El santuario rodante de Chivas

Hay muchas maneras de demostrar afición a tu equipo favorito, para Genaro Villafaña, su automóvil es el reflejo del amor que siente por el Rebaño.
 Hay muchas maneras de demostrar afición a tu equipo favorito, para Genaro Villafaña, su automóvil es el reflejo del amor que siente por el Rebaño.  (Foto: Miguel Ignacio López)
Guadalajara, Jalisco -
  • El dueño del coche ha invertido más de 4 mil pesos
  • Tiene más de mil calcomanías y decenas de santos

Hay muchas maneras de demostrar afición a tu equipo favorito, para Genaro Villafaña, su automóvil es el reflejo del amor que siente por el Rebaño. Aunque apenas tiene un año que comenzó a adornar su carro con todo lo que se pueda –incluidos santos-, Genaro se ha convertido en la figura de su colonia pero sobre todo de las calles por donde transita, pues es inevitable pasar desapercibido. Pero así como recibe elogios y la gente le pide que se detenga para tomarse fotos, también hay otros que se burlan o le dicen cualquier tipo de improperios, en este caso, a unos días del Clásico Nacional, los americanistas se dan gusto cuando se lo topan en la calle. "Es mi único carro y lo muevo a donde sea necesario, mientras que esté bien, lo voy a conservar. Se le van a seguir haciendo los cambios que sean necesarios" “Es mi único carro y lo muevo a donde sea necesario, mientras que esté bien, lo voy a conservar. Se le van a seguir haciendo los cambios que sean necesarios”, afirmó Genaro, a quien en alguna ocasión le quisieron comprar su santuario rodante, pero la respuesta fue obvia. “En una ocasión me lo quisieron comprar en el estadio, un cuate de Sinaloa, yo honestamente le dije que no tenía precio”. Genaro ha invertido poco más de mil pesos en su santuario móvil, en el que destacan los santos que tiene en el cofre y en la parte trasera, principalmente a Santo Toribio Romo, a quien le guarda una devoción enorme el aficionado del chiverío, pues lo ha ayudado durante toda su vida. Una de las anécdotas que compartió con Medio Tiempo, fue cuando dos seguidores del Atlas lo siguieron hasta su casa, pero dijo que gracias a su santo predilecto, todo quedó en un susto. “Fue un poco frustrante, sentí impotencia, me siguieron dos tipos en una camioneta, se arrimaron y me empezaron a aventar bebidas, a recordarme el 10 de mayo, de momento me encendí, pero llegué finalmente a mi casa”, mencionó, quien toda su vida ha sido chiva. “Le voy a las Chivas desde que tengo uso de razón, desde los cuatro años para acá, tengo 34 años como aficionado de las Chivas. Recuerdo que desde cuatro, cinco años, llegaba Navidad y lo primero que teníamos de regalo, era un balón y uniforme de las Chivas, todo de las Chivas”, expresó. Si algún día en las calles de la Perla Tapatía se encuentra con un automóvil totalmente tapizado del Rebaño, ya sabe, es el “chiva móvil” de Genaro.

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