Monterrey 2-0 Tigres... Rayados manda en el Clásico Regio

Los Rayados de Monterrey derrotaron 2-0 a los Tigres de la UANL en el Clásico Regio número 95. Los goles del triunfo fueron obra de Aldo de Nigris al 42' y al 54'
Aldo y su Pandilla fueron los mejores en la grama del Tec.
 Aldo y su Pandilla fueron los mejores en la grama del Tec.  (Foto: Notimex)
Estadio Tecnológico, ante un lleno -
  • Aldo de Nigris fue el verdugo de sus ex compañeros
  • La Pandilla le abolla la corona al Campeón y lo rebasa en la tabla

La hegemonía rayada siguió en el Norte, y Monterrey ratificó que de la mano de Víctor Manuel Vucetich vive una etapa de supremacía ante Tigres.

El equipo de La Pandilla fue el amo y señor en la batalla regia, y con dos goles de Aldo de Nigris empañó el reinado felino, quien pese a su etiqueta de Campeón no gana la batalla del orgullo desde el 2008.

Monterrey esta vez asumió el compromiso de ir por todo en el duelo fraterno, y enterrando 180 minutos sin goles le aplicó a Tigres una dosis de toque y dominio, para dejarlo en cero, sumando ahora 404 minutos sin gol auriazul, una marca en la historia regia.

Y para ponerle limón a la herida, el conjunto de casa terminó jugando al estilo que más le gusta a los felinos, al toque de primera y moviendo las líneas, sellando entre los 'olés' una victoria justa ante el delirio de la mayoría.

"Ahí está, yo ya lo vi, es el equipo de Vucetich", fue el cántico con que la hinchada premió a su técnico, quien celebró su séptimo triunfo en Clásicos Regios, tomando la cima en este renglón empatado con el uruguayo Carlos Miloc. El capitán rayado Luis Pérez llegó a 26 Clásicos empatando en el segundo sitio a Tomás Boy, y quedándose sólo debajo del líder de todos los tiempos, el también rayado Jesús Arellano quien se retiró con 31.

Con el resultado Monterrey llegó a 28 puntos en el Clausura 2012, ahora trepado en el segundo lugar general, por la misma cantidad de los felinos, pero que bajan al tercer puesto por diferencia de goles.

En la historia, La Pandilla llegó a 33 triunfos en el Derbi, por la misma cantidad de los felinos, y 28 empates, mas un duelo que no arrojó resultado por suspenderse al minuto 7.

La marea albiazul que cubrió el Tec fue al final la que se llevó la fiesta, ante unos felinos que rechazaron el reto de Vucetich de intentar algo más que el contragolpe.

Ninguno de los equipos guardó nada en su alineación, ofreciendo un duelo superior a los últimos tres entre ambos equipos, aunque aún sin llegar al espectáculo que han dado otras batallas. Pero ante la duda de cuál poder pesaría más, si la mejor defensiva o la mejor delantera, Monterrey dejó claro que su apuesta fue más agresiva, respondida desde el primer tiempo con una estilo más vertical y una mayor propuesta para ir por la victoria.

Fue así que tras media hora de poca claridad, pero con amplio dominio de casa, Aldo de Nigris iluminó la noche al 42’, al rematar a segundo palo un centro de Delgado, al que le puso maestría para cucharearlo por entre las piernas de Enrique Palos, en el 1-0 que inclinaba la balanza.

El canterano felino festejó de forma provocativa ante su ex afición, acostándose en el pasto y colocando el brazo de forma coqueta sobre la nuca, mirando de forma retadora a la delegación visitante, para delirio del resto del estadio.

Previamente Tigres sólo había dado un aviso con un disparo de Edno de media distancia que Orozco desvió a córner, aunque sin pisar el área con claridad, ni posesionarse del campo rival de forma significativa. Esto se dio únicamente aprovechando que Rayados jugó momentáneamente con 10 hombres por la baja de Ricardo Osorio, quien se lesionó al 17' y fue relevado por Severo Meza.

El 1-0 no produjo ningún cambio en Tigres, que siguió replegando líneas, y buscando infructuosamente adueñarse de la pelota, ante un Monterrey que se asentó con la ventaja.

Y fue en el complemento cuando Monterrey escribió jugadas para dar la puntilla, pero perdonó frente al marco, al menos al arranque.

Fue al 47’ cuando Delgado desbordó por la derecha y dejó el balón muerto en el manchón penal al arribo de Suazo, pero el ariete abanicó cuando tenía a Palos vencido a su merced.

La réplica de esta jugada se dio al 51’, y esta vez Suazo sí conectó de primera, pero muy suave, directo a las manos de Palos.

Pero dos minutos más tarde, en lo que era un ataque felino, Orozco despejó de su portería, De Nigris ganó sobre la marca de Hugo Ayala, y tras enfilar al marco abrió a la izquierda a la entrada de Suazo, quien le puso frialdad y en vez de fusilar tocó de nuevo para Aldo, para que el delantero simplemente empujara en el área chica el 2-0 que mataba.

Fue ahora sí que Tigres quiso reaccionar adelantando filas, y Ferretti sacó al 60’ a un invisible Damián Álvarez y a un intrascendente Elías Hernández, para mandar a Pulido y Acosta en busca de reaccionar. Pero la respuesta se dio sólo al 65’, cuando Edno sacó un centro venenoso desde la izquierda y Acosta tuvo para fusilar a Orozco, pero terminó entregando la pelota en el cuerpo del portero.

Los felinos quemaron su esperanza sacando a Jiménez para poner a Viniegra al 69’, pero ya el daño estaba hecho. Monterrey era amo y señor en el campo, dueño de la pelota y sólido para desarticular limpiamente a una ofensiva felina falta de variantes.

El estadio se vació en cánticos festivos, y a los tres del alargue Mauricio Morales silbó el final, en una victoria que pasará a la historia como una de las de mayor impotencia para Tigres, por el juego superior del rival, y por una era que se ratifica como los años de azul y blanco.

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