estuvo empatado, tanto 0-0 como 1-1, siempre encontró el camino planeado de romper el flanco derecho de los hidalguenses, gracias a la solidez de su primera línea. Dicho de otra manera, Rayados sí penetró al rival, mientras que Pachuca sólo presumió amenazar por tener más el esférico. El tema de la inventiva se volvió un problema para los visitantes, que pocas veces se acercaron al área en ventaja, y nunca pudieron ligar paredes en el área regia. La falta de profundidad de los extremos de los Tuzos se tradujo en una recurrente búsqueda de centros frontales, común denominador en sus goles de este domingo. Algo notorio en este encuentro fue que el Monterrey adoptó una postura diferente hacia el balón. Normalmente La Pandilla busca basar su sistema en la posesión de la pelota, pero ahora se vio diseñado –y hasta cómodo- para jugar sin ella. Ya con el 3-1 Vucetich sacó a los artífices de la victoria –Cardozo, De Nigris y Suazo- y ahí comenzó el relajamiento de la aplicación táctica. Monterrey dejó de referenciar el campo como al principio, y el resto de la historia ya se sabe. Un pase a Semifinales apretado, que al minuto 85 se escribía como una goleada merecida, y como un gran despliegue de las piezas por parte de Vucetich. MONTERREY Cambios: 1 Minuto 62 Sale Neri Cardozo, entra Osvaldo Martínez El paraguayo se tira como enganche cargado a la derecha, sin modificar las líneas establecidas desde el arranque. Rayados delineó su vía para los contragolpes. 2 Minuto72 Sale Aldo de Nigris, entra Sergio Santana Reemplazo simplemente la zona del frente, aunque cargado a la izquierda, dejando a Suazo a la derecha para hacer sociedad con Osvaldo. Tampoco modificó líneas. 3 Minuto 80 Sale Humberto Suazo, entra Darío Carreño Movimiento para cuidar al estelar albiazul que puso a pasar apuros al conjunto regiomontano. PACHUCA Cambios: 1 Minuto 46 Sale: Gerardo Rodríguez, entra Luis Montes Con el 2-1 en contra, Marini tuvo que reforzar su agresividad y para el segundo tiempo bajó a Braulio Luna como la izquierdo, con mucha tendencia a salir a la altura de los volantes. Montes se plantó como medio por izquierda. 2 Minuto 59 Sale Benítez, entra Hércules Gómez Arizala se metió como segundo delantero, recorriendo a Cvitanich a la izquierda para buscar la interacción con Montes. Hérculez se fue como volante derecho, con recorridos muy frontales. Pachuca adoptó una base 4-4-2. 3 Minuto 65 Sale Damián Manso, entra Edy Brambila Cambio de refresco dado el desgaste de Manso, quien para esas alturas aparecía poco en el partido. Brambila se formó como enganche tratando de conducir el esférico y sacar a su equipo del fondo. El rombo del ataque se trasladó al mediocampo, dejando a Torres como único contención, Montes por izquierda, Hérculez por derecha, y Brambila enlazando. El Rey: Walter Ayoví. Si bien Franco Arizala brilló al marcar tres goles, el ecuatoriano entendió perfecto el partido y fue clave para el pase a Semifinales. Ayoví provocó los primeros dos goles con rompimientos desde la izquierda y con su labor amarró a Paul Aguilar, quien jamás pudo apoyar a su medio campo para penetrar por el lado derecho. La Captura: La línea de cinco que planteó Vucetich y que no dejó a Pachuca ponerse adentro de la eliminatoria, siempre remando contra la corriente desde el inicio de los 180 minutos. El Peón: Édgar Benítez. Estuvo lejos del oportunismo que lo distinguió en el primer semestre del año, cuando jugaba como eje de ataque o segundo delantero. Benítez nunca logró adaptarse a una posición que no es la suya y pasó de noche en un partido clave para su escuadra. El Jaque Mate: Las dos escapadas de Ayoví en el primer tiempo, que en sociedad con Cardozo rompieron el flanco derecho de los Tuzos, para anotar los dos primeros goles del Monterrey. Fue una vía planeada que rindió frutos ofensivos y defensivos.

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