León y Monterrey borran huellas del pasado

Tanto León como Rayados, que el viernes se enfrentarán en el Estadio Nou Camp, presumen un presente destacado y futuros promisorios, a pesar de que ambos en el pasado padecieron directivas de...
Ciudad de México -

Recuerda que a través de Medio Tiempo puedes seguir la transmisión en vivo del partido León vs. Monterrey, este viernes 28 de septiembre a partir de las 21:15 horas

  • En contraste con su presente, en la historia de Esmeraldas y Rayados figuran dirigentes que pasaron de ser respetados a estar en la cárcel por distintos delitos

Tanto León como Rayados, que el viernes se enfrentarán en el Estadio Nou Camp, presumen un presente destacado y futuros promisorios, a pesar de que ambos en el pasado padecieron directivas de escándalo.   Los equipos que se enfrentarán este viernes en el Nou Camp coinciden en haber borrado las respectivas huellas que en sus clubes dejaron personajes como Roberto Zermeño, Carlos Ahumada o Jorge Lankenau, todos ellos en algún momento tras las rejas.   Durante buena parte de su historia, el cuadro esmeralda parecía requerir dueños conflictivos, dos de los cuales fueron Ahumada y Zermeño. El primero de ellos guió al club durante varias etapas, la primera de ellas a partir de la Temporada 1989-90, cuando compró la franquicia a otros empresarios encabezados por un personaje de nombre Francisco Madrigal, acusados de intentar sobornar árbitros para amañar partidos.   Zermeño fue el último propietario del club en levantar un título, pues llevó a los Panzas Verdes al campeonato de 1992, cuando tenía como figura a Milton Queiroz “Tita” y de técnico a Víctor Manuel Vucetich, hoy estratega de Monterrey.   Sin embargo, en 1994 Zermeño vendió el equipo a Valente Aguirre, a quien se lo volvió a comprar cinco años después, ya con muy poco éxito pues en 2002 también vivió el descenso del cuadro guanajuatense.   Poco tiempo antes de que se consumara la caída del club a la Liga de Ascenso, Zermeño vendió el equipo al empresario de origen argentino, Carlos Ahumada, quien prometió varios pagos para completar una suma cercana a los 4 millones de dólares.   Con el descenso, ambos personajes entraron en conflictos contractuales y jurídicos, por los que Zermeño asegura que nunca recibió el pago completo por el equipo. A pesar de ello, Ahumada se mantuvo como propietario hasta que en 2004 fue detenido por fraudes cometidos en contra del Gobierno del Distrito Federal con una de sus empresas constructoras, por lo que permaneció preso hasta septiembre del 2007.   Al poco tiempo de su detención, la Procuraduría General de la República intervino el equipo, cuya administración adjudicó a varios empresarios hasta que Grupo Pachuca lo compró en noviembre del 2010 y lo ascendió un par de años después, para tenerlo hoy entre los punteros del Apertura 2012.   Pero en el 2005, un año después de que Ahumada ingresó a prisión, Zermeño lo “acompañó”, aunque éste por fraudes fiscales al SAT relacionados con el ejercicio administrativo del equipo en el año 2000.   Hasta enero del 2011 recuperó su libertad y actualmente mantiene un litigio por la propiedad del Estadio Nou Camp, situación que conocen los nuevos dueños de la institución esmeralda, que hace unos días firmaron un contrato de arrendamiento de 10 años por el inmueble, propiedad del municipio.   RAYADOS, DE LANKENAU A FEMSA El pasado del Monterrey tampoco está exento de episodios cuestionables, principalmente gracias al empresario Jorge Lankenau, quien fue dueño del equipo desde 1991 hasta que en 1997 ingresó a prisión, donde estuvo hasta el 2005 acusado de diversos fraudes.   Respaldado por otras empresas como Banca Confía y Grupo Ábaco, durante su etapa como propietario de Rayados, Lankenau Rocha popularizó la firma Aba Sport, con la que incluso llegó a vestir a la Selección Mexicana en el Mundial de Francia 98.   Con su detención, este personaje dejó la administración del club a su hijo, Jorge Lankenau Martínez. Sin embargo, poco tiempo después la Secretaría de Hacienda embargó al club y lo cedió a Femsa (propietaria de Coca-Cola en México, entre otras marcas) a fines de los años 90.   Esta última empresa administró y gestionó al club hasta 2006, cuando después de resolver varios litigios concretó su compra e impulsó la proyección de una institución que a partir de ahí consiguió los títulos de los torneos Apertura 2009 y 2010, y hoy tiene en puerta el Mundial de Clubes de Tokio en el próximo diciembre.

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