Del Tigres–Necaxa... El Ajedrez

El mejor rostro de Tigres aún está lejos de aparecer, y al menos en la presentación ante su público los auriazules enseñaron algunos huecos que faltan por llenar en su planteamiento táctico.
El mejor rostro de Tigres aún está lejos de aparecer, y al menos en la presentación ante su público los auriazules enseñaron algunos huecos que faltan por llenar en su planteamiento táctico.
 El mejor rostro de Tigres aún está lejos de aparecer, y al menos en la presentación ante su público los auriazules enseñaron algunos huecos que faltan por llenar en su planteamiento táctico.
San Nicolás de los Garza, Nuevo León -
  • Sufren felinos ausencia de un contención adecuado
  • Necaxa, sin recursos, ni ajuste, ni variantes

El mejor rostro de Tigres aún está lejos de aparecer, y al menos en la presentación ante su público los auriazules enseñaron algunos huecos que faltan por llenar en su planteamiento táctico.

El plantel universitario se llevó un triunfo tan justo como apretado, donde destacó la nueva movilidad que brinda Héctor Mancilla al frente, pero a la vez donde fue muy notoria la falta de un escudo flexible acorde a lo que intenta el técnico Ricardo Ferretti en el campo.

La actuación del sábado ante los Rayos hizo entender a más de uno por qué los regios estuvieron tan atentos a la posibilidad de fichar a Leandro Augusto, pieza que en esta primera impresión parece encajar como ninguna otra del país en el rompecabezas formado por el ‘Tuca’.

Ni la improvisación de Manuel Viniegra ni el debut de Jonathan Bornstein aportaron la soltura y acompañamiento que exige este equipo cuando procura circular la pelota de banda a banda dos o tres veces antes de intentar un balón al área.

La distribución de Mancilla sí aporta más contacto con el equipo que lo que ofrecía Itamar, pero también es claro que falta desprender una pieza más del medio campo para generar un volumen de peligro mayor.

La zaga parece ya estar avanzada en el sistema, pero cruzando el medio campo comienzan las imprecisiones de unos felinos que cuentan con un potencial riquísimo en sus jugadores.

Enfrente los de la UANL tuvieron un Necaxa que se ahogó en sus propias limitaciones, y que tuvo en su técnico a un cómplice para revertir la inoperancia ofensiva de su equipo.

Los Rayos se plantaron con un 4-4-2 lleno de sacrificio y con mucha actitud, pero que jamás generó un despliegue ofensivo con idea.

Intentaron jugar el balón desde el fondo, pero al poco tiempo cambiaron su fórmula y se basaron sólo en buscar balones al frente para la velocidad de Christian Suárez y Sergio Blanco. Su mejor y única llegada en el primer tiempo fue un error de Torres Nilo que le dejó el balón a Everardo Barbosa.

Tigres se presentó ante su público con una formación similar a la del torneo anterior, un 4-4-1-1, donde Viniegra apareció como el contención de sacrificio en una especie de rombo, aunque más cargado a la lado derecho. Fue notoria la instrucción de no sumarse al frente, priorizando el cuidado defensivo en ese sector.

Bornstein, que generó expectativas por ser el jugador que vendría a solucionar el famoso “contención con salida”, se vio rebasado por el ritmo del futbol mexicano, y acabó jugando un partido inexistente, apenas interviniendo con cierta utilidad en trazos verticales. Un recuperador ‘estilo inglés’, dirían algunos.

El partido cambió totalmente en el segundo tiempo con la salida de Bornstein para el ingreso de Toledo, y sobre todo con la entrada de Damián Álvarez.

Algo que se antojaba para Tigres es juntar más sus piezas al frente, como sí ocurrió en los primeros 20 minutos del segundo tiempo, viendo a Mancilla en muchas ocasiones tirarse a la banda, y bajar delante de los contenciones para atraer a sus volantes jugando de espaldas al marco.

Lo que siguió fue el gol producto de la presión local, y la tímida caza de Tigres en la posibildad de un segundo, aunque sólo cuando vio el espacio para pisar el área sin descobijar su medio campo.

Es una primera demostración y falta mucho para ver el real potencial del equipo, pero es para pronosticar que esa zona de recuperación le costará al cuadro de la UANL.

Necaxa, que se hunde dramáticamente, también acusa una urgencia de variantes al frente, quizá iniciando por incorporar a sus laterales al frente, viendo que sus delanteros se la pasaron aislados, y que no hay argumentos para pensar siquiera en merecer el empate.

TIGRES

Cambios:

1 Minuto 46’ Sale Jonathan Bornstein, entra David Toledo. Movimiento posición por posición, pero que cambió mucho el sentido de circulación del medio campo.

2 Minuto 46’ Sale Francisco Acuña, entra Damián Álvarez. Danilinho se fue a la banda derecha, la que mejor dominó en Jaguares, y Damián se fue a la punta izquierda, con más soltura que el brasileño en el primer tiempo.

NECAXA

Cambios:

1 Minuto 69 Sale: Daniel Cervantes, entra Darío Gandin. El técnico necaxista no quiso arriegar a Cervantes, que salió lesionado tras cometer el penal, y aprovechando el cambio metió a Fernando Salazar como central, mandó a Gandin como contención, aunque más en funciones de creación. No rompieron la formación inicial.

2 Minuto 82 Sale: Juan Carlos Silva, entra Juan Carlos Mosqueda. Fue el cambio más elaborado de Brailovsky, al mandar a Barbosa como volante izquierdo, y a Mosqueda como volante derecho, aunque de igual forma, sin mover su planteamiento base.

3 Minuto 83 Sale: Christian Suárez, entra Ulises Mendivil. Siete minutos de Mendivil en el campo aportaron más peligro que el resto del tiempo con la dupla Suárez/Blanco. Necaxa agotó sus últimos movimientos tirando centros al frente para buscar rescatar algo, que dio la sensación por momentos de estar cerca de lograrlo.

El Rey: Damián Álvarez. En medio de la poca productividad ofensiva, Damián cambió el rostro de su equipo ingresando de cambio, obligando con sus recorridos a los defensores del Necaxa a ponerle una doble marca que encerró a los Rayos en su campo.

El Peón: Daniel Brailovsky. Es cierto que Necaxa carece de calidad respecto a su rival en turno, pero jamás se atrevió a romper sus líneas en busca de tomar el partido. Mandó a Mendivil demasiado tarde, y apostó sólo por un error del adversario para llevarse el encuentro.

La Captura: Las entradas de Damián Álvarez y David Toledo, que eliminaron la falta de ritmo de Bornstein, y que permitieron que Danilinho se fuera a la banda derecha, el terreno que mejor domina. Ya con dos volantes de amplitud de mucho desequilibrio, Tigres arrinconó a Necaxa hasta ponerse arriba mediante el penalti de Cervantes.

El Jaque Mate: La apatía de Necaxa para arriesgar. El gol de Mancilla fue el golpe del partido, pero Necaxa se murió de nada, y con más de 20 minutos en el reloj pareció más preocupado por no recibir el segundo que por ir decidido en busca del empate.

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