'Disfruta' Ángel Reyna papel de villano

El último villano de las Águilas regresó al inmueble donde apenas en la Jornada 13 vacunó a su ex equipo con gol de último minuto para determinar el triunfo regiomontano de 2-3.
 El último villano de las Águilas regresó al inmueble donde apenas en la Jornada 13 vacunó a su ex equipo con gol de último minuto para determinar el triunfo regiomontano de 2-3.  (Foto: Notimex)
Ciudad de México -
  • El Estadio Azteca no se llenó porque el concierto de Paul McCartney de anoche lo impidió
  • Una pequeña bronca sin consecuencias se registró al medio tiempo entre la barra visitante y aficionados locales

No fue titular y sólo disputó media hora de juego, pero Ángel Reyna pareció disfrutar como nunca su presencia en la cancha del Azteca. El último villano de las Águilas regresó al inmueble donde apenas en la Jornada 13 vacunó a su ex equipo con gol de último minuto para determinar el triunfo regiomontano de 2-3. La rechifla más estruendosa de la noche llegó cuando el volante ingresó al minuto 63’, sin embargo, desde antes del arranque del juego ya había calentado a la afición local. De pants por ser suplente, Reyna parecía disfrutar cada mentada de madre que le dedicaban los seguidores locales mientras caminaba sonriente hacia el túnel de vestidores después del calentamiento. Incluso hasta se detuvo a medio camino para esperar a sus compañeros y hacer más largo el trayecto. Cuando llegó a la boca del túnel, los gritos de ¡…ulero, …ulero! eran monumentales y en vez de lamentarse volteó igual de feliz hacia la barra Monumental para saludarlos con ironía. Reyna confirmó así su maestría para el sarcasmo, el mismo que utilizó en la última visita de Rayados al Azteca, cuando tras su gol festejó como el “Temo”, el último ex patriado americanista antes de él. Igual aprovechó su sensibilidad para mofarse del rival cuando en Ciudad Universitaria, hace un año, organizó una “Goya” burlona luego del triunfo azulcrema que metía a las Águilas a la Liguilla y dejaba a los universitarios sin el liderato. El jugador que salió del América tras calificar a su defensa como "de plástico", hoy menos que nunca fue cariñoso con sus ex compañeros porque ni siquiera los saludó, salvo al canterano Diego Reyes, al que abrazó en el camino hacia vestidores al final del primer tiempo. Pero las silbatinas hacia el “traidor” no fueron sólo a manera de recibimiento, ya que la afición también se las dedicó cada vez que tocó el balón. Las rechiflas retumbaron porque el Estadio Azteca registró tres cuartos de entrada, que hubiera sido más de no ser porque la estructura que quedó del concierto de Paul Mc Cartney de anoche dejó inservible toda la Cabecera Norte. Por la mala visibilidad, los encargados del inmueble ni siquiera vendieron boletos de esa zona e incluso en la Planta Baja colocaron filas de policías para evitar que hubieran seguidores que se sentaran ahí. Los únicos que fueron ubicados en una de las esquinas superiores de esa Cabecera fueron los aproximadamente mil aficionados rayados que viajaron desde Monterrey, quienes protagonizaron una bronca sin consecuencias al medio tiempo y al final corearon con ¡oles! los toques de su equipo a pesar del 0-0. Debido a la poca separación que hubo entre ellos y un sector de la afición azulcrema, en el descanso comenzaron los insultos y las señas obscenas hasta que todo terminó con lanzamientos de vasos de cerveza y la intervención de elementos de seguridad para alejar a los aficionados de la malla que los separaba. Siempre con el gol en la garganta por el empate sin goles, la afición americanista por el momento se quedó con las ganas de ver a su equipo ganar en casa en la Liguilla, aunque al menos no con la intención de abuchear a todo pulmón a su villano más odiado.

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