A un año del ascenso, la Fiera quiere seguir rugiendo

El 12 de Mayo del 2012 será difícil que se borre de la mente de los aficionados Esmeraldas. Y es que tras diez años de estar hundido en la división de ascenso, Gustavo Matosas y un grupo de...
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León, Guanajuato -
  • Desde su fundación, la Fiera ha descendido en dos ocasiones
  • León enfrentó 20 torneos cortos en la Liga de Ascenso

El 12 de Mayo del 2012 será difícil que se borre de la mente de los aficionados Esmeraldas. Y es que tras diez años de estar hundido en la división de ascenso, Gustavo Matosas y un grupo de ‘guerreros’ como Edgar Hernández los define, le devolvieron la categoría al León, equipo con casi 69 años de historia. “Tuve diez bestias en la cancha y cuatro guerreros defendiéndome, obviamente todos nos necesitábamos, yo recuerdo que el compañero hacía su trabajo y todavía le quedaba para ser solidario con el de al lado, eso nos hizo trascender”, recuerda el guardameta que se volvió clave en el ascenso. Además, para Melitón ese instante “fue algo muy hermoso, una atajada te hace tocar el cielo, un error te hace tocar el infierno. Ha sido la atajada de mi vida, de la historia de León, un gol pudo haber cambiado todo, pero de ahí se viene el gol de Nacho que le da fuerza al equipo”. Desde que asumió la dirección técnica del Club León, el uruguayo Gustavo Matosas evitó cargar con la ansiedad de las finales perdidas en anteriores torneos. Sin embargo, fue hasta conseguir el triunfo sobre Correcaminos cuando pudo quitarle a los leoneses aquellos fantasmas que les impedían disfrutar nuevamente el sabor del Máximo Circuito. “Se acabó el sufrimiento ese día, el equipo venía de un sufrimiento prolongado de diez años, había ansiedad en la gente y esa fue la fiesta fantástica que culminó una campaña extraordinaria de los jugadores y de la afición”. El Clausura 2012 fue perfecto para León, al coronarse campeón de manera invicta. Pero conscientes de lo que había sucedido tiempo atrás, el periodista Antonio Rocha Pedrajo todavía tiene presente que eso al final no tendría valor, si León no superaba la última prueba. “En la Liga de Ascenso lo único que valía es ser campeón de ascenso, de nada servía ser campeón en el torneo si al final te quedabas en la misma división”. DRAMATISMO EN LA IDA En Ciudad Victoria la afición naranja hizo pesar el estadio Marte R. Gómez. Una fuerte lluvia previo al duelo de ida, complicó todavía más el sueño de regresar al Máximo Circuito. Correcaminos pegó primero con los tantos de José Luis ‘Parejita’ López y Nicolás Saucedo. A esto se le vino la expulsión de Sebastián Maz para León, que le inyecto un toque de drama a la serie. Pero sobre los últimos minutos los verdes cobraron fuerza en lo mental con una espectacular atajada de Edgar Hernández, que derivó el gol de Ignacio González con el que volvían a la vida. “Fue una final tal y como tuvo que haber sido para ascender luego de diez años, creo que mejor panorama no pudo haber sido”, comenta el propio Nacho González. Para el técnico leonés ese instante marcó la serie. “Cuando íbamos 2-0 se veía complicado, pero cuando ‘Güllit’ (Peña) tira el centro y entra Nacho (González) para de cabeza hacer el gol, lo que me acuerdo es que nos miramos con Santibáñez y dijimos, este es el ascenso. Yo estaba convencido que acá iban a volar”. “Después de la atajada de Edgar y el gol de Nacho, todos teníamos la sensación de haber ganado”, apunta Edwin Hernández. EUFORIA EN LA VUELTA En León todos soñaban con el ascenso, pero tal vez muy pocos esperaban que diera de una manera tan contundente, derrotando 5-0 a Correcaminos (global 6-2), durante una noche adornada por un ensordecedor grito de batalla: “vamos a volver”. “Yo no les hablé de que había que ganar, yo les pregunté cuántos goles iban a hacer, porque era el mejor equipo de la división y quería saber cuántos goles iban a hacer. Me dijeron cuatro y después hicieron cinco”, destaca Matosas. Además “lo de la gente fue estremecedor, yo no podía gritarles a los jugadores porque no me escuchaban con el ruido de la gente, por el aliento y se juntó el esfuerzo de unos jugadores que fueron sensacionales”. Ese momento para Carlos Peña, quien reconoce que jugó infiltrado, también fue especial. “La piel se me enchinó cuando voy saliendo, yo quería seguir jugando, pero ya no podía, mis pies los tenía un poco lastimados. Cuando salgo y la gente empieza a gritar mi apodo, fue una gran satisfacción”. Tras conseguir el anhelado ascenso, la afición de la Fiera acompañó horas después al equipo en un espectacular desfile que reunió a más de 15 mil personas. Por eso el periodista Antonio Rocha apunta que “con la directiva que tiene León, la afición que tiene esta ciudad y la plaza que significa en el futbol mexicano, León no tendría que volver a descender”.

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