Aficionado se tatúa su pasión por Santos Laguna

Iván Olivares Borjón, uno de los más fieles aficionados del Campeón Santos Laguna, decidió vestir en su propia piel todo lo que siente por el equipo de su región y al que ha acompañado durante ya...
Iván Olivares Borjón, uno de los más fieles aficionados del Campeón Santos Laguna, decidió vestir en su propia piel todo lo que siente por el equipo de su región y al que ha acompañado durante ya un par de décadas.
 Iván Olivares Borjón, uno de los más fieles aficionados del Campeón Santos Laguna, decidió vestir en su propia piel todo lo que siente por el equipo de su región y al que ha acompañado durante ya un par de décadas.  (Foto: Alberto Ruiz)
Torreón, Coahuila, México -
  • Iván Olivares Borjón lleva tatuado en el pecho el escudo de su equipo
  • Su ídolo es Jared Borgetti y lo inmortalizó en el brazo

En las tribunas el futbol se expresa de muy distintas formas y cada aficionado tiene su modo muy particular de demostrar la pasión por los colores de su equipo. Hay para quienes el futbol es sólo un juego que se disfruta cada fin de semana, pero hay otros a quienes la pasión los acompaña cada minuto de su jornada. Tal es el caso de Iván Olivares Borjón, uno de los más fieles aficionados del Campeón Santos Laguna, quien decidió vestir en su propia piel todo lo que siente por el equipo de su región y al que ha acompañado durante ya un par de décadas. “Mi afición por Santos empezó a la edad de 10 años, aproximadamente, cuando una tía me llevó a los partidos de Santos y poco a poco le fui agarrando cariño, respeto y fidelidad al equipo”, comenta Iván antes de entrar a detalle en torno a su peculiar modo de expresar su predilección futbolera. “Me tatúo cosas del Santos porque es algo que estará siempre en mi vida, algo de lo que nunca me arrepentiré y que me llevaré bien puestos los colores hasta que me muera. Así es todo lo que siento por Santos. Iván lleva en su cuerpo  el escudo santista a manera de agradecimiento por lo importante que ha sido en su vida. “Es un orgullo que la gente vea quien es mi equipo y lo orgulloso que me siento de él, en verdad es un honor traer tatuado el escudo de mi equipo”. Dijo contemplar ya la forma de acomodarle la cuarta estrella al escudo que lleva pintado en el pecho, aunque podría esperar ante la posibilidad de un bicampeonato. “Definitivamente se la pondré, aunque quizás me espere para en diciembre ponerle la quinta estrella de una vez”, responde sonriente e ilusionado. De entre todos los tatuajes que lleva hay uno muy peculiar y que le significa mucho, está localizado en su brazo derecho y es la imagen con todo y autógrafo de su ídolo Jared Borgetti, con quien lleva una estrecha relación a partir de que decidió pintarse la figura del máximo goleador en la historia del club. “Lo hice por admiración, pero más que nada es agradecimiento infinito por todo lo que hizo por mi club, es mi ídolo y siempre lo será, entonces es bonito poder enseñarle a mis hijos y platicarles que la persona que traigo tatuada en el brazo me dio tantas alegrías”. “La firma la conseguí cuando Jared jugaba en Puebla y Santos visitó esa ciudad, viajé con unos amigos y fuimos al hotel donde estaba concentrado, le dije que me quería tatuar su firma, él me firmó una hoja en blanco, llegando a Torreón fui a donde me tatúan para marcarla y listo”. La buena amistad con el de Culiacán se forjó desde diciembre de 1996, justo después de que, con remate de cabeza, Borgetti labró la primera estrella. “Todo se dio poco a poco, cuando iba a los entrenamientos a Santa Rita, a los partidos de Santos de visita y hasta a la casa de la que en ese momento era su novia y es hoy su esposa.  Fue un 23 de diciembre del ’96, al día siguiente de quedar campeones por primera vez.” Recientemente se puso en la nuca la palabra “Campeón” con la fecha del 20 de mayo del 2012, día del último título de los laguneros: “Es uno de los que más agrado le voy a tener por lo que significa, aun así ganemos más títulos, este me supo diferente por la forma en que se obtuvo y por todo lo que se sufrió antes”. Iván Olivares no duda ni un segundo en mostrar enjundioso la forma de amor por Santos Laguna, con el que comparte no solamente una zona geográfica, sino un sentimiento que se lleva en el corazón, y en su caso más que ningún otro, a flor de piel.

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