A 20 años de que 'La Bomba' detonó en Rayados

Hace 20 años, un joven paraguayo de 22 años de edad, alto, espigado, procedente del futbol argentino, llegó a la Sultana del norte para defender la portería del Monterrey.
 Hace 20 años, un joven paraguayo de 22 años de edad, alto, espigado, procedente del futbol argentino, llegó a la Sultana del norte para defender la portería del Monterrey.  (Foto: Notimex)
Monterrey, Nuevo León, México -
  • Los siete años que militó con el Monterrey, Ruiz Díaz los describió como los mejores de su vida
  • Aunque perdió la Final de la temporada 92-93 con Atlante, siente que colaboró al crecimiento del club

Hace 20 años, un joven paraguayo de 22 años de edad, alto, espigado, procedente del futbol argentino, llegó a la Sultana del norte para defender la portería del Monterrey. Durante siete años, Rubén Martín Ruiz Díaz se ganó con sus actuaciones y profesionalismo, el cariño de la afición, el aprecio de sus compañeros y el respeto del futbol mexicano.

Fue aquí, con los Rayados, donde Rubén dejó de ser "El Puchi", para detonar en su carrera profesional y convertirse en "La Bomba".

A pesar de tener ya un par de meses entrenando con el Monterrey, de sentirse listo para jugar desde las primeras jornadas de la temporada 92-93, no fue hasta la séptima jornada de ese torneo, el sábado 26 de septiembre de 1992, cuando Ruiz Díaz por fin hizo su aparición en el máximo circuito de México, en un partido entre Rayados y Tecos.

"Me hablaron de la ciudad, del equipo, de la institución, de su afición, así que tomé la decisión de venir a Monterrey porque creía que era una oportunidad muy importante"

"Me acuerdo perfectamente de ese día, es uno de los momentos más hermosos de mi vida. Llegué unos meses antes pero no había jugado porque el entrenador tenía en su mente que primero me adaptara al clima, al futbol y pensé que no me quería jugando, así que había una pequeña molestia de parte mía al ver que no iniciaba los partidos, me pasaba por la mente dejar la institución, pero llegó ese bendito día en el que me estrené en un estadio maravilloso, con una afición increíble y única como la que tiene Monterrey, que me recibió con los brazos abiertos", narra el paraguayo vía telefónica desde Asunción, en charla con Medio Tiempo.

El resultado de ese primer juego con los albiazules en el Estadio Tecnológico fue un empate sin goles, pero para Ruíz Díaz fue una experiencia inolvidable, el primer capítulo de una historia que lo ligó para siempre a la institución, a pesar de que su estadía en el equipo del Cerro de la Silla fue de sólo siete años.

La llegada de "La Bomba" al Monterrey se dio antes de que el joven guardameta partiera con la Selección paraguaya a los Juegos Olímpicos de Barcelona 1992, donde destacó por sus atajadas y reflejos.

"La transferencia ya se había hecho antes de las Olimpicos (de Barcelona 1992), me acuerdo que vino Jorge Lankenau, Claudio Lostanau también, hicieron una gira por Sudamérica y en ese entonces yo estaba jugando en San Lorenzo de Almagro (Argentina), estaba jugando en el Preolímpico que estaba haciendo la Selección (de Paraguay).

"Me hablaron de la ciudad, del equipo, de la institución, de su afición, así que tomé la decisión de venir a Monterrey porque creía que era una oportunidad muy importante, no solamente para la Selección, también para mi, así que en ningún momento dudé para irme a jugar a Monterrey y creo que ha sido la decisión más acertada de mi vida", afirma sin dudar.

Rubén Ruiz Díaz vivió toda clase de experiencias durante su paso por Rayados, pues cuando recién llegó, los de la Sultana se encontraban en una era de bonanza, de solidez financiera, pero después de siete años, tuvo que salir del club para ayudar a sanear la golpeada economía, tras la quiebra del grupo financiero propiedad de Jorge Lankenau, Presidente y propietario de la institución.

Durante su paso con el Monterrey, Rubén admite que le faltó la conquista de un título, pues son los planteles campeones los que prevalecen en la memoria de la afición; sin embargo también se siente precursor de la grandeza que vive el club en la actualidad.

"Yo creo que el tiempo que estuve ahí fueron los mejores siete años de mi vida, por todo lo que pasó Monterrey, por el aprecio que le tengo al club. Uno puede decir que siempre lo que prevalecen son los títulos, lastimosamente no lo pude conseguir en los siete años que estuve en el Monterrey, que me tocó una época muy buena en todos los sentidos, pero también una época muy dura, muy difícil, la época de la crisis con los problemas personales que tuvo el señor Jorge Lankenau, una situación muy complicada en lo económico", recordó el ex portero.

Desde su natal Paraguay, Rubén Ruiz Díaz se mantiene al tanto de lo que acontece con su querido Monterrey, pues le enorgullece haber formado parte de una era del club, que se sigue recordando hasta la actualidad.

"A la distancia sigo día a día al Monterrey y creo que de alguna forma uno también colaboró para que el Monterrey sea lo que hoy es, porque para construir una institución grande primero tienes que hacer el firme, las paredes y luego el techo. Estoy muy orgulloso de ver lo que es ahora la institución", aseguró el guaraní.

"La Bomba" se quedó cerca de conquistar el campeonato del 92-93 con Rayados, pues en la Final cayeron ante Atlante por un global de 4 - 0, pero dijo estar conforme con la entrega que en todo momento tuvieron durante la serie.

"Lastimosamente no pudimos coronar con el título el año magnífico, debemos de reconocer que en enfrente tuvimos a un equipo como el Atlante, que nos costó ir cuesta arriba porque el primer partido lo perdimos 1-0, no pudimos empatar y fuimos al Tecnológico tratando de revertir el resultado pero no se pudo, pero el equipo se entregó al máximo y no se pudo entregarle a la afición el título, pero recuerdo que se entregaron y reconocieron que no fue nada fácil", mencionó Ruiz Díaz.

Otro hecho histórico que el paraguayo presenció durante su paso con el Monterrey, fue el Clásico 51 o mejor conocido como el Clásico del descenso, cuando los albiazules vencieron 2-1 a Tigres en el Estadio Universitario, en la temporada 95-96 y que culminó con la pérdida de la categoría por parte del conjunto de la UANL.

"Nosotros teníamos que ganar si queríamos clasificar a la Liguilla, era el último partido y tuvimos la alegría de haber ganado, teníamos un buen plantel en ese momento con Verdirame, Eber Moas, Jesús Arellano, grandes seres humano y amigos dentro de la cancha, pero a pesar de tener una alegría tremenda, al terminar el partido sentimos tristeza porque sabemos que es de Tigres la otra mitad de la ciudad, y ver a gente triste, gente llorando, que descendían a Primera A en ese momento, fue muy difícil para mí", aseguró.

Hoy a la lejanía, Ruiz Díaz sigue al pendiente del paso del Monterrey como un hincha más, mientras se desempeña como Coordinador General de las Selecciones Juveniles de la APF, no niega que le gustaría volver al equipo de sus amores, para colaborar de alguna manera, a continuar con la cosecha de títulos que ha logrado en los últimos años.

"Nada me va a quitar del corazón, ni de la memoria, el aprecio y el cariño que le tengo a esa camiseta, a esa afición, realmente siempre la sentí mi casa y les voy a estar agradecido toda la vida porque yo soy mexicano, ahora por cuestiones particulares estoy trabajando en la Federación (Paraguaya de Futbol), pero mi sueño es algún día volver al Monterrey en alguna faceta en la que pueda ayudar a que siga creciendo", indicó "La Bomba".

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