Soriano, muy cerca de raparse

Desde hace cuatro décadas Ángel Soriano es el porrista más emblemático de los Tigres, y hace cinco años inició un pacto de no cortarse el cabello hasta que su equipo vuelva a ser campeón, cita que...
 Desde hace cuatro décadas Ángel Soriano es el porrista más emblemático de los Tigres, y hace cinco años inició un pacto de no cortarse el cabello hasta que su equipo vuelva a ser campeón, cita que espera cumplir este domingo.
Monterrey, Nuevo León -
  • Si Tigres es campeón, el porrista felino dirá adiós a su cabellera

Desde hace cinco años, al ver que Tigres no lograba de ser campeón desde que lo hizo en 1982, el porrista oficial felino, Ángel Soriano, decidió hacer una manda: no cortarse el cabello hasta que la UANL ganara el título del futbol mexicano.

Los torneos transcurrieron y las mechas de Soriano han ido creciendo, pero este domingo en ‘El Volcán’ la melena podría decir adiós, ya que Tigres está muy cerca de romper esa sequía de 29 años sin levantar el trofeo.

"Tengo esa promesa de no cortarme el pelo hasta que volvamos a ser campeones, tengo cinco años, y sé que mi fe tiene que servir para verlos ganar un título de nuevo", refirió en entrevista para Medio Tiempo.

"Muchos dicen que estoy mal, y otros hasta dicen que sí me doy despuntadas, pero no, el pelo crecerá hasta que regrese el campeonato, y espero ya raparme, será algo que me dará mucho gusto; en ‘El Volcán’ me voy a cortar las greñas, enfrente de toda la gente”, exclamó Soriano, quien llegó hasta las lágrimas al consumarse el pase a la Final.

PERO, ¿QUIÉN ES ÁNGEL SORIANO?

Quien ha ido a un partido en el estadio Universitario habrá escuchado un agudo grito apache que proviene de la cabecera norte, un sonido que se sobrepone en decibeles incluso a los cánticos de los Libres y Lokos: ése es Soriano, dando su tradicional canto de batalla.

"Será algo que me dará mucho gusto; en ‘El Volcán’ me voy a cortar las greñas, enfrente de toda la gente"

Originario de Tampico, Tamaulipas se volvió el porrista más emblemático del club, ya que de sus 68 años de edad, 42 los ha dedicado a estar con sus Tigres. Sólo ha faltado a un partido en todo ese tiempo, y eso fue el día que su hija cumplió 15 años.

A lo largo de estos años no se ha cansado de apoyar a Tigres, pese a que ha pasado por malos momentos, como el descenso en 1996; sin embargo, también ha vivido alegrías.

Ha festejado con el equipo los títulos de 1978 y 1982, además de estar en el regreso a Primera de 1997, y en las finales de 2001, y 2002.

La historia del porrista se remonta al año 1955, cuando llegó del puerto tamaulipeco debido a un ciclón que dejó sin hogar a su familia. Así, buscando rehacer el camino, el porteño asentado en la brava colonia Independencia de Monterrey,  alimentó su fe por salir adelante.

En aquel entonces sólo existía Rayados en el panorama, pero eso no bastó para que Soriano fuera seguidor del Monterrey; ni tampoco ocurrió cuando nacieron los Jabatos que abrieron una nueva playera en la entidad. Fue hasta que apareció Tigres que su corazón dejó de pertenecerle, para ser de los felinos.

“En el año 67 nacieron los Tigres, y empecé a ir a ver al equipo, hasta que en 1970 sentí el fervor de seguirlos a todas partes, y fue como nací Tigre, que es mi mejor pasión, un gusto que ha compartido toda mi familia”, platicó.

Soriano se convirtió en el fundador de la recordada Porra de Sol, es precursor de lo que hoy son las barras y el resto de los grupos de animación en CU, que lo ven con respeto por lo que representa en el club.

Actualmente, al frente de la Porra Rítimica, que él mismo fundó, Soriano experimenta una pasión intacta por el equipo que espera se corone campeón.

"Yo voy a ser Tigre, hasta que Dios me mande llamar”, finaliza Soriano, quien augura este domingo no va a escaparse de las tijeras en ‘El Volcán’, para estrenar un nuevo look, abrigado en la esperanza de ver de nuevo una Vuelta Olímpica de su equipo.

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