Las fantasías de Petricevic, recuerda Miguel Herrera

Fantasioso, mitómano, extravagante. Todos los calificativos parecen cuadrar con la personalidad de Zlatko Petricevic, el croata que por segunda ocasión 'vendió humo' en el futbol mexicano.
 Fantasioso, mitómano, extravagante. Todos los calificativos parecen cuadrar con la personalidad de Zlatko Petricevic, el croata que por segunda ocasión 'vendió humo' en el futbol mexicano.
Ciudad de México -
  • El DT americanista recuerda las ‘fantasías’ del directivo croata en el Atlante del Verano 2000

Fantasioso, mitómano, extravagante. Todos los calificativos parecen cuadrar con la personalidad de Zlatko Petricevic, el croata que por segunda ocasión “vendió humo” en el futbol mexicano. Su reciente etapa como socio de los Gallos Blancos no fue la primera en la que prometió y habló sin cumplir, según recuerda el entrenador del América, Miguel Herrera, quien fue pupilo de Petricevic cuando éste dirigió por cuatro jornadas al Atlante durante el Verano 2000. “Hasta hoy, a la fecha, te encuentras que ha sido muy fantasioso su andar en el medio futbolístico”, asegura Herrera. “Pero la culpa no la tiene el indio sino el que lo hace compadre, y si nosotros seguimos creyendo en las historias de estas gentes (sic.) somos los grandes culpables”. "En Cancún estuvo alardeando que compraba 25 mil propiedades y que iba a comprar una casa, que iba a comprar al Atlante, medio Cancún casi" Más allá de las anécdotas chuscas, por inverosímiles, que guarda de su etapa como dirigido del croata, el “Piojo” recuerda que hace pocos meses ese personaje quiso comprar al Atlante, asegurando haber heredado 2 mil millones de dólares, con los que prometía refuerzos de la talla del español Raúl y viajes en avión al estilo NBA. “Yo de repente me lo encontraba, porque vive allá en Cancún, y hay muy buena relación, me llevo bien con él, y decía ‘hay que pensar en los refuerzos, hay que traer a Raúl’ y te nombraba cinco o seis jugadores europeos, y ‘vamos a viajar en el avión privado de mi papá’, entonces ya fantaseaba mucho”, recuerda el “Piojo”. “Entonces cuando llegó al Querétaro pues obvio sabíamos que era una crónica de una bronca anunciada”. Hoy, el croata deja los Gallos Blancos sin haber llevado refuerzos de prestigio mundial, con el partido ante el Real Madrid en el Estadio La Corregidora como una falacia, igual que la Pretemporada europea para el plantel emplumado. Todas esas, promesas durante su llegada. “Dijo que su familia era de las más ricas de Europa y todo ese rollo, y no es que uno no le creyera, pero después de tanta insistencia obviamente uno empieza a pensar si era cierto, si no era cierto, pero ya después te dabas cuenta que no era para nada cierto”, agrega. Sobre los días de Petricevic como fallido entrenador del Atlante, Herrera recuerda muchas extravagancias, como cuando en el primer entrenamiento los llevó al Nevado de Toluca de 7 de la mañana a 3 de la tarde. “Al día siguiente ya estábamos todos dados al catre”, señala. También lo rememora así durante los entrenamientos siguientes, en los cuales el croata cobraba más tiros libres y enviaba más centros que sus propios jugadores, con los que entrenaba sin medirse, al grado de que alguna vez le dio un codazo a Alfredo Zelaya y casi lesiona de una barrida a Gustavo “Gusano” Nápoles. “Obviamente como técnico no me aportó nada a mí”, afirma Herrera. “(Era) un tipo medio fantasioso y ahora nos damos cuenta de todo eso, la verdad te contaba muchas ideas, muchas cosas y después en el trabajo obviamente no funcionaban”. Con la misma incredulidad menciona la jugada que “inventó” Petricevic, que consistía en pedirle a Manuel Sol que se sentara en el pasto en un tiro libre para despistar al rival y de repente levantarse para buscar el segundo poste y rematar. “Yo en cortito le decía a Manuel Sol: ‘te llegas a tirar en el suelo en un partido y voy y te paro de una patada’ y ‘jajaja’, nos reíamos… ‘éste cree que vamos a hacer eso en un partido’, era inaudito”, menciona. A pesar de que sólo duró cuatro partidos en ese Atlante, donde por cierto perdió todos, Petricevic volvió y se hizo de un lugar en el Querétaro el semestre pasado a partir de promesas similares, que tuvieron duración únicamente de seis meses. “Todo lo que ha dicho es puro cuento, pero te digo que la culpa no la tiene el indio sino el que lo hace compadre”.

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