Las sanciones no acaban con las barras

"Nunca nos hemos ido ni nos vamos a ir". Rafael Rubio, alias 'La Pulga', líder de la barra La Sangre Azul, se muestra así de convencido sobre la supervivencia de su grupo de animación, actualmente...
"Nunca nos hemos ido ni nos vamos a ir". Rafael Rubio, alias 'La Pulga', líder de la barra La Sangre Azul, se muestra así de convencido sobre la supervivencia de su grupo de animación, actualmente suspendido por la directiva de Cruz Azul.
 "Nunca nos hemos ido ni nos vamos a ir". Rafael Rubio, alias 'La Pulga', líder de la barra La Sangre Azul, se muestra así de convencido sobre la supervivencia de su grupo de animación, actualmente suspendido por la directiva de Cruz Azul.
Ciudad de México -
  • Las suspensiones a grupos de animación han sido poco eficaces para erradicar la violencia

“Nunca nos hemos ido ni nos vamos a ir”. Rafael Rubio, alias ‘La Pulga’, líder de la barra La Sangre Azul, se muestra así de convencido sobre la supervivencia de su grupo de animación, actualmente suspendido por la directiva de Cruz Azul.   Los castigos por parte de clubes y Liga MX molestan, pero no amedrentan a las barras. El ejemplo de “La Sangre” no es más que una reiteración de sanciones temporales en diversos clubes y tribunas, que se han quedado lejos de solucionar el problema de la violencia en los estadios.   Después de ver el Cruz Azul vs. Veracruz la semana pasada en lo más alto de la Cabecera Norte, arriba de la grada donde solían ingresar con bombos y demás instrumentos, esa vez vacía ante los escualos, los fanáticos de la Máquina niegan haber tenido acercamiento con la directiva.   “Como sea, ahora sí lo que queremos es ver a Cruz Azul como sea. Con o sin (instrumentos)”, aseguró Rubio.   Tras la suspensión por ingresar a la cancha en estampida, molestos por la eliminación del equipo en los Cuartos de Final del Apertura 2013, el Presidente del club, Guillermo Álvarez, dijo esperar el regreso de este grupo de aficionados, con la condición de que mostraran un mejor comportamiento.   A esas declaraciones del último fin de semana le siguieron las del Director Deportivo, Agustín Manzo, quien este martes mencionó que charlarían con los integrantes de “La Sangre”.   Sin embargo, Rubio asegura que ya pagaron una suspensión, independientemente de que muchos de quienes ingresaron en aquella ocasión a la cancha pudieron ser aficionados que no conforman la barra.   La única certeza es que ni las directivas encuentran la manera para disminuir la violencia de sus barras, ni las barras creen en su desaparición, seguros de que significan el apoyo más fiel.   “Si ellos no estuvieran conscientes también de cómo está la situación, pues no estarían abiertos al diálogo, a una posibilidad de llegar a un arreglo”, agregó ‘La Pulga’.   BURLAN SUSPENSIONES Prueba de la relación “amor-odio” entre directivas y barristas se dio en febrero del año pasado, cuando la “Radikal del Kaos” y “La Monumental” fueron suspendidas por el América luego de incidentes violentos durante un partido de Copa en el Estadio Neza 86.   Hoy, ambas barras se siguen viendo en el Azteca e incluso pudieron burlarse de aquella suspensión, pues decenas de sancionados ingresaron al siguiente duelo -América vs. Cruz Azul- como si fueran miembros de la “Disturbio”, la mayoría de ellos porque compraron credenciales de este último grupo.   En Chivas, las sanciones y los perdones también han sido una constante. Recién inaugurado el Estadio Omnilife, la directiva desafilió a su barra por los disturbios durante un Clásico contra el Atlas.   Lejos de extinguirse, este grupo nuevamente provocó a principios del 2013 la ira del dueño Jorge Vergara, quien ordenó retirar las zonas exclusivas para su ubicación y embutacarlas, a pesar de lo cual todavía los partidos del Rebaño se disputan bajo los cánticos de sus fanáticos más radicales.   DISCURSOS DUROS, SANCIONES BLANDAS En junio del 2013, el titular de la Liga MX, Decio de María, anunció que los clubes tendrían prohibido facilitar boletos a barras visitantes. Esto se dio luego de que desde abril el diputado Gerardo Liceaga exigió que no se regalaran entradas ni siquiera a las barras locales.  

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