Hebert Alférez regresó de Croacia por dinero

Hebert Alférez sacrificó un porcentaje de su salario con tal de cumplir el sueño de jugar en Europa, hasta que la falta de pagos del club HNK Rijeka lo orilló a volver a México para enrolarse con...
Hebert Alférez sacrificó un porcentaje de su salario con tal de cumplir el sueño de jugar en Europa, hasta que la falta de pagos del club HNK Rijeka lo orilló a volver a México para enrolarse con el Atlante.
 Hebert Alférez sacrificó un porcentaje de su salario con tal de cumplir el sueño de jugar en Europa, hasta que la falta de pagos del club HNK Rijeka lo orilló a volver a México para enrolarse con el Atlante.  (Foto: Edgar Malagón)
Ciudad de México -
  • Al delantero sólo querían pagarle el 20 por ciento del salario que percibía en Atlas
  • El atacante relató su aventura en la Liga croata antes de fichar por el Atlante

Hebert Alférez sacrificó un porcentaje de su salario con tal de cumplir el sueño de jugar en Europa, hasta que la falta de pagos del club HNK Rijeka lo orilló a volver a México para enrolarse con el Atlante.

El Delantero no sólo sufrió por el idioma o la comida sino que además estaba con una condición económica menor a la que se acostumbró con el Atlas, aunque mantenía la esperanza de emigrar a otro equipo del Viejo Continente en un campeonato de mayor nivel.

“La verdad que no me convenía, tenían adeudos de salarios, para poder pagarme querían reducir mi sueldo y ya había aceptado ir con un porcentaje menor a lo que yo cobraba (con Atlas) por el sueño de ir a Europa (para) tratar de brincar a otra Liga. No me convenía, tengo mi familia, de eso comen, de eso vivimos”, expresó el ahora atacante de los Potros.

“Lamentablemente fue ese tema de que era ya mucha la diferencia de salario, había arriesgado esos seis meses bastante dinero por cumplir mi sueño, por buscar ir a una Liga que se conoce más en México, más competitiva como la italiana, la holandesa, alemana, española o inglesa, y al final tomamos esta decisión (volver)” explicó.

"Lamentablemente fue ese tema de que era ya mucha la diferencia de salario, había arriesgado esos seis meses bastante dinero por cumplir mi sueño"

La Directiva del Rijeka le ofrecía pagarle apenas el 20 por ciento de lo que percibía con los Rojinegros, por lo que el balance terminó por inclinarse hacia la escuadra azulgrana.

“Podrá sonar como ‘no quiso dejar de lado el dinero’, pero era muy poco, era un porcentaje menor a comparación de lo que yo percibía en Atlas”, recalcó.

Cuando el atacante mexicano llegó a la plantilla del cuadro croata en agosto, no estaba solo pues ya había quien pudiera ayudarle a conocer el club y la ciudad en su lengua materna.

“Fue difícil por el idioma, es muy complicado. La ayuda de Carlos Gutiérrez y José Luis, que tenían un mes y también venían del Atlas, hizo adaptarme más rápido, después de un mes llegó mi familia, mi esposa, mi hija y eso me fortaleció”, señaló.

Para comunicarse con la gente contó con una herramienta que no se esperaba: la televisión, pues allá acostumbran, según contó, transmitir constantemente programas mexicanos. Esta situación ayudó a entablar conversaciones con otras personas; además de que sus compañeros Valentino Stepcic, Duje Bakovic y Sandi Krizman también hablaban castellano.

“Muchos jóvenes entienden o hablan español porque pasan telenovelas mexicanas desde las 11 de la mañana hasta las 7 de la noche, entonces la gente nos entendía”, aseguró.

Alférez anotó un gol en la Liga Croata y jugó 766 minutos, cifras que fueron suficientes para generar la simpatía de los aficionados que acudían al Estadio Kantrida con sombreros de charro.

“La afición muy bien, desde que llegué me recibieron con los brazos abiertos, en mi primer partido mucha gente iba con sombreros mexicanos”.

“El club sacaba promociones de que quien llevara sombrero mexicano podía entrar gratis al estadio, la afición estaba metida con el equipo, se hizo un buen torneo, se quedó en cuarto lugar cerca de los puestos de UEFA”, relató el atacante de 23 años de edad.

En el plano futbolístico, Alférez comparó el tipo de juego que se despliega en aquella zona de Europa del este, donde la rispidez es la principal diferencia.

“Por ejemplo, en México te dan una patada como las que me llegaron a pegar allá y aquí es roja y tres partidos (de suspensión). Allá a veces era falta y a veces amarilla, muy de vez en cuando una amarilla”, recordó.

Han pasado nueve años desde que salió de Cancún, su ciudad natal, en busca del sueño llamado futbol, hoy gracias a que está en el Atlante el delantero tiene la oportunidad de volver a ese lugar para convivir con sus allegados tras las aventuras en Guadalajara y después en Croacia.

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