Juninho y su rival más difícil en 2010

A lo largo del Apertura 2010, su primer torneo en México, el defensa de Tigres, Anselmo Vendrechovsky Junior se midió ante delanteros peligrosos como Humberto Suazo, Christian Benítez, Héctor...
 A lo largo del Apertura 2010, su primer torneo en México, el defensa de Tigres, Anselmo Vendrechovsky Junior se midió ante delanteros peligrosos como Humberto Suazo, Christian Benítez, Héctor Mancilla, entre otros de talla internacional.  (Foto: Jessika Méndez)
Riviera Maya -
  • En el año, el central de Tigres jugó en el futbol de Corea y actualmente en el mexicano
  • El central quiere quedarse con los felinos para siempre

A lo largo del Apertura 2010, su primer torneo en México, el defensa de Tigres, Anselmo Vendrechovsky Junior se midió ante delanteros peligrosos como Humberto Suazo, Christian Benítez, contra su ahora compañero Héctor Mancilla, entre otros de talla internacional. Sin embargo, ninguno de estos ha sido el rival más difícil para el brasileño Juninho, pues en lo que ha sido el 2010, con lo que más batalló y le trajo problemas tanto en tierra azteca como en Corea del Sur, fue el idioma. A principios de año, Juninho militaba a préstamo con el Suwon Samsung Bluewings, para después ser comprado por Tigres previo al torneo recién terminado; este tiempo le ha traído algunas experiencias y anécdotas con las cuales hoy el central felino se ríe al contárselas a Medio Tiempo. "No batallé con el idioma en Corea, no batallé porque no hablé absolutamente nada (risas), no tengo ni una posibilidad de hablar coreano, es una cosa muy difícil y para eso teníamos a nuestro traductor, era la persona que nos ayudaba y si no, no tenía como hablar. "Me desesperaba, salía con mi esposa para comer y hablaba de mi teléfono con el traductor para que hablara con el mesero, es una cosa difícil, no poderse comunicar es una cosa muy complicada y dentro de la cancha también, realmente es una impotencia muy grande, porque quieres hablar, expresarte y no tienes ninguna posibilidad", platicó el jugador. No tuvo que comer lo acostumbrado en tierras asiáticas, ya que el club les preparaba comida especial a él y dos compatriotas que tenía en el equipo. Cuando arribó a Monterrey el panorama fue distinto, la comida no fue problema, puesto que en Brasil ya comía tacos y ahora hasta gusta de la salsa picante como la mayoría de los mexicanos. "A mí Monterrey me encanta, porque es una ciudad que tiene todo para hacer, me gusta salir a cenar con mi esposa e hijos" "La salsa me encanta, estoy comiendo mucho con salsa, estoy muy adaptado ya con mi familia y todo. Es un país muy bueno para vivir, la Ciudad de Monterrey está muy buena, hay muchas opciones de restaurantes, las escuelas para los niños, las plazas, no he tenido dificultades para la adaptación. "Pica la salsa, pero estoy aprendiendo poco a poco a comer, pero de a poquito está bien sabrosa, en Brasil no se usa la salsa como acá, acá en México la hacen muy fuerte, uno no está acostumbrado, pero hay que acostumbrarse porque está muy rica", contó. En lo que siguió batallando fue con el idioma, pues a pesar de que el español es algo parecido al portugués, hay grandes diferencias entre ellos y para aprenderlo, Juninho ha tenido dificultades. "Cuando llegué a Monterrey, yo no sabía cómo le hacía para pedir una cuchara, es una cosa con la que batallé, porque en Brasil se dice 'colher', totalmente distinta a cuchara, entonces tuvimos que marcarle a Everton para saber, pero Everton tampoco sabía, porque él batalló más que yo, le marqué entonces a Itamar y él sí supo. "La palabra extraño en Brasil es totalmente diferente, aquí usan esa palabra cuando extrañas a una persona y en Brasil no, sólo la usas cuando una cosa no acontece siempre; hay algunas palabras que tienen el mismo sonido, pero significado distinto. "Otra palabra es que a la afición se le dice porra en México, en Brasil esa palabra es muy pesada (grosera), no se puede hablar en los medios y nada, no es una cosa agradable, para los niños principalmente", comentó. A pesar de todo lo anterior, Juninho está convencido de algo, quiere quedarse en tierra regia con Tigres para siempre. "A mí Monterrey me encanta, porque es una ciudad que tiene todo para hacer, me gusta salir a cenar con mi esposa e hijos. Muchos restaurantes buenos, las escuelas, la educación para los niños es una cosa fantástica, ojalá que yo me quede aquí mucho tiempo porque mi esposa e hijos están muy adaptados, les gusta la ciudad. "Me deja tranquilo para quedarme en Tigres siempre y lograr cosas grandes, yo me quiero quedar aquí mucho tiempo, porque estoy adaptado a la ciudad y principalmente al equipo, me da mucho gusto jugar en Tigres y por la afición también que es fantástica", finalizó.

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