El arbitraje mexicano, de tumbo en tumbo

Cada vez más bajo la lupa, los silbantes no han sido capaces de fallar únicamente lo razonable, y a partir de esta noche estarán bajo observación con mayor rigor por parte de dirigentes,...
Cada vez más bajo la lupa, los silbantes no han sido capaces de fallar únicamente lo razonable, y a partir de esta noche estarán bajo observación con mayor rigor por parte de dirigentes, jugadores, críticos y afición en general.
 Cada vez más bajo la lupa, los silbantes no han sido capaces de fallar únicamente lo razonable, y a partir de esta noche estarán bajo observación con mayor rigor por parte de dirigentes, jugadores, críticos y afición en general.  (Foto: Notimex)
Ciudad de México -
  • Las polémicas arbitrales ya no parecen excepción sino regla en el torneo mexicano

Cada vez más bajo la lupa, los silbantes no han sido capaces de fallar únicamente lo razonable, y a partir de esta noche estarán bajo observación con mayor rigor por parte de dirigentes, jugadores, críticos y afición en general cuando arranque la tercera fecha del campeonato mexicano. La Jornada 2 del Clausura 2012 fue sólo un ejemplo más de desempeños con controversia y así como terminó el Apertura 2011 comenzó el torneo actual. La Final entre Tigres y Santos de diciembre pasado culminó con reclamos laguneros por una expulsión rigorista hacia el portero Oswaldo Sánchez por parte de Marco Antonio Rodríguez, quien además, en dicho duelo, amonestó a dos jugadores de manera simultánea, por lo que hoy paga una suspensión de 5 partidos. Como continuación de ello, el torneo actual inició con una actuación polémica del joven silbante Anthony Zanjuampa, quien durante el Morelia-Xolos no iba a marcar un penal que sí le señaló su asistente, por lo que se vio obligado a retractarse y quitarle la amonestación al delantero del equipo fronterizo, Duvier Riascos. "Nos queda muy claro que sí ha habido (errores), no podemos esconder el sol con un dedo, pero sí debemos esforzarnos y trabajar" Una situación similar pasó Rodríguez en la Jornada 2 del semestre anterior, cuando marcó un penal y mostró una tarjeta roja a Óscar Pérez, de la que instantes después se arrepintió. A pesar de que tras esas fallas dejó de pitar por tres fechas, “Chiquimarco” fue designado para la Final, en la que no pasó desapercibido. “Nos queda muy claro que sí ha habido (errores), no podemos esconder el sol con un dedo, pero sí debemos esforzarnos y trabajar y trabajar para que se solucionen las cosas”, asegura el árbitro Mauricio Morales. Este silbante, criticado por la manera como sugirió la expulsión de Fausto Pinto en los últimos Cuartos de Final entre Cruz Azul y Morelia, niega que los yerros sean consecuencia de una falta de preparación. “Tenemos todo, todas las tareas disciplinarias que nos ha dado Federación las tenemos ahí, el apoyo de Aarón (Padilla) ha sido incondicional y vamos a responder, tengan la seguridad de que vamos a retomar las cosas como estaban antes”, agrega. Sin embargo, acepta que la profesionalización en su gremio todavía no es la idónea, pues la mayora de los silbantes deben ejercer otra profesión, dado que no reciben un sueldo sino pagos por los partidos dirigidos: aproximadamente 20 mil pesos para un juego de torneo regular. Apenas el lunes pasado, Padilla aseguró que no requiere saber de arbitraje para manejar una Comisión en la que el ex silbante mundialista, Armando Archundia, quien posee el récord de más partidos pitados en Copa del Mundo (con ocho), no tuvo cabida. Este personaje abandonó el organismo y acusó un eco nulo a cada propuesta que hacía. Ello fue respondido desde la Comisión con señalamientos de que Archundia no había cumplido con las tareas encomendadas. POLÉMICAS A GRANEL Las polémicas de escritorio han tenido gran eco en las canchas, donde también en la reciente Jornada 2 el silbante Erim Ramírez le otorgó un penal al América, que le valió para empatar contra el Toluca. Este último equipo podrá recordar, como ejemplo, el partido de la Jornada 11 ante Cruz Azul del Clausura 2011, cuando su portero, Alfredo Talavera, fue expulsado igual que el defensa Horacio Cervantes porque el silbante Marco Rodríguez consideró que ambos jugadores se habían agredido, aun cuando al final del choque ambos hasta se dieron la mano. A pesar de que los Directivos firmaron un pacto de no agresión con los silbantes en enero del 2010, los reclamos no cesaron y en ocasiones los clubes parecen perder con más frecuencia la paciencia. Hace unos días se cumplió un año de la declaración de Padilla dirigida al entonces Presidente del América, Michel Bauer, en el sentido de que “calientes decimos muchas estupideces”, luego de que el dirigente azulcrema calificó como un robo la actuación de Alfredo Peñaloza en la derrota de las Águilas contra Pachuca. Apenas el semestre anterior, en Cruz Azul calificaron de nefasto a Francisco Chacón, quien les pitó un penal dudoso en el juego ante Querétaro, además de que fue él quien les señaló otro penal en contra durante la Final de Concachampions del mismo año ante Rayados, cuyo defensa, José María Basanta, reconoció que se había tirado en dicha acción. Precisamente el ganador del Balón de Oro esta semana como Mejor Árbitro asistente, Juan Joel Rangel, presume una mancha negra en su currículum al no validar un gol del Necaxa en el partido contra Morelia en febrero del 2011, cuando tras un disparo de Christian Suárez el balón pasó por medio metro la línea de gol y los rojiblancos comenzaron su declive directo a la Liga de Ascenso. Demasiados yerros, muchas polémicas y muy poca tranquilidad ha caracterizado al arbitraje mexicano en los últimos torneos, donde los silbantes ya no figuran como los villanos del perdedor, sino de todos en general.

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