Mexicano en El Salvador, piensa en el futbol azteca

En la Primera División no encontró cabida pero el sueño no terminó. Pablo Hütt tomó sus botines y buscó nuevos horizontes para seguir en el camino del futbol. Su andar lo llevó hasta Centroamérica.
En la Primera División no encontró cabida pero el sueño no terminó. Pablo Hütt tomó sus botines y buscó nuevos horizontes para seguir en el camino del futbol. Su andar lo llevó hasta Centroamérica.
 En la Primera División no encontró cabida pero el sueño no terminó. Pablo Hütt tomó sus botines y buscó nuevos horizontes para seguir en el camino del futbol. Su andar lo llevó hasta Centroamérica.
Ciudad de México -
  • Quedó Subcampeón con el Once Municipal

En la Primera División no encontró cabida pero el sueño no terminó. Pablo Hütt tomó sus botines y buscó nuevos horizontes para seguir en el camino del futbol. Su andar lo llevó hasta Centroamérica. Tras un paso por el futbol guatemalteco con el Municipal, donde incluso llegó a jugar la Liga de Campeones de CONCACAF, Pablo llegó al Once Municipal de El Salvador, un equipo chico que un torneo antes se había salvado del descenso debido a que otro equipo perdió la categoría por cuestiones administrativas. Hoy, Pablo Hütt se ha convertido en una de las figuras del Once Municipal, equipo que sorprendió al llegar a la Final del Torneo Apertura 2011, donde cayó ante el Isidro Metapán. Un volante creativo que se define a sí mismo como “un jugador muy ofensivo, muy técnico, con buena pegada, dinámico y buscando siempre el área”, Pablo Hütt con apenas 22 años, es un pilar en el esquema del conjunto canario. El Once Municipal juega en una localidad llamada Ahuachapán, al occidente del país cuscatleco. Es un destino turístico con poco más de cien mil habitantes. A pesar de eso, Pablo no ha tenido problema para adaptarse a otra cultura. “Soy muy adaptable. Llevo casi tres años viviendo fuera de mi casa. En El Salvador las personas son muy calurosas a pesar de que seas extranjero”, asegura Hütt, quien antes de emigrar estuvo en Fuerzas Básicas de Atlante, América y Monarcas. Si no fuera por la falta de oportunidades que Hütt encontró en México, jamás hubiera buscado emigrar a otro futbol. Pero el sueño de jugar en una Primera División y de trascender, fue lo que lo llevó a probar suerte en el extranjero. “Se me dio el reto de ir a jugar a Centroamérica, que si bien no es de primer mundo como el futbol mexicano, lo acepté y fui para demostrar mi futbol “Primera División es Primera División. Es una experiencia diferente, yo quise probar y me ha dado resultado. Es complicado, competitivo, pero si tiene uno capacidad, hay que buscar los reflectores para volver al país”, lo que es el principal objetivo de Pablo para el próximo año. En apenas un torneo con el Once Municipal, Pablo Hütt acaparó los reflectores de un equipo que no está acostumbrado a estar entre los más grandes. Sus buenas actuaciones lo llevaron incluso a que se le ofreciera naturalizarse salvadoreño y pudiera representar en un futuro al país centroamericano. “Ya me lo han ofrecido (la naturalización), pero mi meta es regresar a México y poder jugar con la Selección”, afirmó Hütt, quien además tiene la aspiración de “buscar la oportunidad de llegar a Europa”, oportunidad que podría clarificarse gracias a que cuenta con pasaporte español. Mientras tanto, Pablo Hütt debe seguir su proceso en el Once Municipal. Buscará volver a colocar a su equipo entre los mejores y así aspirar a regresar a México en los próximos meses. “Es un equipo chico, que no está tan acostumbrado a pelear los primeros puestos, pero hay que estar concentrados para conseguir los objetivos. En verano espero poder buscar otras oportunidades en nuevos horizontes, regresar a México y demostrar que puedo jugar futbol”. Pero el lazo que tiene Pablo con el futbol centroamericano no se queda nada más ahí. Su abuelo y principal admiración, José Antonio Hütt, nació en Costa Rica y llegó a jugar a México con el Asturias y después con el Atlante en la década de los treinta. Se retiró en 1949 y se quedó a vivir en nuestro país. Pablo lo tiene como un ídolo y una figura a seguir. Lo conoció muy poco, ya que falleció cuando él apenas tenía dos años, pero hoy es su inspiración para jugar al futbol y para seguir en la búsqueda de sus sueños.

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