Armando Archundia, un apasionado del futbol que gozó no practicarlo

Cuando era niño criticaba a los árbitros pues les atribuía a éstos las derrotas de su Cruz Azul. Cuando era adolescente su pasión por el futbol lo orilló a tomar el silbato y así fue como Benito...
Cuando era niño criticaba a los árbitros pues les atribuía a éstos las derrotas de su Cruz Azul. Cuando era adolescente su pasión por el futbol lo orilló a tomar el silbato y así fue como Benito Armando Archundia entendió que su futuro estaría ahí.
 Cuando era niño criticaba a los árbitros pues les atribuía a éstos las derrotas de su Cruz Azul. Cuando era adolescente su pasión por el futbol lo orilló a tomar el silbato y así fue como Benito Armando Archundia entendió que su futuro estaría ahí.  (Foto: Notimex)
Ciudad de México -
  • "No me arrepiento de nada de lo que sancioné, así fuera acertada o equivocadamente"
  • "Me decía mi mamá: 'luego te dicen que no tienes madre', pues diles que tienes mucha"

Cuando era niño criticaba a los árbitros pues les atribuía las derrotas de su Cruz Azul. Cuando era adolescente su pasión por el futbol lo orilló a tomar el silbato y así fue como Benito Armando Archundia entendió que su futuro estaría dentro de las canchas, pero no precisamente pateando una pelota.

Los sueños comenzaron a realizarse uno tras otro hasta que transcurrieron 19 años, casi dos décadas en las que el silbante mexicano destacó en el futbol nacional e internacional, hasta que el pasado 5 de diciembre su ciclo en el arbitraje profesional se cerró con la culminación del Torneo Apertura 2010 y la cuarta estrella en el escudo de los Rayados de  Monterrey.

"Cuando me juntaba con mis amigos de la infancia y perdía Cruz Azul, lloraba o me enojaba, regularmente a veces hasta sin ver los partidos decía: 'seguro perdió por la culpa del árbitro'; buscas la justificación para tus ídolos en lugar de exigirles realmente o apoyar y pensar que así es el futbol, se pierde o se gana con aciertos o con errores de defensa, del portero o con lo que sea".

"No me arrepiento de nada de lo que sancioné, así fuera acertada o equivocadamente, porque fue mi verdad en ese momento y sigo insistiendo en que la decisión que tomé fue la más correcta y adecuada"

"Me hice árbitro porque yo soy un fanático del futbol; en la liga donde jugábamos no había árbitros, entonces me dijeron: ‘si tu equipo quiere jugar, tienen que traer un árbitro’, entonces yo dije: ‘si es un requisito para jugar arbitrar, pues arbitro’. Después, cuando tomé la decisión de dedicarme a ser árbitro estaba cumpliendo 16 años, entonces ahí estaba estudiando la preparatoria", señaló el ex nazareno, quien además estudió la carrera de economía.

El trabajo del árbitro es el menos aplaudido o celebrado por los aficionados que asisten a un estadio, pues su pasión por un equipo casi siempre los hacen reaccionar cuando consideran que las marcaciones de los de negro afectan a su escuadra; haciendo estallar los recordatorios a sus progenitoras, algo para lo cual ellos tienen una solución.

"Me decía mi mamá: ‘luego te dicen que no tienes madre, pues diles que tienes mucha’. Nosotros los árbitros decimos que en caso de mentada tenemos mamá prestada; hay una mamá que se queda en la casa, que es la que amamos, y la otra es la que llevamos al estadio, que es la que se lleva todas las mentadas, pero es parte de nuestro folclore mexicano", platicó Archundia.

Aunque no sólo tuvo que soportar ese tipo de manifestaciones, porque en el cumplimiento de su deber también se perdió de momentos irrepetibles con su familia, como el nacimiento del primero de sus tres hijos.

"No estuve en el nacimiento de mi primer hijo, Jorge Armando, andaba en Tijuana, ahí fue culpa del doctor que nos dio mal el pronóstico, se adelantó dos días; me tocaba a mí arbitrar en Tijuana y fuimos a la revisión y me dijo: 'no te preocupes, tu partido es el domingo y tu esposa se va a aliviar el lunes o el martes así que tienes chance', y se alivió justo el domingo cuando estaba iniciando el partido en Tijuana, la distancia más larga de la Ciudad de México".

"Cuando llegas a arbitrar en Primera División el siguiente paso es ser árbitro internacional y el 1 de enero de 1993 cuando lo recibo (el gafete FIFA) fue una emoción. Ese día lloré con mi familia, lloré con mis amigos"

"Cuando asumes un trabajo tienes que ser muy responsable y si lo quieres, esto del arbitraje y el futbol es mi pasión, no son sacrificios, simplemente son accidentes de la vida que pasaron, ahora lo contamos como anécdotas graciosas y curiosas".

La carrera siguió en ascenso hasta conseguir el sueño de ser árbitro internacional de FIFA, una fecha que hasta el día de hoy le llena de lágrimas los ojos a Benito Armando porque con ello se cristalizó la oportunidad de participar en dos Copas del Mundo, siendo el único nazareno que ha arbitrado cinco partidos en un Mundial, en el realizado en Alemania 2006, del cual tiene un recuerdo especial.

"Cuando llegas a arbitrar en Primera División el siguiente paso es ser árbitro internacional y el 1 de enero de 1993 cuando lo recibo (el gafete FIFA), fue una emoción. Ese día lloré con mi familia, lloré con mis amigos porque realmente habíamos conseguido un objetivo que tenía a corto plazo".

"En el Mundial de Alemania 2006, en el Alemania-Italia (en las Semifinales),el dato curioso fue que cuando anota el segundo gol Italia y voy a empezar mi carrera para marcar el gol, siento una persona que mide 1.95, que es (Marco) Materazzi, abrazándome y yo tratando de quitarme y con la fuerza de él no podía, tardamos como unos 5 ó 10 segundos hasta que me solté".

"Pensé que nadie se había dado cuenta, pero para mi buena suerte esa fotografía dio la vuelta al mundo, y cuando le preguntan a este jugador el por qué me había abrazado dice: 'si alguien hizo un buen trabajo fue el señor y por qué no lo íbamos a felicitar en ese sentido y entonces lo primero que se me ocurrió fue abrazarlo", recordó. El tiempo no para y así como ese sueño inició, tuvo que acabar después de pitar 579 partidos de Primera División. El adiós al arbitraje profesional fue una realidad a sus 44 años, un retiro con la frente en alto, respaldada por el éxito que cosechó a lo largo de 25 años de carrera, (19 años en Primera División), en los que se dedicó en cuerpo y alma a ser el “antagonista” del rectángulo verde.

"Me voy muy satisfecho, conseguí lo que me propuse, fui a los torneos que me propuse; llegué a grandes niveles, a grandes alturas. Me voy muy satisfecho con la labor, muy agradecido con la afición mexicana, con mi futbol mexicano que me dio la oportunidad de participar a ahí y representarlo en el extranjero".

"No me arrepiento de nada de lo que sancioné, así fuera acertada o equivocadamente, porque fue mi verdad en ese momento y sigo insistiendo en que la decisión que tomé fue la más correcta y adecuada, entonces tengo mi conciencia tranquila de que así se debió haber sancionado”.

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