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El 'Volcán' acabó sólo en fumarola

La afición de Tigres no pudo gritar un gol en casa. (Foto: Mexsport)
La afición de Tigres no pudo gritar un gol en casa. (Foto: Mexsport)

Sahid Hernández Rosete | MEDIOTIEMPO (Corresponsal)
Estadio Universitario, Monterrey, Nuevo León, México, sábado 27 de Abril del 2013

  • Sólo los Libres y Lokos se mantuvieron apoyando a Tigres durante los 90 minutos
  • Gol rayado dejó en silencio al inmueble, y hubo momentos que se oían más los cantos visitantes
  • A pesar de ser minoría, los aficionados del Monterrey se hicieron sentir en la casa felina
Lo que al principio era un Volcán, al final acabó como una fumarola, un frío témpano de hielo donde el aire helado caló a la mayoría. 

El ambiente de la afición de Tigres al arranque del Clásico 97 era de fiesta y carnaval, ánimo que los Rayados fueron apagando poco a poco en el terreno de juego a base de toque y tratando de mantener el manejo de la pelota, aunque hubo poco que destacar en los primeros 45 minutos.

Temerosos, precavidos en su cuadro bajo y más preocupados por lo que pudiera generar el rival que en intentar ofender y buscar la portería rival, fue como se mostraron ambos conjuntos, aunque el ánimo en la tribuna de mayoría felina abrumadora no decayó.

"Que lo vengan a ver, que lo vengan a ver, que ese no es un portero es una pu.. de cabaret", cantó la afición a Jonathan Orozco al salir para el complemento, a lo que el guardameta respondió haciendo una seña de no escuchar y pidiendo con sus manos que la afición de Tigres cantara con más fuerza.

Apenas corría el primer minuto del complemento cuando Humberto Suazo cobró un castigo al corazón del área, donde Leobardo López le ganó la marca a José Rivas y con la testa hizo el 1-0 para la Pandilla, desatando la euforia entre los cerca de 500 aficionados albiazules que se encontraban a la derecha de la pantalla electrónica y enmudeciendo a los más de 40 mil seguidores felinos.

Fue suficiente para que todos los insultos al rival se revirtieran, y el frío se sintiera correr en la piel de los de casa. 

Sólo la barra de los Libres Y Lokos se mantuvo en todo momento cantando y apoyando al conjunto universitario desde la Zona de Gol Norte, pidiendo mayor entrega a su equipo en la cancha y haciendo pesar la localía en el Universitario, recinto en el que no conocían la derrota en el Clausura 2013.

"Y que todo Preferente y de General también, que si no gritamos todos, parecemos Monterrey", cantaba la barra felina con fuerza, pero sin encontrar eco en el resto de su afición, que permanecía expectante en sus asientos, presagiando la humillación en casa.

"Oh siempre te alentamos, pongan huevos que ganamos", pedían los felinos a su equipo, que lucía desconcertado en la cancha y con desorden, sin encontrar la llave que los devolviera al partido ante los del Cerro de la Silla.

El cabezazo de Lucas Lobos al 55' que Jonathan Orozco desvió a tiro de esquina con un vuelo espectacular evitando el empate de Tigres, animó a la afición de los universitarios por algunos minutos, pero poco a poco se fueron apagando nuevamente, dejando solos a los Libres y Lokos en su apoyo a los auriazules.

"Hay que alentar con más fuerza si vamos perdiendo, eso se llama cab... tener sentimiento, cuando el equipo va mal, la afición lo hace ganar", se escuchaba del lado norte del Universitario.

Por su parte los cerca de 500 integrantes de “La Adicción” parecían ser 5 mil, pues alentaban sin parar ante la mayoría de los seguidores felinos que seguían esperando la reacción de su equipo, la cual nunca llegó. En ese silencio de la mayoría, hubo lapsos donde los hinchas rayados se escucharon con más fuerza en el estadio.

"Mi corazón pintado de albiazul te quiere ver campeón", "Es la hora, es la hora de ganar, los de enfrente van abajo y no nos pueden alcanzar. Y dale, dale Monterrey", se escuchaba por parte de los seguidores de Rayados, que ya celebraban el triunfo.

Al llegar el silbatazo final, por fin los seguidores felinos mostraron su apoyo a su equipo para respaldarlo tras su primer tropiezo en casa, contra el acérrimo rival.

"Yo soy de Tigres, soy de Tigres", cantó el 'Volcán', al momento en que el plantel universitario abandonaba la cancha de prisa rumbo al vestidor, por el contrario, los jugadores albiazules alzaban las manos en señal de triunfo y agradeciendo el apoyo de la minoría que se fue feliz del partido del orgullo.

Pero después, la triste huída, con la mayoría de la gente consternada y en silencio, probando el agrio y amargo sabor de la derrota en el duelo del orgullo. 

[MEDIOTIEMPO]

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