Tomás Boy sigue eufórico por ganar el Clásico Tapatío

La euforia aún lo invade, y en lugar de mostrarse mesurado, lo expone a los cuatro vientos.
Tomás Boy sigue eufórico por ganar el Clásico Tapatío.
Guadalajara, Jalisco, México -
  • No fue asunto personal con Galindo su festejo
  • Para Boy, el Clásico fue sencillo de resolver
  • Alabó el trabajo de Paul Delgadillo

La euforia aún lo invade, y en lugar de mostrarse mesurado, lo expone a los cuatro vientos.

“Me siento feliz”, gritó Tomás Juan Boy Espinoza, en la rueda de prensa, seguido de otra “Roqueseñal”, tan típica en el “Jefe”.

Ya más tranquilo y mesurado, el técnico señaló que en su festejo del otro día, nunca hubo nada en particular en contra de Benjamín Galindo, quien se sintió agraviado con la manera de celebrar de su homólogo del equipo rojinegro.

“La verdad que esto no es personal, yo estaba eufórico, me encanta ganar partidos, en ese momento vi la película: se ganó el partido que era un Clásico, estamos en segundo lugar tras nueve semanas, competir con los mejores de la Liga… No es un asunto personal y puedo entender al técnico del Guadalajara: a su equipo no le va bien, pero no es personal, yo festejé como lo hago siempre”, indicó el timonel del Zorro.

Sin embargo, fue recalcitrante al señalar que el encuentro ante Chivas no fue cosa del otro mundo,  incluso destacó que hasta pudieron sentenciar el encuentro con tres o cuatro goles más.

“Fue un partido muy sencillo, la expulsión nos facilitó las cosas, después pudimos hacer tres o cuatro goles más que no terminamos correctamente, pero en general el partido estuvo súper controlado, nuestro portero fue un turista.

"No es un asunto personal y puedo entender al técnico del Guadalajara: a su equipo no le va bien, pero no es personal, yo festejé como lo hago siempre."

“No creo que hubiera tenido una oportunidad el Guadalajara, realmente pareció una práctica, cómo podemos penetrar en ese sentido y entiendo la frustración del entrenador, a su equipo no le va bien”, dijo.

Por otro lado, el “Jefe” refirió que, en contraparte a lo vivido en el encuentro entre Pumas y América, donde los universitarios también se quedaron en desventaja por la expulsión de Martín Bravo, hicieron mayor esfuerzo, comparando las circunstancias de los dos encuentros.

“Esto se puede ver desde varias formas: yo vi el partido de Pumas contra América, Pumas se batió con diez hombres, hizo otro tipo de partido, yo no sé… entiendo la frustración del otro lado, pero así son las derrotas”, refirió Boy.

‘EL ÁRBITRO FUE EXTRAORDINARIO’

Sobre la labor de Paul Delgadillo, no tuvo más que alabanzas para el nazareno, el cual según la gente del Guadalajara, tuvo una labor determinante en el marcador final del partido.

"Entiendo la frustración del otro lado, pero así son las derrotas."

“El trabajo del árbitro fue extraordinario, era un partido difícil para un árbitro que venía de estar castigado. Estoy seguro que si hubiera visto la mano (de Millar), la hubiera marcado, seguro, conociéndolo a Paul Delgadillo, quien no lo crea, que vea mi historia con él”, aseguró.

Sobre la expulsión a Rafael Márquez Lugo, solo justificó: “No la vi, me quedó lejos”, dijo.

NO LE MOLESTA QUE LE ‘ZOPILOTEEN’

A raíz de la visita de Pablo Hernán Lavallén a la ciudad  la semana pasada, el argentino reconoció abiertamente que le gustaría dirigir en un futuro al cuadro rojinegro.

"Zopilotes siempre hay, estés o no, es normal, cuando has jugado mucho tiempo en un club, tú crees que en algún momento te pueden llamar."

Ante esta situación Boy ni se inmutó, es más, dijo que siempre hay “zopilotes” en el entorno.

“Pues yo creo que ahora sí todos quieren ser entrenadores del Atlas, no me extraña. Según mucha gente, este muchacho es un ícono, y al tomar la carrera de entrenador, no me molesta. Zopilotes siempre hay, estés o no, es normal, cuando has jugado mucho tiempo en un club, tú crees que en algún momento te pueden llamar, en fin, cada quién”, concluyó.

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