Callé muchas bocas: Adrián Chávez

Cuando Adrián Chávez llegó al América en 1986, fue criticado, se sintió señalado. Tenía que llenar los zapatos que había dejado nada menos que el legendario arquero Héctor Miguel Zelada.
Cuando Adrián Chávez llegó al América en 1986, fue criticado, se sintió señalado. Tenía que llenar los zapatos que había dejado nada menos que el legendario arquero Héctor Miguel Zelada.
 Cuando Adrián Chávez llegó al América en 1986, fue criticado, se sintió señalado. Tenía que llenar los zapatos que había dejado nada menos que el legendario arquero Héctor Miguel Zelada.  (Foto: Notimex)
Ciudad de México -
  • Muchos no creyeron que pudiera cubrir el hueco que dejó Héctor Miguel Zelada
  • El segundo año con las Águilas es el mejor recuerdo que tiene de Coapa
  • El secreto del América, dijo, es traer extranjeros jóvenes con hambre de gloria

Cuando Adrián Chávez llegó al América en 1986, fue criticado, se sintió señalado. Tenía que llenar los zapatos que había dejado nada menos que el legendario arquero Héctor Miguel Zelada.

A pesar de haber sido el héroe del Necaxa tres años antes y evitar con una gran actuación el descenso de los Rayos ante Zacatepec, hubo un entorno enrarecido para Chávez, el cual tuvo que derribar para triunfar con las Águilas.

“Para mí fue difícil cubrir el hueco de uno de los mejores porteros que ha venido a México. Muchos decían que si podía o no podía con el paquete de ser portero del América, y poco a poco empecé a callar bocas de propios y extraños".

“Fueron 10 años los que me mantuve en América, y el estar rodeado de tan buenos jugadores fue lo que me permitió lograr ser Campeón, ser el mejor portero de México en su momento, jugar un Mundial”, reveló en exclusiva para Medio Tiempo.   EL SEGUNDO AÑO, IMBORRABLE EN SU MENTE   Luego de vivir un primer año de adaptación y de aguantar toda clase de comentario, Chávez tocó el cielo vistiendo la casaca del América. Fue titular indiscutible en la Temporada 1987-88, en la cual se convirtió en pieza clave para conseguir el título, derrotando en la Final a Pumas.

"Indudablemente el segundo año con América fue significativo para mi, el ser Campeón contra Pumas, porque ese año fue para mí la consolidación definitiva"

“Indudablemente el segundo año con América fue significativo para mi, el ser Campeón contra Pumas, porque ese año fue para mí la consolidación definitiva. Ese campeonato significó mi despegue en el futbol mexicano. Empecé a ganar respeto y admiración, significó muchísimo para mí, fue una plataforma”.

“A raíz de ese Torneo, también me llamó el señor Mario Velarde a la Selección Nacional, fue un año redondo para mí”, recordó con satisfacción.   ANTES HABÍA MÁS COMPROMISO DE TODOS   En su viaje de regreso a los ochenta, Chávez recordó que el éxito del América de aquella época se fincó en el compromiso que tenían todos con el club, extranjeros y mexicanos de las Fuerzas Básicas.

“Las cosas iban de la mano. Cuando un jugador mexicano ve que un extranjero no se entrega, no lucha, no se compromete, obviamente el jugador mexicano se acomoda”.

“Antes era un compromiso de todos, incluso los que estaban en la banca. Está el caso de (Efraín) ‘Fanny’ Munguía quien ayudó a obtener campeonatos para el Club, y no era un titular indiscutible, pero entraba de cambio y fue importantísimo”, recordó.

Por eso, el ex guardameta de las Águilas, dos veces Campeón de Liga, comentó que el secreto para que los extranjeros triunfen en América es que lleguen jóvenes al equipo, pero sobre todo, con hambre de ganar.

“Antes llegaron los Brailovsky, los Outes, los Batata. Más adelante fueron Antonio Carlos Santos, Edú, Toninho, (Raúl Vicente) Amarilla, fueron extranjeros que vinieron al equipo con hambre de triunfo”.

“Recuerdo la llegada de Santos con 23 años a México; Cecilio de los Santos con 21 años. Si nos damos cuenta son jugadores que vinieron a crear un nombre, con sed de triunfos y a sudar la playera. Eso hace falta actualmente”, aseguró.

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