Liga española, lejos de ser 'trampolín' para mexicanos

Cada vez son menos los mexicanos que llegan a un equipo de poco renombre en el futbol español para dar el salto a uno de los llamados grandes
Cada vez son menos los mexicanos que llegan a un equipo de poco renombre en el futbol español para dar el salto a uno de los llamados grandes
 Cada vez son menos los mexicanos que llegan a un equipo de poco renombre en el futbol español para dar el salto a uno de los llamados grandes  (Foto: Getty, )
Ciudad de México -
  • Históricamente a los mexicanos se les complica dar el salto de calidad en España
  • Hugo Sánchez fue quien logró pasar del Atlético de Madrid al Real Madrid

A lo largo de la historia a los futbolistas mexicanos se les ha complicado el hecho de llegar a un equipo de poco renombre en el futbol español para intentar dar el salto a una institución que pelee por los primeros puestos, juegue torneos internacionales y los coloque ante los ojos del mundo entero.   Hugo Sánchez y Rafael Márquez, además de Luis García, son los únicos jugadores que han logrado militar en los tres equipos “grandes” del balompié ibérico, aunque muchos otros han jugado en la llamada Liga de las estrellas sin poder conseguir lo que los nombrados hicieron en su momento.   La reciente llegada de Guillermo Ochoa al Málaga es un intento más de los legionarios aztecas que buscan incursionar en España, ser vistos por los equipos más importantes gracias a sus actuaciones y recibir una oportunidad, aunque es un proceso que no ha tenido buenos resultados en su objetivo.   Rafael Márquez, el penúltimo mexicano que logró militar en el Barcelona llegó al cuadro blaugrana luego de varios años con el Mónaco de Francia y de haber sido campeón del futbol galo, mientras que Luis García arribó al cuadro colchonero y posteriormente pasó a la Real Sociedad.   Después del Mundial de México 86, Luis Flores dio el salto al futbol español para militar en el Sporting de Gijón con quien solo estuvo un año para volver a México. Dos años más tarde volvió a embarcarse con destino al Valencia, equipo con el que no pudo consolidarse y por lo cual regresó.   Caso similar vivió José Manuel de la Torre, quien emigró a España para jugar con el Real Oviedo intentando darse a conocer y buscar mejores opciones aunque su aventura apenas duró un año.   En el pasado reciente varios han sido los jugadores que han llegado a equipos de media tabla para mostrarse y luego dar el salto, situación que se vio truncada con en el caso de Cuauhtémoc Blanco con el Valladolid, Francisco Palencia con el Espanyol y antes Manuel Negrete en el Sporting de Gijón, después de jugar en Portugal con el Sporting de Lisboa.

También Gerardo Torrado primero con el Tenerife, posteriormente con el Polideportivo Ejido y al final con el Sevilla y Antonio de Nigris con el Villarreal.   Héctor Moreno pasó del AZ Alkmaar de Holanda a jugar con el Espanyol y aunque su nombre ha sonado para reforzar a clubes de la talla del AC Milan, su traspaso se ha visto frustrado y más por la fractura que sufrió en Brasil 2014.   En el caso de Andrés Guardado la situación ha sido similar. Tras tener un buen paso con el Deportivo la Coruña e incluso llegar al Valencia, su carrera no ha tomado un nuevo impulso y se ve lejos de poder aspirar a estar en las mejores plantillas del viejo continente.   Javier Aquino es otro elemento que comenzó la aventura en España con el Villarreal y ante las pocas oportunidades que ha recibido con el Submarino Amarillo ha emigrado al Rayo Vallecano.   Esa es la historia que Guillermo Ochoa intentará revertir para romper con los esquemas y buscar ser considerado por un equipo grande del futbol español o del viejo continente, aunque en gran parte también se deberá a la obtención del pasaporte comunitario que le permita no ocupar plaza de extranjero.

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