Antonio De Nigris, el ángel eterno de Rayados

A cinco años de su partida, Antonio De Nigris es recordado como el ángel eterno del Monterrey
Monterrey, Nuevo León -
  • Jugó en 13 clubes distintos en nueve años de carrera
  • Marcó 37 goles en 83 partidos con Rayados
  • "Yo le diría a Toño que me espere en el cielo", lo recuerda su hermano Alfonso

La tarde del domingo 15 de noviembre del 2009, una noticia cruzó el oceáno enlutando a una familia del sur de la Ciudad de Monterrey, y con ella al gremio futbolístico internacional. Las versiones corrían sin creerse, los rumores entristecían  sin comprobarse. El dolor se compartía entre 13 aficiones distribuidas en tres continentes, al oficializarse la muerte de Antonio De Nigris, el último gran trotamundos del futbol mexicano. Desde el valle de Larisa, Grecia, las imágenes comenzaban a invadir el internet y las nacientes redes sociales. Los noticieros daban la primicia con cierta reserva, recordando a un guerrero de las canchas gracias a su carisma y su espíritu inquebrantable. En el Monterrey, que se aprestaba para la Liguilla, su hermano menor, Aldo, caía devastado por la partida de su ídolo, y el principal promotor de su carrera. Se cumplen cinco años de aquella velada dominical, cuando el corazón del joven de 31 años dejó de latir, abriendo paso a la leyenda en el seno de su cuna, Rayados, y a un recuerdo imborrable en clubes como América, Pumas, Puebla, Villarreal, Polideportivo Ejido, Once Caldas, Santos de Brasil, Shandong Luneng de China, Gaziantepspor, Ankaraspor y Ankaragücü de Turquía, y el Larisa griego, además de la Selección Mexicana. "Se dice que alguien no muere hasta que deja de ser recordado y Toño sigue siendo recordado como el ángel de Monterrey", comenta su hermano Poncho con un nudo en la garganta mientras atiende la entrevista para Medio Tiempo. "Era un persona que tenía mucho carisma, muy querido, ayudaba a la gente, y me sigue hablando y me regaña de repente", añade. A cientos de kilómetros de distancia, en Guadajalara, la nostalgia también invade a Aldo, quien este fin de semana visitará la Sultana para enfrentarse al Monterrey en duelo pendiente de la fecha 8. "Lo recuerdo al momento de hacer un gol, ganar un partido,  algo importante y fuera de la cancha. Hay días que son difíciles y se me viene a la mente, hay veces que lo sueño, otras que mis mismos hijos me lo recuerdan por ademanes que él hacía o que le gustaban", compartió el jugador del Guadalajara. Dejando a un lado las memorias tristes que le traen el luto por Antonio, Alfonso sonríe al recordar pasajes de cuando su hermano jugaba en Rayados, su primer equipo en el máximo circuito. "La mascota (el R12) la hicieron pensando en él, Toño traía ese look, la bandita, esta mascota era Toño. Él siempre quería venir a México y retirarse en Rayados, jugar con Aldo de delantero y ser director técnico", refiere el mayor de la dinastía, actualmente conductor televisivo en la Sultana. Para Aldo es más difícil enfocarse en lo positivo; sin embargo hace un esfuerzo y enfatiza que a raíz del lamentable episodio logró ser más fuerte, y gracias a esto ha podido llevar su carrera en un nivel aceptable. En esa Liguilla, el recuerdo de Toño lo volvió simplemente imparable, grabando con sus goles una estrella en el logo albiazul. "Nunca pensé poder superarlo, me concentré en mi carrera, en la familia y en Dios y eso me fortaleció, traté de tomar todo positivamente porque  hay días que es muy difícil y que no hay cómo soportar esa nostalgia". El primer lustro se cumple y enmarca un hueco muy especial, al recuerdo de un jugador que desafió el Pacto de Caballeros y todo lo que se atravesó en su carrera, siendo un embajador mexicano con testimonio de sudor y goles, grabando con su determinación un episodio imborrable, que en el Monterrey se guarda justo en la tribuna donde una vez cantó como un aficionado más para alentar al equipo de sus amores.

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