Osvaldo Batocletti y Mateo Bravo quieren ver nuevos ídolos felinos

El actual Tigres, bajo el mando de Ferretti, sólo tiene dos opciones para su futuro: perder la Final y ser un equipo más de los últimos 29 años o bien, ganar, ser Campeón y convertirse en seres...
El actual Tigres, bajo el mando de Ferretti, sólo tiene dos opciones para su futuro: perder la Final y ser un equipo más de los últimos 29 años o bien, ganar, ser Campeón y convertirse en seres consagrados como Osvaldo Batocletti y Mateo Bravo.
 El actual Tigres, bajo el mando de Ferretti, sólo tiene dos opciones para su futuro: perder la Final y ser un equipo más de los últimos 29 años o bien, ganar, ser Campeón y convertirse en seres consagrados como Osvaldo Batocletti y Mateo Bravo.  (Foto: Jessika Méndez)
Monterrey, Nuevo León, México -
  • 'Bato', líder de la zaga felina y Bravo, guardián de la portería, fueron claves en los títulos
  • Confian que este Tigres acabe sequía de títulos y no termine como uno más que lo intentó

El actual Tigres, bajo el mando de Ricardo Ferretti, sólo tiene dos opciones para su futuro: perder la Final y ser un equipo más de los últimos 29 años o bien, ganar, ser Campeón y convertirse en seres consagrados, héroes imborrables del club felino como lo son Osvaldo Batocletti, Mateo Bravo y otros jugadores más que alzaron la Copa en 1978 y 1982.   “Si son campeones se van a consagrar como nosotros lo hicimos, y si llegan a perder, pasarán a ser un equipo más de estos 29 años”, señaló Bravo, reunido con su Capitán defensivo para Medio Tiempo.   ‘Bato’ y Mateo, reconocen que hoy sólo son un recuerdo y tienen que abrirle paso a nuevos ídolos que le den la alegría de un campeonato a la hinchada felina, pero están convencidos que aún así no serán olvidados, porque lo hecho hace casi tres décadas quedó escrito para siempre.   “Lo que no fue en tu año, que no te haga daño, creo que cuando a nosotros nos tocó la oportunidad de integrar el plantel de Tigres, tratamos de dar lo mejor y eso se convirtió en los dos títulos que tiene Tigres; nosotros ahora somos parte de la institución y ahora le corresponde a los actuales entrar a esa historia.   “No porque sean campeones los Tigres actuales se van a olvidar de nosotros, te digo sinceramente, pienso más en la afición, porque te topas en la calle gente de 29, 30 años que nunca han visto campeón a Tigres y lo que saben es lo que le comentan sus papás, sus abuelos”, comentó Batocletti, ex defensa central de los auriazules.   Mateo, al respecto, es consciente que podrían compararlo con el arquero Enrique Palos, quien además en el torneo pasado dejó atrás su récord en la institución de minutos sin aceptar gol.   “Sí, me dicen ‘oye que si Enrique Palos es Campeón, se van a olvidar de ti’, y les digo que entonces Palos tendría que ganar tres campeonatos; no es posible que se olviden de uno, porque cuando quieran hablar de historia, tendrán que hablar de Mateo Bravo como el atajador de penales de 1982, y si se van más atrás, hablarán de Mateo Bravo como campeón de 1978 y más atrás Campeón de Copa contra América, eso nunca lo van a borrar”, subrayó el ex guardameta.   Tanto Batocletti como Bravo estuvieron presentes en las dos Finales bajo el mando de Carlos Miloc, pero en el segundo campeonato (1982) obtenido fue Mateo quien más sobresalió, pues si bien el futbol es un juego de conjunto, pero en esa ocasión contra Atlante, al quedar empatados en el global, el partido tuvo que definirse en penales, donde éste se convirtió en el héroe de Tigres, ganándose el mote de ‘San Mateo’.   Bravo detuvo tres disparos de los Potros, cobrados por Rubén Ayala, Sergio Lira y Eduardo Mosés, ya que estos tres le cobraron hacia su izquierda; el único que le pudo anotar, fue Ricardo Lavolpe, al tirarle a su derecha; fue gracias a sus atajadas que Tigres se coronó en el Azteca 3-1 a favor en los penales.   Hoy, después de 29 años, Mateo revela cómo es que pudo atajar tantos disparos y asegura que este truco, ya se lo aconsejó a Palos.   “Tengo una técnica que he compartido con Enrique Palos, siempre la portería la partes a la mitad, y si tú marcas lo que es el centro del penal, te da la mitad de la portería; pero si con un tirador derecho, marcas la mitad y te cargas un paso a la derecha, los delanteros normalmente piensan que están mal parado, pero yo sé donde estoy parado y saco ventaja.   “Por decir el caso de Mosés en la Final del 82, se me quedaba viendo y estoy seguro que él pensó, está mal acomodado, que le estaba dando todas las ventajas de lado izquierdo, pero era una ventaja en la que yo le estaba invitando a que me tirara ahí, entonces cuando él corre y se agacha para ver la pelota al tirar, yo ya salía volando, llevaba mucha ventaja; volaba al lado izquierdo y el balón casi lo tenía en mis manos; a Lira le hice lo mismo y me salió perfecto, porque si hubiera tirado al otro lado como Lavolpe, me hubiera dejado mal parado ahí”.   Fue así que Mateo se ganó el apodo de “San Mateo” y hasta la fecha, así lo identifica mucha gente. “Me llaman ‘San Mateo’ y me gusta, imagínate, 29 años después y siguen hablando de Mateo Bravo; es lo que yo le digo a Enrique Palos, si eres campeón, tu nombre nunca se va a olvidar, y si no ganan, van a ser un equipo más de los últimos 29 años”, reiteró Bravo, quien no olvida que tuvo una gran suerte en aquellas Finales, pues él no era titular, sino Pilar Reyes, pero debido a lesiones y compromisos con la Selección, Mateo ocupó su lugar.   Pero como en todo equipo, un portero ocupa de una buena defensa, y en aquel entonces Tigres contaba con un líder de la zaga comprometido con el equipo, como lo estaba Batocletti, ex jugador auriazul que se coronó con los felinos, pero que sabe le faltó la gloria de ser campeón en el estadio Universitario.   “Las ocasiones anteriores fueron de visitante y ahora se tiene la oportunidad de coronarse en casa y eso sería maravilloso, me quedé con esas ganas, porque a fin de cuentas no es lo mismo, si bien el logro es igual, pero en el primer campeonato se jugó el partido en la noche y hasta el otro día vinimos a festejar aquí con la gente, no vinimos ni al estadio para ser apapachados;   “Nos decían que no estaba esperando gente en el aeropuerto, y nosotros pensábamos que una que otra persona, y nada cuando llegamos era una fila desde el aeropuerto hasta la que hoy es la Macroplaza; el autobús pasó por donde estaban carros de la afición estacionados y otros que ibansiguiéndonos. Un policía nos dijo, ‘si se bajan del autobús, no nos hacemos responsables’, y al final no pudimos ni festejar con la gente, porque de ahí partimos a una estación de policías y nos tuvieron que llevar en patrullas a cada quien a su casa”.   “Son distintas épocas, en este caso yo veo a Tigres muy superior a Santos, así que veo a Tigres campeón y la Macroplaza va a quedar chica, porque cuando nosotros llegamos a ir, había 500 mil personas; hoy no quiero ni imaginar lo que va a ser eso”, presagió Batocletti. MATEO Y BATO, AHORA COMO AFICIONADOS “Me pongo un poco nervioso, hasta lo viví con el juego de Morelia y Santos, porque lo alcanza 4-4, Santos pasa por mejor posición en la tabla; cuando Tomás Boy intenta a hacer todo lo posible, uno se ponen nervioso, porque Tomás fue mi compañero de equipo y lo estimo mucho; la Final contra Tomás Boy hubiera sido un doble Volcán”, respondió Mateo Bravo.   “Sufres más, normalmente me tocó varias veces dirigir a Tigres, sufres porque sientes que estando dentro del terreno de juego le puedes aportar más al equipo que estando en la banca o en la tribuna, pero el sentimiento no deja de ser el mismo”, comentó ‘Bato’.

Newsletter MT
Suscríbete a nuestro boletín de noticias deportivas.
No te pierdas
×