Rubén Omar Romano se reencuentra con su pasado

Pareciera que el destino de Rubén Omar Romano estuviera marcado por las rachas. En algunos momentos ha podido disfrutar de etapas dulces, pero en realidad su carrera ha sido marcada por lapsos...
 Pareciera que el destino de Rubén Omar Romano estuviera marcado por las rachas. En algunos momentos ha podido disfrutar de etapas dulces, pero en realidad su carrera ha sido marcada por lapsos adversos.  (Foto: Notimex)
Ciudad de México -
  • Con América tuvo los peores números como DT en la historia del club
  • Romano ha perdido tres finales de Liga y dos de CONCACAF
  • Este año llegó al Atlas con 14 juegos de temporada regular sin conocer el triunfo

Pareciera que el destino de Rubén Omar Romano estuviera marcado por las rachas. En algunos momentos ha podido disfrutar de etapas dulces, pero en realidad su carrera ha sido marcada por  lapsos adversos. Rubén ha soportado con estoicismo perder tres finales de Liga y dos más de CONCACAF. Pero sin duda, un momento en su trayectoria que le será difícil de poder lavarse fue su etapa como estratega del América, equipo al cual enfrentará nuevamente este domingo en la cancha del Estadio Azteca, ahora como timonel del Atlas. Romano asumió el mando del conjunto de Coapa en febrero de 2008, lleno de ilusiones, sonriente, sin saber que se convertiría en el entrenador con los peores números en la historia del club. Apenas dos meses después, con diez partidos dirigidos de Liga -nueve de ellos derrotas y un solo empate- Romano presentó su renuncia con fecha del mes de junio de ese año, argumentando “solidaridad” con el entonces presidente de las Águilas, Guillermo Cañedo White, quien había sido destituido de su cargo por los pésimos resultados y para darle paso a una reestructuración directiva en el club. Y por encima de cualquier cosa, Romano demostró siempre ser una persona honesta. "Mi renuncia es para darle la opción al dueño (Emilio Azcárraga Jean) de que la reestructuración sea general. Las cosas se complicaron en el equipo" “Yo vine con el (Cañedo) al club y con él me voy. Me hubiera gustado estar dentro de esa reestructuración que se planea, armar el equipo que uno pretende y demostrar por qué estoy en el América. “Mi renuncia es para darle la opción al dueño (Emilio Azcárraga Jean) de que la reestructuración sea general. Las cosas se complicaron en el equipo, bajas, lesiones, castigos. Fuimos a la guerra con pocas balas”, expresó Romano aquél día en que hizo oficial su salida, luego de una derrota en casa ante Flamengo, en Copa Libertadores. Luego de haber sido despedido de Santos Laguna por hacerle una seña obscena a la afición, Romano vive en 2011 su segunda etapa al frente de los Zorros, a la cual llegó con otra tremenda racha negativa lacerando sus espaldas: catorce juegos de Liga sin conocer la victoria, hasta que logró derrocar el maleficio en la fecha 3, en casa, ante Querétaro. Rubén lloró en la más reciente final de Liga que perdió. Lo hizo dirigiendo a Santos Laguna en 2010, cuando tuvo dos penales de ventaja para ser campeón por primera vez, frente a Toluca en la Bombonera. Pero el argentino se ha repuesto con hombría de aquella ocasión y de otras mucho más difíciles que le ha puesto la vida misma. Romano, el hombre de las rachas, regresa al Azteca, su antigua casa. Donde no le fue nada bien.

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