Un sacerdote con fe en el título

La pasión por los colores del Monterrey no distingue edades ni condiciones sociales, y hay ejemplos de que también es compatible con la vida de religión.
 La pasión por los colores del Monterrey no distingue edades ni condiciones sociales, y hay ejemplos de que también es compatible con la vida de religión.  (Foto: Óscar Adrián Velázquez)
Monterrey, Nuevo León, México -
  • Comparte el padre David afición por los Rayados
  • Desea campeonato, y una fiesta de respeto entre aficiones

La pasión por los colores del Monterrey no distingue edades ni condiciones sociales, y hay ejemplos de que también es compatible con la vida de religión. El sacerdote David Sandoval, oriundo de ciudad Guadalupe Nuevo León, eligió consagrar su existencia al catolicismo, pero sin dejar su gusto por ser aficionado a los Rayados, a los que tiene la expectativa de verlos nuevamente en la Final. Con 27 años de vida, el padre David, como se le conoce en la comunidad, es uno de los sacerdotes de la parroquia San Jorge Mártir en San Nicolás de los Garza, donde permanece desde el mes de agosto en que se ordenó en sus estudios. Pero además, el joven de la Colonia Cerro Azul no niega ‘la cruz de su parroquia’, al reconocerse rayado desde los 10 años, y con el gusto de esperar un nuevo título este fin de semana. “Antes quería que Monterrey llegara a los primeros lugares, había otras temporadas no tan fructíferas, y ahora como sacerdote me han tocado mejores temporadas”, comentó en entrevista para Medio Tiempo. “A veces no puede uno ver el cien por ciento de los partidos por la responsabilidad del ministerio de los trabajos, pero también da gusto que se vean frutos positivos ahora por otro campeonato”. -¿Desde cuándo le nació la afición al Monterrey?- “Desafortunadamente empezó cuando perdieron la final contra Atlante en el 93’, ahí fue cuando empecé a conocer a ese equipo, no ganó la final, pero me gustó toda la euforia de una afición, y empecé a seguirlos”. Su personalidad es afable y no se fanatiza por los colores. Pero es indiscutible que en cada oportunidad que su labor le permite está en el aliento al plantel, al que espera ver con su cuarta estrella. “Me gusta ir al estadio, ahora con mi trabajo obviamente es menos frecuente, pero siempre que se es posible, en vacaciones, o en día de descanso, cuando hay oportunidad de coincidir estamos ahí”. -¿Tendrá oportunidad de ver el partido de vuelta?- “A mí me tocan las misas del domingo en la mañana, así me tocó, así que muy seguramente nos tocará ver la Final” (ríe). Paradójicamente en esta Final, el rival de Rayados son los Santos, homónimos de los intercesores a los que muchos se encomiendan para tomar la cuarta estrella. Pero el padre aclara que no se debe confundir una mayor oración con un mejor resultado deportivo. “Es medio ilógico pensar que si rezamos más vamos a ganar”, comentó. “Al final esto es una competencia, y la oración va más en cuanto a la persona, mi persona, mi relación con Dios, y está también la intención particular que es que mi equipo gane, pero respetando el trabajo del otro equipo, porque aquí no es una guerra, es una competencia, y los dos tienen la capacidad para ganar”. -Y ahora como aficionado ¿Cuál es su visión de la Final?- “Ya hablando en términos futbolísticos, creo que el Monterrey tiene una cosa a favor que es cerrar en casa, y eso si se maneja muy bien el primer partido tiene toda la ventaja para ganar, creo que por ahí tiene también el Santos algunos jugadores que no van a poder jugar el primer partido, que son claves, y que Monterrey debería de apuntar a esa dirección. Ya Monterrey ganó allá de visitante en el torneo, y creo que si se aplica y juega como en esta Liguilla, aunque sea criticado al final puede tener un resultado positivo”. Y ante todo, el sacerdote regio deseó que gane quien gane, la gente evite conductas nocivas, reflexionando que sólo uno puede ser campeón. “Nosotros muchas veces nos quejamos, reclamamos las violencias que hay en nuestras sociedades, pero también debemos de llevarlo a reflexionar en que yo tampoco puedo actuar con violencia por un resultado. Al final lo que gana es el futbol, se pone toda una campaña positiva por los dos equipos, y al final acepto con madurez el resultado”. -¿Se vale rezar por un título?- “Obviamente el centro de la eucaristía no es esa la intención, pero sí como intención particular, así como alguien da gracias por los exámenes que acredita en este cierre de semestre, por un trabajo que se consigue, así también en cuestión deportiva, entonces al final podemos ponerlo como intención particular”.

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