Gol, fiesta y reconocimiento recibió Cristante

Lo de menos fue el resultado. Hernán Cristante fue la excusa perfecta para reunir a 25 leyendas del Toluca en el Estadio Nemesio Diez y armar una fiesta escarlata.
Lo de menos fue el resultado. Hernán Cristante fue la excusa perfecta para reunir a 25 leyendas del Toluca en el Estadio Nemesio Diez y armar una fiesta escarlata.
 Lo de menos fue el resultado. Hernán Cristante fue la excusa perfecta para reunir a 25 leyendas del Toluca en el Estadio Nemesio Diez y armar una fiesta escarlata.  (Foto: Notimex, )
Estadio Nemesio Diez, Toluca, Estado de México -
  • El portero anotó el empate a un gol con un penalti cometido a Cardozo

Lo de menos fue el resultado. Hernán Cristante fue la excusa perfecta para reunir a 25 leyendas del Toluca en el Estadio Nemesio Diez y armar una fiesta escarlata. Saltó al campo ovacionado por el público del Toluca y junto con él desfilaron 25 glorias enfundadas en la playera de los Amigos de Cristante para disputar el juego amistoso frente a un equipo conformado por jugadores del primer equipo de los Diablos Rojos. En el campo de juego también se encontraba José Cardozo pero del lado del que fuera su compañero de vestidor durante los 90, cuando los Diablos comenzaron a cosechar títulos. “Te queremos, Hernán te queremos”, le gritaba la porra ubicada en la tribuna de sol mientras todo el estadio era testigo de cómo el guardameta detenía un penal, anotaba un gol y jugaba con los dos equipos. El sueño de cualquier futbolista. Los Diablos Rojos, que aprovecharon para darle minutos a jugadores como Lucas Lobos, Isaac Brizuela y Jerónimo Amione, se fueron al frente con un gol de Richard Ortiz en remate de cabeza al 20’. En el segundo tiempo una falta de Jordan Silva sobre Cardozo dividió la opinión del respetable. Mientras unos coreaban “Cardozo” otros coreaban “Cristante”. Así que el paraguayo cedió el honor al portero de cobrar, quien anotó y empató el juego 1-1. El entretiempo sirvió para seguir el homenaje y que las figuras Italo Estupiñán y Mario Medina le entregaran una placa conmemorativa por la ocasión. En el segundo tiempo un penalti sobre Bruno Marioni fue la ocasión perfecta para seguir el festejo pues Cristante, quien ya había cambiado de equipo, detuvo el cobro de su compatriota para arrancar los aplausos del respetable. En los minutos finales, los jugadores escarlatas se tomaron en serio el entrenamiento y con goles de Raúl Nava y Erbin Trejo pusieron la pizarra 3-1. Pero como todo era parte del festejo, cuando las hijas de Cristante entraron al campo, la afición no perdonó un par de frases al ritmo de “suegro, suegro”. El último tanto fue de una de las hijas que dejó el 3-2 final. La estampa dejó a Cristante abrazado de sus hijas y su esposa frente a la porra de los Diablos Rojos.

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