Afición Rayada sufre eliminación ante América

A tan sólo unas cuadras del Estadio Tecnológico, un grupo de amigos aficionados al Monterrey, su reunieron para apoyar a distancia al equipo de sus amores. El aliento estuvo durante los más de 90...
A tan sólo unas cuadras del Estadio Tecnológico, un  grupo de amigos aficionados al Monterrey, su reunieron para apoyar a distancia al equipo de sus amores. El aliento estuvo durante los más de 90 minutos que duró la Semifinal de Vuelta.
 A tan sólo unas cuadras del Estadio Tecnológico, un grupo de amigos aficionados al Monterrey, su reunieron para apoyar a distancia al equipo de sus amores. El aliento estuvo durante los más de 90 minutos que duró la Semifinal de Vuelta.  (Foto: Notimex)
Monterrey, Nuevo León, México -
  • La hinchada albiazul apoyó a distancia al equipo de sus amores

En la capital del país, miles de rayados apoyaron al Monterrey desde la tribuna del Azteca, en su misión de buscar la Final. En la capital de Nuevo León, millones hicieron lo propio a través del televisor, sufriendo al final la caída de su equipo.   La escena que imperó la tarde de este sábado fue de familias y grupos de amigos reunidos en torno a la señal del partido, viviéndolo como en una sucursal del Tecnológico, aunque el resultado haya sido adverso esta vez.  

A tan sólo unas cuadras del Estadio Tecnológico, un  grupo de amigos aficionados al Monterrey se reunieron para apoyar a distancia al equipo de sus amores. El aliento estuvo durante los más de 90 minutos que duró la Semifinal de Vuelta; sin embargo, tras el silbatazo de Paul Delgadillo, las caras tristes fueron las que imperaron tras la eliminación.

El olor a carne asada impregnó el aire de la ciudad, un rito tan común de los regiomontanos, asociado de forma casi automática a reunión, amigos, y futbol.

Hubo fiesta en todo momento hasta que los goles del América anotados en la parte complementaria pegaron duro en el ánimo; cada anotación de los locales era un golpe duro al corazón de sus aficionados.   El 1-0 obra de Raúl Jiménez a través de la pena máxima provocó enojo en los 20 aficionados, ya que consideraban injusta la penalización.   Tras el 2-0 de Christian Benítez a falta de 7 minutos para que terminara el partido, la misión para la Pandilla del Cerro de la Silla se veía imposible; sin embargo, las porras seguían, “Monterrey, Monterrey”, aún se gritaba aunque ya en menores decibles. Era como si a través del receptor, el apoyo realmente impulsara a sus jugadores.

Aunque el gol de De Nigris en tiempo de compensación sólo se trataba del de la honra, se gritó con todo, finalmente el equipo estaba luchando hasta el último momento.   Paúl Delgadillo silbó el término del partido y ahí se gestó la eliminación de los de azul y blanco, la fiesta seguirá si bien no llena de alegrías sino para ahogar penas.

Fue la última tarde futbolera del semestre en Monterrey, abriendo el compás de espera para el próximo torneo de Apertura, donde sin duda volverá a verse la misma ilusión entre la considerada mejor afición del país, que ha hecho del balompié prácticamente su modo de vivir.

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